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'Tetro', cuando Coppola se olvidó de quién era

'Tetro', cuando Coppola se olvidó de quién era
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Resulta llamativo que ‘Tetro’ haya tenido una masiva distribución en nuestras salas, cuando la anterior película de Francis Ford Coppola, ‘Youth Without Youth’, ni siquiera está disponible en DVD y eso que ya data del 2007. Imagino que el contar en su reparto con actrices como Maribel Verdú y Carmen Maura ha tenido algo que ver en la decisión de los señores distribuidores a la hora de no ignorar una película dirigida por el señor que hizo posible films como ‘El padrino’, ‘La conversación’ o ‘Apocalypse Now’, perlas de una filmografía que despierta las envidias de cualquiera.

Con la película protagonizada por Tim Roth (de la que no dudo que nuestro compañero Adrián Massanet hablará en su estudio sobre Coppola), dice el propio director que inicia una nueva etapa en su carrera, que ahora hace las películas que realmente quiere hacer. Y lo ha hecho realizando un ejercicio de retrospección en el que asegura estar aprendiendo a hacer cine desde el principio. Si el director de ‘La ley de la calle’ ha dicho realmente esto, y ya sabemos cómo se tergiversan las cosas cuando pasan de boca en boca, es que Coppola se ha vuelto literalmente loco.

De nada vale que el director de ‘Rebeldes’ se haya inspirado en la fotografía de películas como ‘Baby Doll’ o ‘La ley del silencio’, ambas muy admiradas por él cuando era estudiante, o que el uso del scope es para rendir homenaje a Akira Kurosawa. Son anécdotas que no cobran sentido alguno viendo el resultado de una película que parece haber sido dirigida por otra persona. Con un excelente uso, eso sí, del blanco y negro, el espectador empieza evocando ‘La ley de la calle’ (‘Rumble Fish’, 1983), film con el que ‘Tetro’ guarda ciertos paralelismos, al tratar ambas de las relaciones familiares. Hay algo en la búsqueda de un hermano perdido que nos cuenta el inicio de ‘Tetro’ que rememora sin disimulo la relación entre el chico de la moto y su fan/hermano, pero que se queda sólo en eso, en un recuerdo.

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La propuesta del director, que firma su primer guión desde ‘La conversación’ en 1974, no está exenta de interés. Un joven decide ir en busca de su prometedor hermano, desaparecido hace tiempo, para encontrarlo totalmente diferente a cómo lo recordaba. Secretos guardados durante mucho tiempo, relaciones tormentosas, y una obra teatral que lo recoge todo, serán los principales elementos de una historia que no arranca mal del todo, pero que enseguida empieza a hacer aguas por todas partes llegando a una parte final que raya la ridiculez más absurda. El problema no es una historia sólo a ratos interesante, sino también una puesta en escena tambaleante que parece perderse en su propia estética.

Uno de los mayores problemas de ‘Tetro’ es que los personajes parecen pertenecer a películas distintas, poniéndose en evidencia la poca compenetración entre los actores. Vincent Gallo, en un rol escrito exclusivamente para Matt Dillon que no pudo aceptar el papel por estar ocupado con otras películas, cumple unos mínimos pero da la sensación de que el personaje es más interesante sobre el papel que lo que la interpretación del actor nos ofrece. El desconocido Alden Ehrenreich, que es algo así como una mezcla entre Leonardo DiCaprio y Emile Hirsch, está algo mejor que Gallo, poniendo toda la carne en el asador con el que probablemente sea el personaje más complejo de todos, sujeto a las circunstancias. Carmen Maura sustituye a Javier Bardem (que debió olerse el fiasco y huyó despavorido) en el papel de un importante crítica de teatro, influyente y poderosa, a pesar de que el personaje está muy mal escrito y Maura parezca no saber qué narices hace en la película.

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Maribel Verdú, de quien Coppola quedó prendado en ‘El laberinto del Fauno’, ha manifestado el no gustarse en esta película, pero me temo que eso no es razón suficiente como para condenar su interpretación, pues sería como decir que la mejor película de Alfred Hitchcock es ‘La sombra de la duda’ porque era su favorita. Es más, considero que Verdú, ya una excelente actriz que a su joven edad va camino de convertirse en una de las mejores intérpretes de la historia de nuestro cine, realiza la mejor interpretación de la película. Sólo ella ha sabido entender y crear un personaje, hacerlo totalmente suyo, en medio del caos argumental en el que los personajes no saben hacia dónde van. Sólo ella es capaz de brillar a gran altura con su envidiable capacidad de transformación y contención.

No entraré en detalles del porqué Coppola prefiere ahora hacer este tipo de cine en el que dice encontrarse más cómodo, al fin y al cabo es su decisión. Pero este Coppola no es el que todos conocemos, no es ese perfecto creador de atmósferas, capaz de retratar a personajes al borde de la locura, y en algunos casos dentro de ella, con especial mimo y dedicación. ‘Tetro’ parece la obra de un novato, imprecisa en su tono y aburrida (algo en lo que Coppola sólo cayó en su peñazo ‘Jardines de piedra’). Sus piruetas con personajes perdidos que al final saben lo que (no) quieren, y viceversa, suenan a capricho de alguien que hace tiempo fue un maestro entre los maestros. Si sigue por este camino mucho me temo que nos defraudará más veces. Mientras no puedo evitar sentir una profunda tristeza por ello (al fin y al cabo hablamos de uno de los mejores directores vivos), me retiro a mis aposentos a escribir sobre la repugnante ideología de cierto reciente remake.

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