La saga 'Avatar' ha adoptado un cambio casi imperceptible en todas las películas. En realidad es un reflejo de la influencia de Jake Sully en Pandora

La saga 'Avatar' ha adoptado un cambio casi imperceptible en todas las películas. En realidad es un reflejo de la influencia de Jake Sully en Pandora

Se está mimetizando muy bien

2 comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
'Avatar'
belen-prieto

Belén Prieto

Editora

Desde que se estrenó en 2009, la saga 'Avatar' se leía como una fábula ecológica y anticolonial, pero bajo esa capa también se esconde una idea que no es tan cómoda de ver: que Jake Sully podría estar erosionando el mundo Na’vi desde dentro. A lo largo de las películas de James Cameron, su presencia no solo atrae una violencia humana cada vez mayor sobre Pandora, sino que introduce cambios culturales y biológicos que son irreversibles. 

Sus hijos tienen ADN humano, su familia vive en constante amenaza y, paradójicamente, el mismo personaje que defendía una Pandora pura y libre de humanos parece no darse cuenta de que el planeta se está volviendo poco a poco más humano. Esa humanización no solo es genética o narrativa, también se filtra en los pequeños gestos cotidianos de los Na’vi, un detalle sutil que Cameron decidió ir adoptando sobre la marcha.

Una humanización silenciosa

A lo largo de las tres películas, los Na’vi han empezado a adoptar gestos humanos como asentir con la cabeza, mover las manos o reaccionar con el cuerpo como lo harían ellos. Son cambios casi imperceptibles, pero significativos si se tiene en cuenta que, en un principio, estas conductas no formaban parte del diseño del pueblo de Pandora. Cameron se refirió a estas decisiones en el libro de Joe Fordham, 'La creación de Avatar: Avatar, Avatar: El sentido del agua, Avatar: Fuego y ceniza', aclarando que la transformación fue una elección práctica.

De hecho, los planes originales para los Na’vi eran mucho más estrictos. Cameron quería que se sintieran como una civilización completa y ajena a la humanidad, con su propio lenguaje corporal. Lo explica así en el libro:

"Teníamos ciertas reglas para los Na'vi. [...] Nunca asentían con la cabeza para decir "sí". Es un gesto humano y cultural. En ciertas culturas, no se asiente para decir "sí", sino para decir "no". El asentimiento -es decir, "estoy de acuerdo"- de un Na'vi implica que la cabeza se eche hacia atrás con un chasquido de la lengua contra el paladar. O, si cierran los ojos un segundo, es un acuerdo solemne, como un contrato. Algunas de esas reglas se dejaron de lado mucho después, porque las exigencias dramáticas de la escena, en última instancia, eran más importantes. Y no quería interferir demasiado en el momento en el que un actor entra en una escena muy emotiva”

'Avatar: Fuego y ceniza'

La decisión de suavizar esas reglas tenía una lógica y tiene mucho que ver con el público. En escenas de alta carga emocional, un gesto reconocible como un asentimiento comunica de inmediato lo que está en juego, incluso si rompe con la coherencia interna. Cameron supo ver que, si un actor olvidaba un gesto Na’vi y reaccionaba como un humano, el público lo aceptaría.

Aun así, no es casualidad que los gestos de los Na’vi funcionen. Gran parte de ese trabajo se debe a JoAnn Jansen y a la coreógrafa Lula Washington, que fueron quienes diseñaron los movimientos corporales de la especie. Gracias a ellas, Pandora conserva todavía rastros de una identidad propia, aunque cada vez más permeada por la influencia humana. Una metáfora perfecta, aunque puede que involuntaria, de lo que Jake Sully está provocando desde que decidió quedarse en Pandora.

En Espinof | James Cameron explica cómo rodaron el momento más peliagudo de 'Avatar 3' sin romper las reglas de intimidad: "Hicieron todo menos eso"

En Espinof | El final de 'Avatar: Fuego y ceniza', explicado por James Cameron y por qué lo cambió en post-producción. "No le tengo cariño a lo que escribo"

Inicio