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'Una palabra tuya', podría bastar para sanarnos

'Una palabra tuya', podría bastar para sanarnos
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En la excelente crítica que Adrián Massanet escribió sobre 'El patio de mi cárcel', el autor se queja con toda la razón del mundo sobre el actual estado del cine español, ese agónico ser que lucha una y otra vez por salir adelante, peleando infructuosamente contra elementos "externos" como la piratería, o para ser más directos, el cansancio de un espectador harto ya de que un porcentaje bastante alto de las películas españolas se parezcan como dos gotas de agua. Dramas sociales cansinos hasta la saciedad, y cuyos artífices se esfuerzan por intentar vender como verdaderos a personajes que casi siempre resultan falsos o nada creíbles.

Algo así pensaba mientras visionaba 'Una palabra tuya', segunda película como directora de Ángeles González Sinde, una mujer capaz de aburrir como nadie con sus discursos al frente de nuestra Academia de Cine, pero que afortunadamente para todos, como directora tiene algo más de talento. Eso sí, en la película no puede, o no quiere, porque a estas alturas uno ya no sabe si nuestros directores son incapaces o simplemente se han acomodado, evitar caer en los clichés que adornan la mayor parte de la producción nacional.

'Una palabra tuya' se basa en la obra de Elvira Lindo, que narra como dos amigas de la infancia vuelven a encontrarse por uno de esos golpes del destino. Solas, sin novio, trabajando juntas como barrenderas, luchan por tener un futuro que pinte mejor de lo que su presente es. Una tiene a su tío y su taxi, la otra a su madre enferma de alzheimer. La aparición de un posible amor para una de ellas, y un encuentro inesperado, hará que las cosas cambien drásticamente.

Ángeles Gonzáles Sinde tiene pericia para narrar la historia con una puesta en escena que sorprendentemente no abusa de primeros planos. Su sobriedad y elegancia hacen distinta, si se quiere decir así, esta película aunque estemos viendo lo de siempre. Sinde se acerca a los personajes, filmándolos como Dios manda, haciendo que interactúen con el entorno, muy bien utilizado por la directora. El problema, está en algunas partes de su guión, el cual recuerda al cine británico de Ken Loach, pero con sustanciales diferencias sobre todo en la forma. Una estructura de flashbacks, evidentemente engañosos, restan eficacia a alguno de sus momentos, aunque en su parte final, Sinde es capaz de emocionarnos sin cargar demasiado las tintas en la excesivamente dramática historia que nos cuenta. Dos mujeres marcadas profundamente por la relación con sus respectivas madres, y la necesidad de tener hijos, son el principal acierto de su trama, adornado éste por algunas salidas de tono, un tanto esperpénticas, y también por el enfrentar a dos personajes femeninos un tanto raros, con otro masculino que trae algo de normalidad a sus vidas, algo de esa sencillez que necesitan para dejar de complicarse tanto las cosas, sobre todo mentalmente.

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Malena Alterio y Antonio de la Torre están realmente bien en sus respectivos papeles, aunque en el caso de la primera nunca llegamos a ver claramente todos esos defectos que le achacan los demás, evidentemente un fallo de guión y no de la actriz. De la Torre da el tipo perfectamente como hombre vulgar y sencillo, con una visión de la vida bastante simple, y también con un punto de ternura que le hace atractivo. El caos comienza cuando la película se centra en el personaje al que da vida Esperanza Pedreño, y que es el eje central del film. La actriz parece haber realizado una extensión de su performance en la serie de televisión 'Camera café' sin el más mínimo cambio, su actitud es totalmente increíble, sus motivaciones demasiado serias para un personaje tan excedido en apariencia y en forma de hablar. No hay verdad en ella, no respiramos su dolor, su angustia, no es capaz de transmitirnos absolutamente nada, porque desde casi el primer instante en el que aparece no nos la creemos.

'Una palabra tuya' afortunadamente logra apartarse, sobre todo estéticamente, del resto del grueso de la cinematografía de este país, aunque en ciertos instantes (esas conversaciones o reproches entre las dos mujeres que ni vienen a cuento ni están bien expuestas) caiga en lo de siempre. Con todo, un correcto trabajo de González Sinde, que esperemos avance más en 'Ojos de invierno', su próxima película.

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