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'¡Boom!', mucho ruido y pocas nueces
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'¡Boom!', mucho ruido y pocas nueces

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Hoy en día es casi imposible crear un concurso que realmente aporte algo diferente a lo que hemos visto ya con anterioridad en infinidad de ocasiones, por lo que se tiende a usar algún giro peculiar para enmascarar que, en el fondo, es más de lo mismo. Esto también ayuda a que una vez desaparecida la novedad -algo que sucede en poco tiempo en la mayoría de los casos-, el formato se quema con gran rapidez, sobre todo si se trata de un concurso diario

Eso es algo que se puede aplicar a muchos de los concursos que se han estrenado durante los últimos años, incluso a algunos que han conseguido asentar una audiencia fiel y poco les importa que ir a más sea un imposible. Mucho me temo que '¡Boom!' no va a ser una excepción, ya que su toque diferenciador no deja de ser una anécdota para un programa que quiere ser mucho más fresco y espectacular de lo que ha sido en su primera entrega.

La mecánica de '¡Boom!'

La bomba de

Adaptación de un concurso de éxito en Israel del que no he visto nada -y dudo que eso vaya a cambiar en el futuro-, '¡Boom!' es un concurso con una mecánica bastante sencilla: Dos equipos de cuatro personas cada uno han de ir respondiendo preguntas de forma errónea. Sólo un concursante participa cada vez y si corta el cable de la opción correcta, queda eliminado.

Hay tres rondas, la primera permite a cada equipo ganar hasta 3.000 euros -300 euros la primera pregunta, 600 la segunda, 900 la tercera y 1.200 la cuarta y última-, la segunda es básicamente para decidir qué equipo pasa a la ronda final en una prueba que no es más que una puesta al día de la patata caliente y en la tercera la cosa se complica, pues el equipo ganador tiene ocho opciones para elegir y la pregunta es más complicada. La buena noticia en caso de caer derrotados es que si no se llevan el gran premio final -han empezado de forma aleatoria por 55.000 euros y va aumentando en 5.000 cada día-, regresan al día siguiente.

Escasa es la novedad más allá del hecho de que los eliminados son salpicados con una especie de espuma -aunque lo mejor de esos momentos es ver a Juanra Bonet escabulliéndose, tanto cuando la respuesta es correcta como incorrecta- para no verse afectado por ello- y que hay que elegir la respuesta incorrecta, pero lo segundo no va más allá de ser una simpática anécdota y lo primero, bueno, justo antes en 'Ahora caigo' te dejan caer al vacío cuando eres eliminado y ese gimmick es mucho más atractivo, tanto por la reacción de los concursantes -¿sólo a mí me ha dado hasta casi la sensación de que los de '¡Boom!' parecían actores?- como la posibilidad que da a Arturo Valls para improvisar lo que le venga en gana. Y esto lo digo gustándome bastante poco 'Ahora caigo'...

Juanra Bonet y otros detalles

Juanra Bonet y

Juanra Bonet era el motivo de que tuviera alguna esperanza en que '¡Boom!' pudiera destacar por encima de lo rutinario, ya que me encantaba su trabajo en 'Lo sabe, no lo sabe' -una lástima que Cuatro quemase tantísimo el formato, lo cual acabó llevando a su cancelación- y la idea de que transmitiera la misma frescura y capacidad de improvisación resultaba muy atractiva.

Por desgracia, no ha sido lo mismo, ya que los concursos en plató tienden a obligar al presentador a hacer gracietas o forzar la interacción con los concursantes en momentos muy concretos y ahí ni siquiera él consigue estar a la altura en todo momento -en 'Gafapastas' vimos la peor cara de Bonet debido a ello y al excesivo encorsetamiento del formato-. No han faltado los chispazos ocasiones y seguramente pueda mostrar su mejor cara cuando se asiente al frente de '¡Boom!', pero me resulta imposible concebir que vaya a mejorar hasta tal punto que vaya a verlo sólo por él.

Además, mientras sigo esperando que alguien se atreva a hacer algún concurso que sea digno heredero de 'Engatusados', me tendré que conformar con la errónea idea de enmascarar premisas relativamente sencillas con un fallido toque espectacular, algo muy evidente en el propio diseño del plató y en los movimientos de cámara utilizados para evitar en todo momento el dar la sensación de ser un formato estático, aunque luego las pausas son constantes para intentar añadir más emoción a los momentos en los que los concursantes cortan los cables. Eso corta de forma brutal el ritmo y no compensa lo que se consigue a cambio.

En definitiva, quizá sea pronto para hablar con un único programa emitido, pero las sensaciones que me ha dejado '¡Boom!' es que la novedad es muy pequeña, el intento de ritmo vertiginoso no se consigue y Juanra Bonet está muy por debajo de lo que nos mostró en 'Lo sabe, no lo sabe'. Eso sí, malo no es, simplemente aporta muy poquito y, la verdad, tengo mis dudas sobre que vaya a volver a verlo salvo que alguien me diga que ha mejorado de forma brutal, aunque no le veo tal margen de mejora. Ojalá me hubiese gustado más.

En ¡Vaya Tele! | Juanra Bonet y '¡Boom!' llegarán a Antena 3 el martes 9 de septiembre

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