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'Lucy', los aburridos poderes de Scarlett Johansson

'Lucy', los aburridos poderes de Scarlett Johansson
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La carrera de Scarlett Johansson no pasaba precisamente por su mejor momento cuando Marvel decidió ficharla para interpretar a la Viuda Negra, pero desde entonces ha elegido con más cuidado sus trabajos y hasta consiguió colarse en la última lista de las actrices mejor pagadas de Hollywood. Sin embargo, aún necesitaba un último empujón para terminar de consagrarse como una gran estrella y resulta curioso que su gran prueba de fuego venga con una producción no especialmente lujosa como 'Lucy' (Luc Besson, 2014).

Precedida del notable éxito que ha tenido en la taquilla americana -ha recaudado allí ya más de 100 millones de dólares, bastante más del doble de lo que costó hacerla-, 'Lucy' llega este viernes a España y seguro que sois muchos los que esperáis que pueda ser un buen entretenimiento veraniego, pero me temo que traigo malas noticias, ya que se trata de pastiche poco afortunado con el que llegué a aburrirme tanto que estuve a punto de dormirme en varias ocasiones.

'Lucy', deficiente entretenimiento

Scarlett Johansson en

Vendida como una especie de alternativa al cine de superhéroes, 'Lucy' explora ideas que la conectan con 'Transcendence' (Wally Pfister, 2014), y lo peor de todo es que el resultado es aún menos estimulante que en la mediocre cinta protagonizada por Johnny Depp. Eso sí, si allí la clave era el trasvase de una persona humana a una máquina, aquí el epicentro es la transformación de una chica cualquiera en una criatura casi robótica que va perfeccionando su control primero sobre ella misma y luego sobre todo -y todos- lo que le rodea.

No tengo nada en contra de esa premisa y tampoco en la intención de Luc Besson de querer ir más allá de ser un simple pasatiempo, pero una cosa son las intenciones y otra bien distinta los resultados. Es precisamente esa ambición la que va contaminando 'Lucy' como un cáncer y la metástasis va adueñándose de todo hasta alcanzar un nivel de ridículo absoluto durante sus últimos minutos, donde la reflexión de chichinabo sobre el ser humano canibaliza todo. En su defensa, ni siquiera dura 90 minutos, así que su visionado nunca llega a resultar una tortura.

Me encantaría dejar la crítica aquí, pero siempre he defendido que hay que justificar lo mejor posible la opinión que uno tenga sobre algo. El más evidente en el caso que nos ocupa son lo fallidas que resultan las transiciones entre acción y ciencia ficción, dando la sensación de que dan más importancia a lo segundo únicamente porque resulta más barato -'Lucy' costó “apenas” 40 millones de dólares-, optando además por una falsa sensación de profundidad que deja al descubierto todas sus debilidades con una facilidad asombrosa.

Scarlett Johansson y Morgan Freeman en

Dejaré que sean otros los que intenten explicar la falacia del mito de que solamente utilizamos un 10% de nuestra capacidad cerebral, pero lo realmente grave es lo aleatoria que resulta la mitología del universo de 'Lucy', ya que los intentos por darle algún sentido caen en saco roto. Tampoco ayuda nada esa -forzada- grandilocuencia que busca un Besson algo perdido que solamente muestra tener alguna idea curiosa durante los primeros minutos con las poco sutiles pero efectivas metáforas visuales de la captura de la protagonista y su conversión a la fuerza en una mula.

Por su parte, Scarlett Johansson sostiene la película durante los primeros minutos, pero la cosa cambia a medida que va transformándose, ya que su actuación se vuelve mecánica y sin alma, lo cual elimina el único apoyo emocional decente que teníamos -Morgan Freeman se limita a aparecer por ahí e intentar, con poco éxito, aportar un poco de sobriedad al disparatado conjunto-. Tampoco corre mejor suerte Min-sik Choi, el protagonista de 'Old Boy' ('Oldeuboi', Park Chan-wook, 2003), en un villano extremadamente unidimensional al que poco jugo puede sacar.

De todas formas, al final la clave no es que los personajes sean mejorables o que la historia sea un disparate con poco sentido, porque lo importante es permitir que el espectador pase un buen rato con lo que parecía una simple peliculilla de pura evasión en la que ver a Scarlett Johansson repartiendo estopa de lo lindo. El problema es que ni siquiera cumple con eso y la acción se centra más en tiroteos insustanciales y repetitivos, mientras que los diálogos no es que no sean apasionantes, es que caen en el ridículo en multitud de ocasiones.

Escena de la película

En definitiva, 'Lucy' es un entretenimiento muy deficiente y una película con escasos atractivos más allá de su curiosa premisa y de su aceptable arranque para aquellos que no sean grandes fans de Scarlett Johansson y estén dispuestos a tragar casi con lo que sea sólo por verla a ella. Esperaba más de Besson, quien me había demostrado en varias ocasiones su pericia para al menos sacar adelante buenos pasatiempos. Si queréis uno que lo sea -aunque es algo más que eso-, ya estáis tardando en ver 'Guardianes de la Galaxia' ('Guardians of the Galaxy', James Gunn, 2014).

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