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La última legión de los bodrios

La última legión de los bodrios
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Llevamos una temporadita que vaya por Dios, no hacen má que estrenarse películas malas de solemnidad y la palabra "bodrio" está a la orden del día. Lo más triste, o gracioso según se mire, es que uno a estas alturas del partido ya está más que de vuelta y media de todo, y cuando crees haberlo visto todo y más, vas y presencias el más difícil todavía (y ya veréis cuando os hable de cierta película española reciente). Ni que se pusieran de acuerdo las distribuidoras y nos quisiesen hacer sufrir de semajante manera. Bien es cierto, que a priori uno no podía esperar demasiado de una película como 'La Última Legión', pero una cosa es esperar poco y otra bien distinta salir espantado del cine como si nunca hubieras visto una mala película. Y es que, en este caso, las expectativas creadas no son nada comparadas con la cruda realidad.

Además, cuando empieza a ver una película como la que nos ocupa y la sensación de déjà vu no desaparece durante toda la proyección, y un film mucho más famoso y taquillero, y por supuesto infinitamente superior, no hace más que rondarte la cabeza a ti y a cualquier ser humano, animal o vegetal que vea 'La Última Legión', terminas por ponerte a pensar en las motivaciones de los responsables de semejante majadería de película. ¿A qué viene plagiar escenas de 'El Señor de los Anillos' o de otros films de semejante fama e importancia? ¿por qué los responsables no se han documentado más en historia, la cual se la saltan a la torera y los anacronismos que se producen son realmente insultantes? Porque de acuerdo que el cine es ficción y que todo vale, todo es creíble dentro de la coherencia y el universo del cine en sí. Pero los fallos de este estilo (ojo, nunca demasiado importantes en una película de aventuras) claman al cielo y uno termina por fijarse en ellos cuando no debería ser así.

Menos mal que la película la vi en compañía de mi compañero Chico Viejo (aquí su crítica del film) con el que las risas fueron antológicas a partir del minuto 10 de proyección más o menos, cuando las primeras idioteces hacen acto de presencia. Asi que por lo menos, en este caso, no puedo decir que haya salido cabreado después de ver la película, y que por lo menos me he reído, claro que me imagino haberla visto en soledad, y seguro que la cosa cambiaría un poco. Reconozcamos que ciertos bodrios son más llevaderos si lo hacemos en compañía.

Y es que si hay algo que produce este film es risa, y que quede claro que esa no era precisamente la intención de sus responsables, ya sea el director, el guionista o los actores. Pero la película se mueve todo el rato por la ridiculidez más absurda, creando situaciones verdaderamente delirantes en las que no das crédito a lo que estás viendo. Baste citar el momento en el que cuelgan al personaje de Ambrosius y las deducciones y conversaciones posteriores de éste. Simple y llanamente para echarse a reir y no parar en todo el día. En una película con tono paródico hubiera quedado de miedo, en un film serio sobra totalmente. Además de eso, el tópico más típico, valga la redundancia, se adueña del film llevándonos por lugares comunes con total desvergüenza contándonos una historia totalmente imposible cuyo desenlace no es más que una completa tomadura de pelo. Atención a ese plano final de cierta espada clavada en una roca. Demencial.

La última esperanza que se tiene en una película así es que por lo menos sus actores nos ofrezcan algo de dignidad. Pero no. Y probablemente esto sea lo más llamativo del film, ya que es verdaderamente penoso comprobar como dos actores como Colin Firth (de acuerdo, éste no es que sea la leche, pero está por encima de la media) y Ben Kingsley (éste sí es de los buenos) estén a la altura del betún, ofreciéndones composiciones realmente horribles hasta el punto de no saber qué caras poner en determinados momentos. Les acompañan actores como John Hannah, simplemente ridículo, o la preciosísima Aishwarya Rai con un personaje imposible, más Peter Mullan que casi pasa despercibido. Se llega a la conclusión de que estamos ante uno de los errores de cásting más escandalosos que existen.

Lo dicho, un bodrio de magnitud peligrosa, de los que hacen daño a los sentidos. Se recomienda ver con alguien por eso de poder echarse unas risas mientras vas comentando los innumerables fallos que el film posee. Por cierto, a ver si van terminando con este género de fantasía, copiando argumentos descaradamente, que parece que nos toman por tontos.

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