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'Te quiero, tío'. Aquí un amigo

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El 12 de junio se estrena ‘Te quiero, tío’ (‘I love you, man’), una película dirigida por John Hamburg y protagonizada por Paul Rudd y Jason Segel, que cuenta la historia de un hombre que, días antes de su boda, se da cuenta de que no tiene amigos, sólo amigas, y comienza la búsqueda de su posible padrino.

La técnica que se utiliza en esta película, y en varias anteriores de los mismos intérpretes o técnicos, es la de improvisar los diálogos y dejar que sean los propios actores quienes se inventen los chistes –a veces, vuelven a rodar, según lo que mejor ha quedado de las improvisaciones—. Paul Rudd es un tipo gracioso, con capacidad para soltar gracietas que no están en guión. Pero tampoco se puede confiar tanto en sus dotes humorísticas como para sostener sus desvaríos sin límite: en algún momento hay que cortar. A Jason Segel quizá se le puede pedir algo más en este sentido y, además, su personaje ya de por sí es gracioso por lo estrambótico de su caracterización y, sin embargo, el montaje no le permite desbarrar sin medida tanto como a Rudd.

Viendo los extras del DVD de ‘Mal ejemplo’ (‘Role Models’), se aprecia lo fácil que habría sido que aquella película resultase mala o flojilla: habría consistido únicamente en elegir los momentos con algo menos de criterio y en dejarlos más largos de lo que era necesario. Las escenas eliminadas de la edición en DVD son solventes y válidas, pero, si se hubiesen quedado en la película, ésta habría tenido mucho menos ritmo y habría sufrido de varios bajones de interés. Bien, pues así es ‘Te quiero, tío’. Tiene ocurrencias muy graciosas y chistes bastante buenos, pero es ligeramente irregular.

I love you man

Jason Segel hace el papel de un hombre con una vida destartalada y una personalidad difícilmente clasificable. Pero lo que le aporta al personaje protagonista es que no tiene reparos a la hora de hacer lo que le gusta. Paul Rudd es alguien más formal, que necesita soltarse y que sufrirá una evolución a lo largo de la película. Rashida Jones, en el papel de la prometida de Rudd, está algo indefinida, pues va pasando de persona molesta y poco atractiva a esposa comprensiva. Entre los secundarios destaca la pareja formada por Jaime Pressly (‘Me llamo Earl’) y Jon Favreau, aunque se podría haber sacado más provecho de ellos.

Aunque no sea una película muy buena, sus actores principales me caen simpáticos. Pero, sobre todo, su planteamiento, ya que yo soy como el protagonista. Él sólo tiene amigas y no sabe bien cómo comportarse en esas situaciones que se suponen eminentemente masculinas: ver un partido por la tele, hincharse a litros de cerveza, etc… A mí me ocurre igual (o al revés): tengo muchos más amigos que amigas y, cuando se trata de socializar de una forma que tradicionalmente se considera femenina, soy un desastre: si vamos de compras, expreso con demasiada sinceridad cómo les quedan las prendas a mis amigas; si me cuentan si han ligado o no, me aburro; si una fiesta se divide por sexos, suelo preferir la conversación de los hombres… Por ello, identificarme con el personaje de Rudd no me costó mucho.

Lou Ferrignop

‘Te quiero, tío’ no está pregonando, como hacen casi todas, abandonar las cosas que uno disfruta para madurar, casarse y tener hijos. Al contrario: te dice que busques lo que de verdad te divierte y su filosofía es que todo ello es compatible con lo demás, que no hay por qué renunciar a algo para tener lo otro. Me parece un mensaje mucho mejor que el de las producciones más convencionales que te venden que tu vida se acabará cuando encuentres pareja, pero tienes que asumirlo porque eso es la madurez. Gracias a esta visión refrescante de las cosas, lo que transmite la película es alegría y ganas de pasárselo bien y por ese motivo, incluso aunque en sí no sea tan graciosa, se puede salir del cine con una sensación de satisfacción.

Es curioso que Jason Segel (o su personaje Sydney Fife) tenga un santuario del rock clavado al que tenía cuando interpretaba a Nick en ‘Freaks and Geeks’, esa serie que siempre recomiendo: su batería, sus pósters de Rush, su altar musical… Probablemente será el actor el verdadero seguidor de la banda canadiense, ya que, no sólo se les menciona profusamente, sino que incluso aparecen actuando. Es un bello homenaje a un gran grupo que, por desgracia, en España no es muy conocido. Otro cameo de la película es el de Lou Ferrigno (en la fotografía de más arriba), que aporta su mansión llena de estatuas y recuerdos de su época de Hulk.

Más información en Blogdecine sobre ‘Te quiero, tío’.

Mi puntuación:

2,5

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