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'Legado en los huesos’ funciona cuando se suelta al esoterismo pulp, pese a caer en vicios de best seller
Críticas

'Legado en los huesos’ funciona cuando se suelta al esoterismo pulp, pese a caer en vicios de best seller

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El éxito de ‘El guardián invisible’ (2017) no es ninguna casualidad. En una época en la que estamos bombardeados por contenido, hay ciertas corrientes de ventaja que suelen arrastrar buenos resultados de ventas y audiencias. Es un movimiento noir internacional en donde tenemos series como ‘Zone Blanche’ (2017) o ‘El bosque’ (La foret, 2017), con elementos en común como crímenes en zona rural y coqueteos con la mística y el folklore local.

Por ello, parece que la serie de películas dedicada a la inspectora Amaia Salazar va a seguir con su agenda de trilogía, funcionando como versión española de los thrillers criminales folk que triunfan fuera. No hay, en principio, ningún problema con eso, pero sí que se corre el riesgo de que los marcos de producto se coman al delicado equilibrio entre investigación criminal, sabor local y leyendas que reinaba en la primera entrega, y eso se deja notar en ‘Legado en los huesos’, en la que los detalles fantásticos y de género son lo mejor que tiene que ofrecer.

Best Sellers de plantilla

Legado En Los Huesos Poster 1mb Min

En este segundo capítulo, el manual de adaptación de un best seller se impone sobre todo lo demás, evitando que el relato fluya libre cinematográficamente. Hay barreras como una narración tan centrada en el personaje, con los clásicos trucos de las novelas de detectives serializadas, que todos esos detalles de plantilla para describir a Salazar como icono que enganche para varios libros, quedan desdibujados por los constantes giros de la trama alrededor de las intimidades del personaje, rompiendo ligeramente la suspensión de la incredulidad.

Por ejemplo, el dibujo de James, el esposo artista estadounidense queda como una proyección de Mary Sue tan obvia que resulta caricaturesca, la mayoría de las escenas de intimidad no aportan nada ni a la trama ni al personaje y llegan a tocar ciertos clichés de novela romántica picantona. Sí que tendrá más que ver su recién nacido con ciertos detalles de la trama de una profanación de una iglesia, los huesos de un niño no bautizado, y la superstición en el valle de Baztan y los agotes, un pueblo perseguido durante siglos.

Ocultismo Navarro

Hay muchos elementos de drama que despistan de la investigación de una serie de asesinatos de mujeres por parte de sus parejas, los cuales luego se suicidan. Y es en esta línea en dónde aparecen los elementos más interesantes de la obra. La palabra tarttalo, una criatura tuerta de la mitología local en cada escena del crimen, detalles truculentos como los brazos arrancados de cada una de las víctimas y una buena cantidad de detalles que conectan con la brujería y el esoterismo de vieja escuela que prometen una bajada a los infiernos completa de la saga.

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La intervención de sectas ocultas eclesiásticas resulta casi inevitable, pero de nuevo acerca el relato a un producto de estantería de tienda de revistas de la estación, con ese tufillo de conspiranoia Dan Brown. La idea se redondea con el vínculo del caso con la propia Salazar, lo cual funciona a medias y, de nuevo, secunda la idea de una Nancy Drew madura y española que frena el potencial de thriller ocultista que podría marcar la diferencia. De este modo, los aspectos macabros de las muertes y otros elementos oscuros aparecen casi banalizados, como si fuera un requisito del género.

Afortunadamente hay muchos detalles de supersticiones navarras y más exploración de su mitología que, aunque a veces quede como un ingrediente estéril más para la fórmula, también son interesantes, como la itxusuria, el entierro de niños que murieron antes del bautismo al lado de las casas particulares por no permitirse utilizar la tierra sagrada de un cementerio. Si en la anterior se colaban ciertos aspectos de fantasía entre las grietas, en ‘Legado en los huesos’ el misticismo es elevado a momentos oníricos que entran de pleno en el género, sin medias tintas.

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Un capítulo delirante pero poco arriesgado

Esto, que resulta un detalle agradable y que, además, amplía la mitología de la trilogía hacia lugares tan irreales como fascinantes, es tan apreciable como el tramo final de la película, con un impresionante clímax en el que uno se pregunta cómo han logrado mostrar el pueblo bajo las condiciones naturales que aparecen, entregado ya a la ficción pulp más propia de Dennis Weathley. El único problema, de nuevo, es que todo resulta más excitante sobre el papel que trasladado a la pantalla.

Es apreciable el esfuerzo por representar a una Salazar fuerte frente a los prejuicios de una sociedad patriarcal, destacando la inteligencia y fortaleza mental de una Marta Etura carismática y vulnerable, que es capaz de responder al círculo misógino de algunos de sus colegas, y destaca al frente de un plantel de personajes femeninos robustos, como sus hermanas y su tía. Pero ponerla en el frente del caso de forma tan manifiesta, volviendo a ciertos puntos en común con la anterior es tan ordinario que solo le falta un “esta vez es personal” en el tagline de la película.

El resultado de ciertas decisiones de trama es que se rompe la consistencia de la construcción del misterio y acaba cayendo en cierta vacuidad más propia de novela barata con muchas ideas interesantes que son colocadas de forma tan estructurada que se ven las costuras de forma evidente. Nada que objetar a su divertido uso de elementos ocultistas y su lanzamiento en plancha hacia el género, puesto que la dirección es sólida y eficiente, pero son detalles de la historia los que hacen que ‘Legado en los huesos’ no logre elevarse sobre su propia condición de best seller.

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