Medimos los Pinochos de Robert Zemeckis y Guillermo del Toro: por qué una versión es un desastre y la otra una de las películas más memorables del año
Directores y guionistas

Medimos los Pinochos de Robert Zemeckis y Guillermo del Toro: por qué una versión es un desastre y la otra una de las películas más memorables del año

10 años han pasado desde que en 2012 coincidieran aquellas tres 'Blancanieves' ('Mirror, Mirror', 'La leyenda del cazador' y la de Pablo Berger) y este año hemos tenido otra ronda de retellings de un mismo cuento. Dos versiones muy distintas de 'Pinocho' nos han llegado en estos últimos meses del año pero... ¿cuál de las dos es mejor película?

Disney vs Netflix

Dos nuevas versiones de 'Pinocho', dirigida por dos grandes directores: el 'Pinocho' de Robert Zemeckis, estrenado directamente en la plataforma de Disney+, frente al 'Pinocho' de Guillermo del Toro, que llegó a Netflix tras un fugaz paso por cines.

Pese a que ambas producciones han coincidido en el tiempo, no pueden ser propuestas más diferentes. La primera es una adaptación live action, como parte de esa tendencia al reciclaje que observamos últimamente en la factoría del ratón, mientras que la segunda es una cinta de animación en stop-motion.

Por un lado, la cinta de Zemeckis pretende trasladar no tanto el cuento original sino el clásico de 1940 pero "en imagen real". Aunque quién lo diría, viendo sus preocupantes problemas de ritmo y la cuestionable decisión de hacer determinados personajes por ordenador.

Ya no solo porque no era necesario hacer que el Honrado Juan, Fígaro o el pez Cleo estuvieran hechos por CGI, sino porque el resultado final es bastante chapucero y se carga escenas tan siniestras como la transformación de Polilla en burro (que es inquietante, pero por las razones equivocadas).

Al contrario que la de Del Toro, en la que sí que vemos un maravilloso uso de la animación stop motion. Su estética, el diseño de personajes, la construcción de atmósferas... Un auténtico espectáculo con una identidad visual propia.

La película de Zemeckis está demasiado pegada a la versión de Disney y los pocos cambios que hace son a peor y tan nimios que no acaban de buscar su propia personalidad. Ni siquiera el pobre Tom Hanks, que hace lo que puede con su Geppetto, consigue salvar los muebles.

Además, parece como si la versión en imagen real quisiera irse a un tono más cartoon por momentos y eso entra en conflicto con el querer aferrarse tanto a la película de 1940. Al final solo consigue que chirríen esas escenas en las que se intenta tirar hacia un tono más cercano a 'Aladdin' (como las bromas metarreferenciales de los relojes) y te dejen con la sensación de no saber muy bien qué estás viendo (nada bueno, eso seguro).

Pinochos

La cinta de Del Toro acierta tanto en su reparto de voces (Gregory Mann, David Bradley, Ewan McGregor) como en las modificaciones que introduce, cambiando la isla del placer por un campamento militar fascista, su forma de recrear el Más Allá, el dilema de Pinocho de no poder morir...

En cuanto al tono, la de animación logra el perfecto equilibrio entre cuento infantil con matices más adultos, con sus escenas más luminosas frente a otras más sombrías y terroríficas.

Estos dos casos tan contrastados nos llevan a algo que, en una época donde muchos puristas del original (en este caso, sin mucho sentido, ya que el original ni siquiera era la película de Disney sino el cuento de Carlo Collodi)  abanderan esa premisa en redes sociales, parece que hemos olvidado: una adaptación es una revisión de una obra, no una copia.

El 'Pinocho' de Guillermo Del Toro triunfa donde el de Zemeckis fracasa: expresa la visión personal de su autor y se nota la voluntad de querer contar una historia ya conocida pero de una manera novedosa y única. Por desgracia, mientras sigan funcionando en taquilla las adaptaciones precocinadas, es poco probable Disney decida cambiar de estrategia.

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