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'El silencio del pantano': un insólito y crudo thriller en el que brilla un enigmático Pedro Alonso
Críticas

'El silencio del pantano': un insólito y crudo thriller en el que brilla un enigmático Pedro Alonso

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La etapa del cine español más reciente está llena de thrillers muy interesantes, pero habitualmente han tratado temas de venganza, investigaciones policiales, asesinatos, robos, atracos o política y corrupción, y es muy raro encontrar entre ellos un filme como ‘El silencio del pantano’, que no solo mezcla un poquito de todos ellos, sino que se sale por la tangente para crear un complejo pero vibrante noir levantino.

La base de su originalidad es su narración críptica y sus temas aparentemente inconciliables. Por una parte tenemos la trama de Q (Pedro Alonso) el personaje principal, un periodista convertido a escritor de novela negra con secretos oscuros. Por otra, tenemos una trama política de corrupción en la Comunidad Valenciana y por otra, una matriarca gitana controlando el crimen urbano de las calles del extrarradio.

Silenciopantano

Thriller coreano en la albufera

En sus libros publicados, ambientados en su Valencia natal, Q narra sangrientos asesinatos utilizando como telón de fondo la corrupción política que implica a las propias autoridades, con lo que según va ocurriendo lo que vemos en pantalla, se nos narra como si los hechos sirvieran como inspiración para sus textos o si estuviera contando algo pasado. Nunca nos quedará muy claro pero lo importante es la forma en la que el guion nos va introduciendo en el juego.

A medida que el secuestro de un profesor de Universidad, que fue un importante político, va creando un seísmo en la opinión pública, un personaje de etnia gitana —un también sólido Nacho Fresneda—, comienza su búsqueda a través del submundo criminal para tratar de encontrar al responsable. Mientras, su jefa lidia con las diferentes consecuencias que puede traer para sus negocios la desaparición. Todas las tramas van avanzando de forma paralela con un desarrollo adictivo.

Con ecos del cine coreano, la novela ‘La Trama’ de Juanjo Braulio es comprimida por Marc Vigil, debutando tras su labor en 'El ministerio del tiempo', con un estilo visual elegante y una puesta en escena paciente, que se recrea en el silencio y el oxígeno de la acción, acompañado de ocasionales fragmentos de voz en off que dejan pistas sobre las motivaciones de Q, que dejan entrever una venganza casi poética entre los muchos enigmas que esconde su personaje.

Costumbrismo criminal urbano

Por momentos, el hilo conductor centrado en Q se bifurca en idas y venidas para crear un tapiz fascinante en el que se abren muchas posibilidades, pero que van todas a un lugar concreto que se puede intuir pero no acaba como uno espera. La clave está en el desfile de situaciones y detalles como la interpretación de Carmina Barrios, totalmente creíble como reina del crimen tan reconocible como una abuela de pueblo cercana, pero a la que muchos temen.

Sus arrebatos de naturalidad, a veces difíciles de entender son el punto de humor costumbrista de la película, que navega entre tres ambientes que van mezclándose logrando dibujar un submundo en donde podrían, efectivamente, transcurrir unas cuantas novelas negras. La mezcla nunca roza los tonos y salta del gimnasio de ‘Tarde para la ira’ (2016) a los tejemanejes políticos de ‘El reino’ (2018) mientras hay elementos de una serie como ‘Dexter’ (2006-2013).

El silencio del pantano’ está llena e imágenes sugerentes, como esas bandadas de pájaros que parecen sacadas de ‘Take Shelter’ (2011) y que nos hablan de lo que pasa por dentro de la mente de Q, pero el ambiguo final deja con ganas de saber más de él, algo que por una parte es bueno y por otra deja la experiencia un poco corta, como si toda la obra fuera un piloto de lujo para una serie completa protagonizada por Pedro Alonso que, seguramente, volvería locos a los que disfrutan de su personaje Berlín en ‘La Casa de Papel’ (2017-)

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