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'It': cuando el terror ataca mejor el corazón que los nervios
Críticas

'It': cuando el terror ataca mejor el corazón que los nervios

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Haciendo un repaso a la historia del cine de terror podemos concluir que, salvo honrosas excepciones, los largometrajes más proclives a quitar el sueño del espectador de forma más intensa y efectiva son aquellos que atesoran una ambición por abordar temáticas e inquietudes más profundas y humanas latentes tras monstruos, criaturas, maldiciones y sobresaltos calculados. Ejemplos recientes como las espléndidas 'La bruja', 'It Follows' o 'Babadook' son buena muestra de esta corriente del género que podríamos calificar como "terror de autor".

Con 'It', el realizador Andy Muschietti contaba con todos y cada uno de los elementos para dar a luz un nuevo estandarte entre sus congéneres: una novela excepcional salida de la mente de Stephen King sobre la que edificar la narración, un repertorio de personajes llenos de vida, un elemento aterrador que utilizar como leitmotiv pesadillesco, y un buen puñado de interesantes temas subyacentes que emplean el miedo como catalizador, y el terror como recurso para articular el discurso.

Por desgracia, Muschietti ha decidido no apostar por ese horror más personal, que ciertos sectores del respetable no consigue digerir especialmente bien, y ha creado un satisfactorio monstruo de Frankenstein que atesora lo mejor y lo peor que puede ofrecer el género. Un atronador y disfrutable tren de la bruja que, sin perder su alma, busca complacer a todo tipo de públicos, funcionando por motivos muy diferentes a los esperados.

Drama iniciático de primera...

Más allá de su naturaleza de filme de terror, cuando 'It' consigue brillar con luz propia es en los momentos en los que abraza sin dudas ni remilgos su naturaleza de drama iniciático, primo hermano de la 'Cuenta conmigo' de Rob Reiner, y la envuelve con la esencia del miedo latente en cada uno de sus pasajes. Al igual que sus protagonistas, todos hemos estado ahí; todos hemos sido preadolescentes a las puertas del abismo que representa dar un paso más hacia la edad adulta, y la cinta utiliza esto para crear un magnífico ejercicio de empatía que soporta todo el peso del relato.

It 4

No obstante, esta conexión no serviría de mucho sin un grupo de protagónicos merecedor de nuestra complicidad. Por suerte, cada miembro del Club de los Perdedores cumple con creces su cometido, perfilando un grupo redondo, lleno de personalidad y con un arco —tanto a nivel colectivo como individual— que justifica unos inusitados 135 minutos de metraje empleados, en su mayoría, en indagar en la psique de los chavales y sus relaciones durante secuencias que, todo sea dicho, constituyen los pasajes más inspirados de 'It'.

...terror de segunda

Con la inmensa mayoría del patio de butacas sumergida sin reticencias en el universo del infame pueblo de Derry junto a unos cicerones inmejorables, Muschietti hace acto de presencia rompiendo la magia con su torpe y manida gestión del principal reclamo de la película: el terror. Y es que, aunque ostenta unos niveles de creatividad abrumadores en cuanto a imaginario se refiere, 'It' tira por tierra los esfuerzos por construir atmósfera con mil y un artificios de todo a cien para buscar el sobresalto fácil.

It 2

Con una excelente y turbadora representación de un Pennywise más próximo a la descripción de la novela por bandera, 'It' abre la caja de los mil y un sustos, ejecutados en su inmensa mayoría empleando irritantes mecanismos ——e ineficaces a estas alturas— como estruendosas subidas de volumen y un abuso de la exasperante banda sonora de Benjamin Wallfisch. El resultado dista mucho de lo que pretende vender la campaña promocional del largometraje: La 'It' de Andy Muschietti no da miedo alguno, simplemente asusta puntualmente y sin ningún tipo de calado.

Pese a haber disfrutado completamente con ella y haberme enamorado de todos y cada uno de los miembros del Club de los Perdedores —quien más, quien menos, compartimos código genético con ellos—, he de reconocer que 'It' podría haber dado un paso más allá ofreciendo un producto algo más valiente y atípico en su tratamiento del terror. Finalmente se queda en un notable ejercicio que se muestra infinitamente más eficaz cuando se centra en atacar tu corazón olvidándose por un momento de tus nervios.

En Espinof: 'It' da miedo pero se queda a medias por la indecisión de su director

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