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'Nasdrovia': la serie de Movistar+ es un delicioso cóctel Molotov que mezcla comedia costumbrista y thriller
Críticas

'Nasdrovia': la serie de Movistar+ es un delicioso cóctel Molotov que mezcla comedia costumbrista y thriller

Movistar+ sigue a lo suyo. Con los cimientos sociales aún tambaleándose tras el estreno de 'Antidisturbios', la plataforma ofrece el mejor remedio para desengrasar y aliviar tensiones. Pero no demasiadas. Porque 'Nasdrovia', la serie creada por Miguel Esteban, Luismi Pérez y Sergio Sarria, basada en la novela de este último, es un thriller de humor negro lleno de ideas brillantes y personajes extraordinarios. Y también muy ordinarios.

Por un puñado de blinis

A este tridente de creadores polifacéticos se une Marc Vigil, uno de nuestros nuevos cineastas más prometedores. Tras su debut en el largometraje con la notable 'El silencio del pantano', Vigil vuelve a un lugar donde se siente muy cómodo. Su veteranía es un valor seguro. '7 vidas', 'Aída', 'Águila Roja', 'Vis a vis' o 'El ministerio del tiempo' son credenciales que hablan por sí solas del buen ojo de Vigil. Y 'Nasdrovia' es otro ejemplo perfecto de puesta en escena y buen gusto.

'El hombre que odiaba a Paulo Coelho' supuso un soplo de aire fresco en nuestra algo anquilosada novela nacional. Una historia sobre gilipollas cotidianos que demostraba un exquisito gusto musical y muchas ganas de divertir mientras nos miramos el ombligo. Pues 'Nasdrovia' suscribe eso mismo punto por punto. Es divertida, nos hará reflexionar un rato a los que estamos con la crisis de los 40 y consigue estar bastante alejada de lo que uno espera de una serie nacional.

Esa ruptura de expectativas es una de las grandes virtudes de la serie. 'Nasdrovia' no te va a dar nada que hayas visto antes. No está interesada en ofrecer más de lo mismo. Es un thriller elegante, es una comedia negra, un drama sobre personajes rotos por dentro (y algunos por fuera), karaokes, problemas mundanos y visitas al mercado. También tiene un casting extraordinario liderado por un trío de ases como Leonor Watling, Hugo Silva y Luis Bermejo, pero donde el rey de la función es el Boris de Anton Yakovlev, una de las revelaciones del año.

A quién no le ha pasado

Edurne y Julián son plenamente conscientes de que, a pesar de la pasta que han ganado por el camino, han perdido los mejores años de su vida defendiendo a gente de mierda sólo para poder pagarse caprichos y sofás de diseño que, además, no pueden probar antes de comprar. Ex-pareja conyugal y pareja de trabajo, deciden dar un cambio de rumbo al conocer a Franky, un cocinero con una mano increíble para la cocina tradicional rusa.

Nasdrovia critica

A partir de su decisión de abrir un restaurante llamado Nasdrovia, la situación de este trío comenzará a pasar por los típicos problemas que te esperan cuando tienes los clásicos problemas con la mafia rusa. Dedos amputados, cadáveres en el congelador, amenazas, tráfico de estupefacientes y compromisos mortales pasarán a ser la rutina de una pareja de socios que, además, afrontan la crisis de los cuarenta lo mejor que pueden. Julián con la droga y Edurne hablando sola derribando la cuarta pared. Y con tatuajes. A quién no le ha pasado.

Pero si de algo va sobrada la nueva apuesta de Movistar es de un casting de relumbrón. Luis San Narciso y Tonucha Vidal siguen sacando oro de debajo de las piedras con un reparto doblemente exigente. Nuestro panorama no va sobrado de este tipo de propuestas, y además había que buscar nuevos rostros para la mafia rusa. El resultado es asombroso. Kevin Brand, Michael John Treanor y Yan Tual, el equipo dirigido por Yakovlev, son el mayor descubrimiento de una serie que vuela libre y que se siente cómoda ofreciendo, como muchas otras series ahora mismo, una solución a quienes echamos de menos las series cortas de Vértigo Comics, por poner un ejemplo.

Nasdrovia serie

Rodada en ruso y en castellano, 'Nasdrovia' es un respiro para los espectadores, actualmente en una situación delicada y que viene estando necesitada de este tipo de producto desde hace meses. Un juguete de enredos lleno de violencia contenida (y liberada) donde lo que prima es la comedia de lo cotidiano, la ridícula rutina de mierda que nos afecta a todos por igual y lo extraordinariamente ordinario a través de un inteligente caleidoscopio narrativo. Porque los mafiosos también tienen sus movidas, mejor estar callado si te toca viajar en el vagón silencioso del tren. Que no te lo tenga que explicar en ruso.

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