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'History Boys', el club de los listillos muertos

'History Boys', el club de los listillos muertos
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Tercera película de la cartelera en la que encontramos a profesores y alumnos, y sus respectivas relaciones, después de la pasable 'Diarios de la Calle' y la fallida 'Half Nelson'. Probablemente 'History Boys' me parezca la mejor de las tres, aunque tampoco sea una gran película, pero sí posee elementos suficientes para considerarla un producto agradable de ver, aunque contenga algún momento de lo más irritante. Hablamos de la adaptación de la obra teatral de idéntico título escrita por Alan Bennett, quien también se ha encargado del guión para la película, dirigida por Nicholas Hytner, quien también se encargó de la dirección teatral. Bueno, de hecho, todos aquellos que han participado en la obra teatral han participado en el film, incluídos los actores. Esto, es a veces algo a favor de la película, pero también juega un poco en su contra.

El film narra cómo en un colegio inglés un grupo de aplicados e inteligentes alumnos son seleccionados para prepararlos para ir a la Universidad, un paso importante en sus vidas. Las relaciones con los profesores, sobre todo con el de literatura, serán esenciales en el desarrollo de su propia historia, ya que aprenderán algo más que una materia.

El film bebe en exceso de la obra taeatral, tanto que apenas hay cambiados diálogos ni situaciones, y por momentos, su pobre puesta en escena nos remite al teatro. Nicholas Hytner no demuestra ni la más mínima personalidad en infirirle a la película un carácter totalmente fílmico. De ahí que los mejores momentos de la cinta provengan de sus extraordinarios diálogos, los cuales son recitados por unos actores entregados completamente a su labor. El mayor problema reside en que a veces, alguno de estos personajes no es creíble, su desarrollo en una película resulta un poco exagerado. El pequeño grupo de adolescentes, excelentes estudiantes preparándose para dar un paso más en la vida, es por momentos, un grupo de insoportables listillos que se creen lo saben todo. Y de hecho, de historia o literatura, prácticamente lo saben todo. Pero la pedantería con la que a veces hablan, y ese aire de superioridad cargante, termina dañanado un poco unos personajes a los que les falta un poco más de humanidad, o por decirlo de otro modo, de normalidad. Da la sensación de que los jóvenes de hoy día, o mejor dicho de la década de los 80 que es cuando se desarrolla la película, no hablan cómo lo hacen los de la película.

Aún así, la película tiene el suficiente interés como para disfrutarla más que sufrirla, y éste proviene de la gran pasión con la que la trama es narrada, pasión que encontramos esporádicamente en algunos de los momentos en los que los personajes dan rienda suelta a sus conocimientos, y es mostrado casi en clave de comedia, logrando transmitir al espectador una serie de emociones, y sobre todo logrando conectar. Cabe citar al respecto, la extraordinaria secuencia de la clase en francés, donde diálogos y actores brillan con luz propia, y donde el film alcanza sus más altas cotas, algo que no es capaz de repetir durante los 100 minutos de duración. Incluso se permiten el lujo de representar, como si de una obra de teatro se tratase, los finales de dos películas míticas, 'La Extraña Pasajera' y 'Breve Encuentro', con uno de los alumnos interpretando al piano las dificilísimas piezas musicales de ambas películas; probablemente por el recuerdo de esas dos obras maestras, las dos escenificaciones logran emocionar.

Todos los actores están a una altura sobresaliente, demostrando que se conocen de memoria y a la perfección sus propios personajes, pero si hubiera que destacar a alguien, ese es indudablemente Richard Griffiths, que da vida a Hector, el profesor de literatura, que trata de inculcarles algo más que conocimientos a sus alumnos. Este personaje, un hombre casado y gay, es probablemente el personaje alrededor de cual circula toda la trama, y a pesar de alguna cosa forzada, como el hecho de que su condición sexual provoque cierta situación, demasiado forzada, en la escuela, es el personaje más entrañable, y quizá el mejor dibujado de todos, al igual que la relación con sus alumnos.

Una correcta película que se debate entre lo entrañable y emotivo, y la irritabilidad más profunda, pero que finalmente termina encontrando cierto equilibrio, e incluso provoca el debate, porque me pregunto que pensarán ciertos profesores, de hoy día, de cómo en cierto momento del film se tira por tierra toda la enseñanza cuestionándola de forma impecable con un discurso aplicable a cualquier época.

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