'Nouvelle Vague' es un regalo para los cinéfilos que no da de lado al espectador casual. Richard Linklater dinamita el biopic gracias a su pasión desmedida

'Nouvelle Vague' es un regalo para los cinéfilos que no da de lado al espectador casual. Richard Linklater dinamita el biopic gracias a su pasión desmedida

Jean-Luc Godard vuelve a la vida con el rodaje de 'Al final de la escapada' que nos gustaría haber vivido

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Randy Meeks

Editor

Contar una historia real desde la pasión más absoluta puede desencadenar problemas de los que es difícil, en el fragor del rodaje y el montaje, hacerse cargo: hay quien decide contarlo todo hasta un punto extremo, sin dejar fuera una sola interacción; quien da por hecho que todo el mundo está igual de apasionado que él y, por tanto, no explica lo que está ocurriendo; o quien, obsesionado por dar su visión, se olvida de los hechos reales totalmente. Por eso era tan difícil que una obra nacida del amor como 'Nouvelle Vague' saliera bien. Sin embargo, Richard Linklater lo ha vuelto a conseguir.

Al final de la Cahiers

Las clases de Historia del Cine en la universidad pueden hacerse farragosas, sobre todo si no vienes algo educado de casa: tratando de resumir más de un siglo de cine en menos de un año, los nombres y los estilos se agolpan, casi sin tiempo para parar en el slapstick de Charlie Chaplin y Buster Keaton, los puntos clave del neorrealismo italiano o la importancia de la Nouvelle Vague. Y reconozco que temía que Linklater tuviera el síndrome de la clase de cine acelerada y se dedicara, simplemente, a tratar de resumir en algo más de una hora y media todo lo que sabe sobre el movimiento. Por suerte, sabe cómo hacer que sea divertida y llevadera sin necesidad de imponer una losa teórica de pura turra cinéfila.

No creo que nadie se sorprenda al afirmar que la historia del rodaje de 'Al final de la escapada' se disfruta más cuanto más conozcas sobre la historia del cine (y, más concretamente, sobre la Nouvelle Vague, claro está). El director se toma su buen rato para mostrar a cada uno de sus cineastas en plano y señalar de quién se trata, haciendo que por delante de la cámara pasen representaciones de todos, desde Agnés Vardà hasta Jacques Rivette o, por supuesto, François Truffaut y Jean-Luc Godard. Aunque algunos no pasen del cameo, el director les da sus segundos de gloria parando la película y el ritmo, como manera tanto de homenajearles como de despertar la curiosidad del espectador.

Pero eso no significa que 'Nouvelle Vague' caiga en el amodorramiento sinsorgo y aleccionador. En absoluto: el ritmo de Linklater es exquisito a lo largo de toda la cinta, con un dominio absoluto del tempo en unos diálogos frescos y chispeantes, que recuerdan, efectivamente, a eras ya pasadas. Si no sabes ni qué es 'Al final de la escapada' también te divertirás y quizá, con suerte, aprendas algo sobre la picaresca en los rodajes de aquel momento o incluso te atrevas a verla. Es parte de la intención de su director, que se pasa toda la película reflexionando sobre el propio cine, hablando sobre su propósito y el motivo último de poner la cámara a rodar. Porque, en última instancia, esta cinta viene a ayudarnos a reflexionar, sin grandes gestos ni excesos, sobre los motivos por los que seguimos amando este arte.

Y... ¡Acción!

Si estabas esperando el biopic definitivo sobre Godard y la Nouvelle Vague, me temo que esta película no es lo que buscas: Linklater habla desde el cariño en todo momento, y eso lleva a una constante -y buscada- subjetividad que lleva a una inesperada diversión y liviandad que, lejos de diseccionar y copiar, ahoga cualquier intento de "cine wikipédico" que se pudiera hacer con esta premisa. Dejando a un lado a las personas reales, la película crea personajes creíbles, cuyas vicisitudes se comprenden a la perfección independiemente del nivel de cinefilia del espectador, encontrando la tensión perfecta para ser una película accesible y que al mismo contente a los más cinéfagos.

Es innegable que tras las cámaras hay un autor con voz propia, un narrador excepcional capaz de sacar oro de un género que parecía exprimido hasta la saciedad y de reivindicar que el cine debe nacer de las entrañas predicando con el ejemplo. 'Nouvelle Vague' es todo lo que cualquier comité de accionistas rechazaría ahora mismo, y la prueba de que Linklater está en un punto de su carrera en el que puede a hacer exactamente lo que le dé la gana, con una impecable libertad creativa. Desde luego, se la ha ganado a fuerza de mostrar personalidad propia a lo largo de los años.

'Nouvelle Vague' confía en un espectador inteligente, pero también ofrece diversión desacomplejada para los que solo quieran un momento de esparcimiento, y no decepcionará a ninguno de los dos. Es cierto que su presunta intelectualidad (más en los prejuicios antes de verla que en la película en sí misma) puede jugar en su contra, pero el resultado es inmersivo, irresistible y fascinante: no es, probablemente, como se vivió el rodaje de 'Al final de la escapada', pero es como queremos creer que ocurrió. La más pura magia del cine, al fin y al cabo.

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