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'La caza', la calumnia

'La caza', la calumnia
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En una de las secuencias de 'La caza' ('Jagten', Thomas Vinterberg, 2012), el personaje al que da vida Mads Mikkelsen —a quien todos recordamos por su excelente papel en 'Casino Royale' (id, Martin Campbell, 2006)— va de caza siguiendo una gran tradición familiar que pasa de padres a hijos como si de una buena herencia se tratase. Lucas (Mikkelsen) apunta a su presa, un hermoso ciervo, con su mirilla y con total frialdad dispara, a continuación el ciervo cae fulminado sin haber tenido la más mínima oportunidad ante la mirada sin piedad del cazador. Algo que parece normal y corriente pasa a una dimensión mucho más trágica cuando la víctima, el cazado, es el propio Lucas.

Y la misma frialdad con la que el cazador quita la vida a su presa es la que aplica con total coherencia Thomas Vinterberg a su relato. Por supuesto, el director se aleja totalmente de los formulismos que el movimiento cinematográfico más ridículo de las últimas décadas, el Dogma, le hizo alcanzar cierto prestigio. Y aunque el tema parece de uno de esos telefilms de media tarde que alguna cadena privada nos regala de vez en cuando —como apunta mi compañero Sergio—, me gustaría ver qué telefilm conlleva soterrada la extrema violencia y mal rollo que 'La caza' contiene en muchas de sus imágenes. El film, que ya impactó a mi compañero Juanlu en Cannes, nos llega con más de un año de retraso. A los de las distribuidoras de este país era a los que había que cazar.

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(From here to the end, Spoilers) El argumento de 'La caza' me sirve para recordale al lector una película como 'La calumnia' ('The Children´s Hour', William Wyler, 1961), la definitiva versión sobre la obra de Lillian Hellman que Wyler pudo hacer al fin tras sus choques contra la censura en la mucho más sutil 'Esos tres' ('These Three', 1936). En ella, la lengua viperina de una niña a la que no le dieron una buena hostia a tiempo pone en un buen aprieto a las dos protagonistas femeninas del relato. Wyler va más allá de donde llega Vinterberg dando una impresionante vuelta de tuerca que deja totalmente desarmado al espectador. En 'La caza', una niña alegará ciertas cosas sobre uno de sus cuidadores en las guardería, Lucas (Mikkelsen), que hará que la vida personal del mismo se convierta en un infierno.

Resulta curioso como se le ha achacado distancia emocional al relato, pero yo creo que además de ser algo totalmente intencionado, sirve para barajar en principio dos puntos de vista. No sólo sabemos que Lucas es inocente, además logramos comprender las razones del odio de todo un pueblo, a excepción de muy pocos, que se pone en su contra por considerarle un pederasta. Todo ello a través de la inocente mentira de una niña que simplemente lo hace por despecho —dicho elemento tan sutilmente escondido en el film daría para horas y horas de conversación al respecto—, y que nadie se atreve a poner en duda, pues ¿quién es capaz de no creer a un niño, y menos en algo tan horrible? No seamos hipócritas y reconozcamos que en un principio creeríamos a la niña. Bajo esa premisa tan terrible se sustenta 'La caza'.

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Mads Mikkelsen aguanta estoicamente casi todo el peso del film, con una de esas interpretaciones que quitan el aliento. Un hombre normal y corriente, amigo de sus amigos, y fervoroso padre que lucha por el amor de su hijo, trabajador incansable y querido, que un día ve como todo el mundo le señala con el dedo, incluso le agreden, o le matan a su perro, empezando entonces a vivir un infierno que muy pocos seríamos capaces de aguantar. El rostro del actor va cambiando paulatinamente, del mismo modo que Vinterberg narra con un tempo más que adecuado, mientras el mal rollo y la incomodidad se van asentando en nuestras mentes, pero no sólo por asistir al injusto calvario de su protagonista, sino por el hecho de reconocernos en muchos de los habitantes del pueblo, y más que en aquellos que no dudan ni lo más mínimo, de los que a pesar de todo están llenos de dudas e incertidumbre. La interpretación de Thomas Bo Larsen es encomiable al respecto, siempre con la duda en su mirada, podría ser cualquiera de nosotros.

Pero 'La caza' no me parece una película perfecta, o grande. Cuando entra en la trama el hijo del protagonista, que parece ser uno de los pocos que cree a ciencia cierta en la inocencia de su padre, el film intenta abarcar demasiadas cosas y el ritmo se resiente. De acuerdo que sirve para indicar ciertos aspectos de la educación y la tradición con respecto a la caza, pero alarga el film demasiado, el cual concluye con más incertidumbre aún, puesto que a pesar del tiempo transcurrido tras los hechos, la semilla de la duda ya ha sido plantada —es fascinante como esa duda logra mantenerse en todo momento, incluso sabiendo que Lucas es inocente— y eso siempre traerá consecuencias. Y todo porque se da por hecho que los niños no mienten.

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