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'Whiteout': gotas de sangre sobre la nieve

'Whiteout': gotas de sangre sobre la nieve
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Entre los lanzamientos en DVD y Blu-ray de esta semana se encuentra el título 'Whiteout', que no tuvo estreno en salas. Se trata de una adaptación de la novela gráfica homónima, escrita por Greg Rucka e ilustrada por Steve Lieber. Su director es Dominic Sena, responsable de films que no me habían convencido, como 'Kalifornia' (1993) o '60 segundos' (2000); y de algún otro que me hizo cierta gracia, como fue 'Operación Swordfish' (2001).

'Whiteout' nos sitúa en la Antártida, donde la alguacil o Marshal Carrie Stetko (Kate Beckinsale) se ha autoexiliado tras sufrir un problema en un caso. Lleva ya más de un año en ese lugar apartado, ocupándose de asuntos menores que le permiten una vida tranquila, aunque no cómoda. Su mejor amigo y confidente es un viejo doctor, interpretado por Tom Skerritt, con quien comenta que a ambos les queda muy poco para jubilarse o salir de ese infierno helado. Será precisamente cuando resten tan pocos días para su retiro y para la llegada de un invierno de total oscuridad cuando encuentren un cadáver al pie de una montaña. Se dirigen a recogerlo en un avión pilotado por Delfy (Columbus Short), pero cuando realizan la autopsia se dan cuenta de que la muerte no puede haber sido accidental. Ahora, la U.S. Marshal tendrá que encontrar al culpable del crimen antes de que la noche de seis meses la alcance a ella y la deje atrapada en ese desierto junto con un asesino. El planteamiento del film, con la cercanía del negro invierno y su ambientación en un continente donde todos los paisajes son nevados y se hace casi imposible moverse por el exterior, me despertaron la curiosidad. En efecto, los planos generales de la Antártida resultan vistosos. Los obstáculos provocados por la nieve, la ventisca que impide la visibilidad a pocos metros —a lo cual hace referencia la palabra del título, "whiteout"— y las temperaturas de hasta 65º C. bajo cero, dan pie a las mejores aportaciones de este film. La inminente noche total crea el único apremio que tiene una película falta de riesgo y amenaza. La elección de este contexto es lo más original del relato y Sena no lo desaprovecha.

Kate Beckinsale en Whiteout

Se pueden hallar otras ideas buenas aquí y allá. Sin embargo, el argumento es, por lo general, poco estimable, pues cuenta con algunos puntos ligeramente inverosímiles, y se dirige hacia una sorpresa final fácil de adivinar. Al no haber leído el cómic, no tengo capacidad de determinar qué partes pertenecen al original y cuáles son responsabilidad de los adaptadores que, sorprendentemente, son cuatro: Jon Hoeber, Erich Hoeber, Chad Hayes y Carey W. Hayes. Personajes que aparecen y desaparecen sin cumplir la más mínima función y sin que sepamos nada de ellos pueden deberse a la necesidad de reducción que haya supuesto el traslado al cine de la narración.

Más allá del partido que le extrae al enclave, no podemos decir que Sena se haya lucido. Lo que más me llamó la atención de 'Whtiteout' es que fuese tan plana: no se encuentran a lo largo de la película momentos altos y bajos, que contengan o transmitan diferentes emociones. Aunque las escenas de acción se distingan de las de diálogos, en estas segundas la calma es exagerada, pero no por responder a la inmovilidad de la situación, sino por una insulsa dirección de actores, de la que hablaré más adelante. De entre todo esto, lo peor es que Sena aplasta el posible clímax del descubrimiento del asesino con una conversación igual de poco intensa que la más prescindible.

Estos defectos se pueden deber al desarrollo de la historia sobre el papel, pero la realización anodina y el torpe montaje está claro que no ayudan a mejorar el resultado. Dentro de este segundo apartado podemos incluir la decisión cuestionable de hacer algunos ralentís o de introducir determinados planos cuando no vienen a cuento, que confunden o sacan de la acción. Se salpica el metraje de unos flashbacks que ilustran el caso que traumatiza a la protagonista. Es un recurso del que Martin Hunter ha abusado hasta el punto de que, cuando por fin se nos desvela lo que ocurrió en aquel caso antiguo, el suceso ya ha perdido la capacidad de impactar. En un momento concreto, el flashback aparece en forma de pesadilla, acompañado, esta vez, de lo que ha acaecido minutos antes y aquí ya llegamos a tal exceso que semeja uno de esos los momentos de las series hechos para refrescar al espectador lo que ha ocurrido antes de la publicidad.

Kate Beckinsale en Whiteout

El aspecto más flojo del trabajo de Sena para esta película es la dirección de actores. La interpretación de Beckinsale está exagerada en cuanto a la profusión de gestos y, sin embargo, poco expresiva. Su personaje se debate entre ser una tipa dura y una niña que necesita ser protegida por hombres, llegando ya al ridículo con el momento en el que no sabe abrocharse un botón con ocho dedos —hagan la prueba en casa: se puede hacer con dos—. El resto del elenco podría simplemente pasar, si hubiese estado rodeando a una buena protagonista. Como decía, esa falta de emoción que achacaba al film en conjunto también está motivada por la falta de convencimiento de los actores, quienes permanecen impasibles, susurrando las palabras incluso aunque acaben de quedar atrapados en un avión que se ha cubierto de nieve: su actitud en ese caso es sentarse y charlar en lugar de buscar algo que les salve la vida.

'Whiteout' es, en conclusión, una película para ver sin demasiadas expectativas, sabiendo que tiene como ventajas la ambientación y algunos momentos concretos. No es de lo peor que se encuentra y tampoco motiva parar el reproductor antes de llegar al final, pero no recomendaría su adquisición, salvo para completistas de la filmografía de Beckinsale.

Mi puntuación:

1,5
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