A finales de este año llegará a los cines una de las películas de ciencia ficción más esperadas de los últimos tiempos: 'Dune 3'. Denis Villeneuve pondrá así el broche a la trilogía que comenzó en 2021 con 'Dune' y continuó con 'Dune: Parte dos' en 2024, culminando una de las grandes apuestas cinematográficas de su carrera. Las expectativas son enormes, especialmente después del éxito de las dos primeras entregas, pero antes de que Villeneuve consiga completar su particular epopeya, conviene recordar que llevar el universo de Frank Herbert al cine fue durante décadas una misión prácticamente imposible, con varios directores que se dejaron parte de su alma intentando convertir 'Dune' en una película.
Dejarse la piel en una adaptación
El primer gran intento llegó en los años 70 de la mano de Alejandro Jodorowsky, cuyo proyecto se convirtió rápidamente en una de las mayores locuras jamás concebidas para el cine de ciencia ficción. El director chileno quería adaptar las novelas de Frank Herbert con una película de unas dimensiones descomunales, hasta tal nivel que llegó a imaginar una duración de entre 10 y 14 horas.
Para hacer realidad su visión reunió a algunas de las figuras más extravagantes e importantes de la cultura popular del siglo XX: Orson Welles, Mick Jagger y Salvador Dalí estaban vinculados al reparto, mientras que Moebius y H. R. Giger trabajaban en el apartado artístico. Y, como remate, Jodorowsky quiso que Pink Floyd se encargara de la banda sonora. El proyecto terminó siendo demasiado ambicioso incluso para sus productores y, después de varios retrasos, la productora retiró la financiación y dejó la película en el limbo.
Años después, Dino De Laurentiis intentó recuperar la adaptación y primero quiso contar con Ridley Scott detrás de las cámaras. El director británico acabó rechazando el proyecto después de varias desavenencias sobre cómo debía plantearse la película y el encargo terminó en manos de David Lynch. Para Lynch, 'Dune' supuso un enorme cambio de escala: fue su primera película realizada por encargo y también la primera rodada en color de su filmografía. El resultado, sin embargo, estuvo muy lejos de convertirse en el gran espectáculo que los productores esperaban.
El propio Lynch explicó años después hasta qué punto aquella experiencia había sido traumática para él:
"Empecé a venderme en Dune. Mirando hacia atrás, la culpa es solo mía. Me vendí, probablemente no debería haber hecho esa película, pero vi muchísimas posibilidades para hacer cosas que me encantaban, y esta era la estructura para hacerlas. Había muchísimo espacio para crear un mundo. Pero Raffaella y Dino De Laurentiis me dieron claras indicaciones sobre el tipo de película que esperaban, y sabía que no tenía el montaje final. No tuve corte final en Dune. Es la única película que he hecho donde no lo tuve".
Pero la frustración de Lynch no terminó ahí: "Técnicamente tampoco tuve el corte final en El hombre elefante (1980), pero Mel Brooks me lo dio. En Dune (1984), comencé a venderme incluso en la fase de escritura del guion sabiendo que no tenía corte final, y me vendí, así que fue una muerte lenta y una experiencia terrible, terrible. No sé cómo sucedió, confié en que funcionaría, pero fue muy ingenuo y un movimiento equivocado".
Lynch también recordó que el estudio había establecido una duración máxima de dos horas y diecisiete minutos para evitar perder una sesión diaria en los cines. El resultado, según sus propias palabras, fue consecuencia directa de priorizar el dinero sobre la película:
"Así que una vez más, es el dinero hablando y no es a favor de la película en absoluto, así que fue compactada y se destrozó. No hay otra versión. Hay más escenas inéditas, pero incluso eso está podrido".
Frente a aquellos proyectos imposibles y a una película de Lynch que acabó mutilada por las exigencias del estudio, Villeneuve ha conseguido algo que durante mucho tiempo parecía inalcanzable: convertir 'Dune' en una gran saga cinematográfica capaz de conquistar tanto a la crítica como al público. De momento, la tercera entrega -prevista para estrenarse el 18 de diciembre- supondrá el cierre de su trilogía.
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