'El Hoyo' es un milagro del cine español: una sorprendente distopía que no te suelta hasta su controvertido final

'El Hoyo' es un milagro del cine español: una sorprendente distopía que no te suelta hasta su controvertido final

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El Hoyo Escena

'El hoyo' era una largometraje que se estrenó en los cines españoles sin armar demasiado ruido. Meses después llegó al catálogo de Netflix en todo el mundo y se convirtió en un fenómeno mundial y la película en habla no inglesa más vista de todos los tiempos en la plataforma.

Desde entonces ha perdido el primer lugar con un estrecho margen en favor de 'Cielo rojo sangre', pero la película dirigida por Galder Gaztelu-Urrutia sigue siendo un hito prácticamente irrepetible. Hoy tenéis la oportunidad de recuperarla o verla por primera vez de forma gratuita, ya que se emite en La 2 a partir de las 22:35 dentro del espacio Versión Española.

Mucho más que una variante de 'Cube'

El Hoyo

Es inevitable que 'Cube' venga a la cabeza del espectador cuando conoce el punto de partida de 'El hoyo', pero lo cierto es que son películas muy diferentes más allá del agobio inherente a la ambientación claustrofóbica de la que hacen gala ambos títulos. Aquí se tiende más a la alegoría social, conectando el mensaje de la película con una visión demoledora sobre la condición humana.

La película muestra dos caras a la hora de abordar eso, con la primera incidiendo más en los mecanismos detrás de un experimento que nunca llegaremos a entender de forma completa -porque lo que interesa a sus responsables no es eso, pues aquí la distopía es un pretexto más que el fin-, valiéndose para ello de las mordaces reflexiones que realiza el personaje interpretado por Zorion Eguileor, del cual hasta resulta obvio decir que se trata de lo mejor de la función.

'El hoyo' tiene un enfoque más íntimo en esos minutos centrándose más en la relación entre sus dos personajes principales para familiarizarnos con el escenario al mismo punto que se nos plantea el mensaje, tanto físico como mental, del personaje interpretado con bastante fortuna por Iván Massagué.

El Hooy Ivan Massague

Esa es la base real de 'El hoyo', con todo lo que le rodea siendo un complemento de lujo para explicarlo o resaltarlo en diferentes niveles. Por ejemplo, el trabajo de ambientación es modélico, desde el precio trabajo de puesta en escena de Gaztelu-Urrutia hasta la atmosférica banda sonora de Aránzazu Calleja, sin olvidarnos de que el guion de David Desola y Pedro Rivero tiene muy claro su objetivo y cómo plantearlo al espectador.

Donde la película genera más división es en el salto que toma a partir de que la situación de los protagonistas se complica. Los excesos pasan a tener mayor presencia en la película, tanto por los diferentes guion del guion como por la forma de abordar la inevitable violencia que va a surgir en una situación así, porque si estás arriba eres un privilegiado, pero abajo corres el riesgo de que no lleguen ni las migas del pan.

Estaba claro que las cosas tenían que precipitarse y también que la forma de abordar la evolución de la historia es más divisiva, jugando con las metáforas al mismo tiempo que usa el martillo pilón para otros aspectos. Personalmente creo que su primera media hora es la mejor de 'El hoyo' con diferencia, pero es luego cuando pone todas las cartas encima de la mesa y justifica realmente su existencia.

Que un punto de arranque que enganche y provoque curiosidad es relativamente fácil de conseguir, pero hacer algo que merezca con ello es la tarea realmente complicada. Y 'El hoyo' lo consigue, haciéndote reflexionar sobre los temas que trata, incluso aquellos que te deja con la sensación de que podrían haber dado más de sí o que hubieras preferido que fuesen en otra dirección. Su apuesta es clara y la lleva hasta sus últimas consecuencias. Y ahí fue donde hubo más división, por más que todo quede bastante claro.

No olvidemos tampoco que 'El hoyo' es una ópera prima y hecha con medios no especialmente holgados, por lo que, por encima de sus múltiples virtudes y sus escasos defectos, casi podríamos calificar de milagro que una película así se haya hecho en España. Pero si prefieres quedarte con que podría haber sido mejor, adelante, pero ya son ganas de centrarte en las pegas.

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