"El digital son ceros y unos en un disco duro, pero lo impreso en nitrato de plata es una joya en sí mismo". Paco Plaza ('La abuela')
Entrevistas

"El digital son ceros y unos en un disco duro, pero lo impreso en nitrato de plata es una joya en sí mismo". Paco Plaza ('La abuela')

Después de un buen número de retrasos y tras cosechar no pocas alabanzas en festivales como San Sebastián o nuestro adorado Sitges, 'La abuela' de Paco Plaza ha llegado a las salas de cine españolas, trayendo bajo el brazo una nueva muestra del enorme talento de su máximo responsable bajo la forma de una historia de ese terror que se mete bajo la piel.

Con motivo de su estreno, he podido charlar un buen rato con Plaza y con Almudena Amor, protagonista de la película, sobre el proyecto, el proceso de rodaje, el encanto de rodar en 35mm y otros temas de lo más interesantes. Que lo disfrutéis tanto leyéndolo como yo hablando con ellos.

Sobre el proyecto

¿Contentos con la película?

Paco Plaza (P.P): Con la peli estamos encantados. Muy, muy contentos.

Vamos a entrar en materia hablando sobre la concepción del proyecto. En tu caso, Paco, ¿cómo te subiste a bordo?

P.P.: La idea de la película llevaba mucho tiempo rondándome y estuve trabajando mucho tiempo en el guión con varios guionistas, hasta que Carlos [Vermut] se ofreció a hacer una versión. Él conocía el proyecto dede hacía mucho tiempo, porque yo llevaba un año trabajando en él, y él acababa de escribir el guión de su última peli, 'Mantícora', y me dijo, "Oye, ahora tengo un rato, tengo un par de meses libres, si quieres hago una versión". Y, claro, fue un lujo. Es una colaboración que nace puramente de la amistad, de compartir muchas comidas y mucho, mucho cine juntos. Tuvo la generosidad de meterle mano y de encerrarse a escribir una versión, y a partir de ahí ya fuimos de la mano.

Entonces, la película comparte vuestro código genético. Viéndola, al menos a mí, me dio la sensación de que hay cosas que son muy Carlos y otras muy tú. Ese costumbrismo cachondo es muy marca de la casa...

P.P.: Claro. La verdad es que a mí me es muy complicado saber qué es de cada uno. Creo que hemos tenido un proceso muy similar al de las protagonistas de la película; nos hemos mimetizado un poco. También es verdad que Carlos y yo tenemos muchos códigos compartidos, hablamos muchísimo de lo que nos gusta, del cine de terror y esto que comentas. Nos encanta introducir lo local, y cuando introduces a España en cualquier tipo de ficción, el humor acaba apareciendo porque nuestra forma de vivir es el humor. Está por todas partes. Es lo que nos distingue de los daneses. Creo que es muy difícil saber qué hay de Carlos y qué hay de mí. De la misma manera que es muy difícil saber dónde acaba el guión y dónde empieza la dirección. Y al revés, porque siempre dirigir es reescribir, y escribir es dirigir, en cierta manera.

Y luego entra el montaje, que es otra reescritura más.

P.P.: Totalmente.

En tu caso, Almudena, ¿cómo te llegó el proyecto de ?la abuela' y qué te hizo interesarte por él?

Almudena Amor (A.A.): Hombre, a ver, lo curioso sería que no me hubiera interesado. ¿Te imaginas que me llega esto como opción para hacer mi primera peli y digo, "¡No, no!".

P.P.: ¡Es que no me veo! [Ríen]

Hay gente para todo, ¿eh?

A.A.: Nunca se sabe. A lo mejor habría personas que dirían "no, no puedo". Hay de todo, totalmente. En mi caso fue de forma natural, haciendo un casting. Lo que sí es curioso es que empecé a trabajar con mi representante una semana antes de que me llegase el casting. Fue empezar a currar con ella y a la semana, "Oye, me llega un casting que puedes encajar guay". Yo me lo leí y fue como, "Ah, pues sí...". Yo había trabajado como modelo en París, tengo una relación muy potente con mis abuelas... Había cosas en las que me veía reflejada. Y además soy fan de Paco. ¿Hacer una película con él y encima de protagonista? Ni me lo pensé. Desde el primer casting fue como, "Ojalá, sería un sueño". Y al final pues...

Y al final salió muy bien. Paco, ¿cómo supiste que Almudena era vuestra Susana?

P.P.: Es muy difícil de intelectualizar... Hay algo muy poco intelectual en los castings. Yo lo que intento es pensar que soy un espectador que está viendo por primera vez a un personaje y qué sensaciones me produce; creo que con la esperanza de que lo que te pasa a ti como espectador en ese casting, le ocurrirá a los que vean la película más tarde. Además, en este caso, curiosamente, yo no estaba en el primer casting de Almudena, y vi su clip de vídeo como espectador en casa. Lo tengo grabado en el cerebro. Recuerdo ese impacto de oírle hablar, de verla interpretar y de pensar que era algo especial.

Totalmente. Cuando vi la película no veía a Almudena y a Susana, no veía actriz y personaje, y eso es porque hay algo especial... Cambiando de tema es muy curioso que a nivel temático la película comparte ciertos vínculos con otras cintas de terror recientes. ¿Qué creéis que tiene el concepto de la vejez que lo hace tan proclive a emocionar y, a la vez, a ser aterrador?

A.A.: Creo que, y Paco lo dice muchas veces, vivimos en una sociedad muy hedonista y donde cada vez hay más presión sobre la imagen, y siempre va más vinculada a lo juvenil. A las operaciones, a aparentar... hay un miedo al paso del tiempo en uno mismo. Como sociedad, todo esto nos aterra tanto que acaba reflejado en el cine.

P.P.: Nos produce pánico. El paso del tiempo en nosotros y, sobre todo, creo que incluso más en nuestros seres queridos. Porque hay un momento en la vida en el que dejas de ver a tus padres o tus abuelos como puntos de referencia y entiendes que has adquirido una responsabilidad hacia ellos y tienes que devolver parte de esos cuidados que has recibido, y eso es aterrador, porque de pronto es cambiar de lugar.

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Hablando de terror... Al terminar de ver la película, pensé que encajaba mucho con el estándar de producciones de género de A24 y que la gente podría etiquetarla como "terror elevado", que es un concepto que a mí no me hace demasiada gracia, todo sea dicho.

P.P.: Más que de A24, es terror de la M-30. Es una película muy castiza. Y creo que las etiquetas nos sirven para identificar, para facilitar la comunicación entre periodistas y lectores, por ejemplo, para acotar de lo que estamos hablando. Es verdad que la palabra elevado tiene una connotación pretenciosa que la hace un poco antipática, pero está reflejando una cierta tendencia en el cine de terror que lo hace colindar con el cine de autor. Es como si el cine de arte y ensayo actual se estuviese alimentando del cine de género. Es un concepto un poco antipático, comparto eso contigo.

De paco ya lo sabemos por su trayectoria, pero, en tu caso, Almudena, ¿cuál es tu relación con el cine de terror?

A.A.: No me considero una fanática del cine de terror, pero sí que he visto bastante. Recuerdo ir a ver '[REC]' al cine de adolescente con mis amigas. Me gusta, pero no soy experta. Pero bueno, cada vez me gusta más, Paco me ha recomendado muy buenas pelis de terror que he ido descubriendo y me gustan, me gustan. No creo que vaya por géneros, pero claro, a ti el terror te flipa...

P.P.: A mí me gustan hasta las malas. Las malas son buenas. Lo dice siempre Carlos cuando vamos a Sitges, "Es que aquí las malas son buenas", y es verdad.

También es un poco el ambiente, porque Sitges...

P.P.: Ojalá fuese 365 días al año.

Ya te digo. Mencionaba Almudena '[REC]' y aún tengo grabado en el cerebro el pase de 2007 en el Auditori.

P.P.: Aquello fue increíble. Fue una fiesta.

Sobre el rodaje de 'La abuela'

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Vamos a hablar un poquito sobre el rodaje de 'La abuela'. Me gustaría empezando preguntándote, Paco, a qué se debe la decisión de rodarla en 35mm y no digital. Me sorprendió muy gratamente.

P.P.: No voy a hacer una reflexión filosófica que he elaborado posteriormente de los porqués, pero cuando me reuní con Dani Abelló, el dire de foto, y empezamos a hablar de referencias, le dije, "Mira, de los últimos años, las pelis que me han parecido más interesantes de foto han sido 'Personal Shopper', 'El hilo invisible'...". Me dijo que todas estaban rodadas en 35mm, así que, pensé "Algo tendrá que ver". Hablando de conceptos de iluminación, quedamos convencidos de que había que rodar en 35mm, porque los resultados que te da son inimitables.

Y a nivel más filosófico...

P.P.: Ya a un nivel filosófico, una película que habla de la persistencia y del paso del tiempo, creo que tenía mucho sentido rodarla en cine. Porque las películas en digital, al final, son ceros y unos en un disco duro, o sea, no son nada, es información que se borra con un botón, pero lo que está impreso en una cinta de celuloide, en nitrato de plata, es una joya en sí mismo. Es un objeto que es real, que es físico y que existe. Pienso que eso le da cierto valor a la película. Seguramente, pensaríamos que un espectador normal no nota la diferencia, pero estoy convencido de que todo el mundo la nota.

A.A.: Y también hacía cada momento más especial, no puedes estar tirando infinitamente. Para mí, como actriz, es más especial.

Justo quería preguntaros por esto, porque más allá de lo plástico, tuvo que influir en la dinámica de rodaje. Menos tomas, más ensayos...

P.P.: Cuando ruedas en 35mm ritualizas el momento de rodar. No es irrelevante. Sabes que cada momento es precioso y hay que estar muy preparados. Cuando ruedas en digital, me disgusta mucho que, algunas veces, cuando das motor la gente sigue haciendo cosas. De alguna forma desvirtúas ese momento tan especial de estar haciendo algo que no tiene que ver con el resto de la realidad. Entre "motor" y "corten", de repente es como si el tiempo tuviese otro valor, incluso monetario. Todos los que intervenimos en el rodaje, rodar en 35mm nos tensa en el mejor de los sentidos, "Venga, vamos a hacerlo ahora. Va a ocurrir ahora".

Y a nivel de dirección de actores, ¿cuál fue vuestra dinámica? Lo pregunto porque hace unas semanas entrevisté a Mahershala Ali y me quedé loco cuando me contó que, en su última película, ni ensayaron ni hicieron lecturas de guión para dar autenticidad. Da vértigo.

P.P.: En nuestro caso tampoco ensayamos muchísimo...

A.A.: No... Hicimos un par de lecturas y ensayamos en el propio espacio para conocerlo físicamente, pero no había ensayos pormenorizados.

P.P.: También es verdad que es una peli muy peculiar, porque la mayoría de las escenas de Almudena son, o sola, o con la Abuela que no le habla. Lo que más ensayamos fue la escena con Karina, que tenía más diálogo y más interacción. Pero es una peli muy especial en ese sentido, tenemos a un personaje al que acompañamos el 99% del tiempo mientras intenta descubrir cosas. Más que ensayar hablamos de emociones, de sensaciones, de cómo se tenía que sentir ella...

Claro, al tener poquito diálogo, toda la emoción se canaliza a través de gestos y de expresión corporal. Almudena, ¿cómo has sacado semejante interpretación en tu primer largo? ¿Cómo lo has hecho?

A.A.: ¡No sé, haciéndolo! Tenía un director que me sabía guiar muy bien y que sabía cómo despertar ciertas emociones que, a lo mejor, no estaba encontrando en algún momento. Estudié teatro físico durante dos años. Hay algo en el cuerpo, en los sensorial, que a mí me gusta y me manejo con ello. Con Paco resulta bastante, bastante cómodo y sencillo dentro de la complejidad de la película. Nos supimos entender. Recuerdo que terminaba una toma, nos mirábamos y yo ya sabía, "Vale, va por ahí". Los dos conectamos de manera muy profunda con lo que estábamos contando. Él como director tenía la necesidad de contar esta historia, pero yo, como actriz, también.

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Mencionábamos antes el espacio. Rodásteis en localización real, ¿verdad? Porque estaba viendo el tráiler hace un rato otra vez y al no ver ningún techo estaba empezando a dudarlo.

P.P.: ¡Sí!

¿Y cómo gestionas el espacio y la geografía de tus películas más embotelladas? Es muy, muy fácil ubicarse en el piso, y esto es esencial para el espectador.

P.P.: Para mí es muy importante. Por eso en las primeras escenas de la película, cuando vemos que entra, deja a la abuela y va a abrir las ventanas, es importante tener tamaños de plano generosos y no cortar. Hacer tomas largas para que, de alguna forma, vayas construyendo en tu cabeza, "Vale, por aquí se entra y está esta habitación, ahí está esta otra, luego va hacia el pasillo...". Es muy importante cuando el espacio es fundamental en la dramaturgia de una peli. Hay que presentarlo con el mismo cariño que presentarías a un personaje.

¿No barajasteis la idea de rodar en plató?

P.P.: Era mi primera idea, como ya hice en 'Verónica', pero me convencieron. Entre la directora de arte y el dire de foto se compincharon para convencerme y, además, con muy buenos argumentos. Me decían, con toda la razón, que la incomodidad de un piso real iba a ayudar mucho a la película; tener que rodar siempre una habitación desde otra, siendo una película que habla de mujeres dentro de mujeres... Era muy interesante tenerlas siempre encuadradas desde otra habitación.

Además da mucho juego a nivel de planificación.

P.P. Sí. Ruedas como puedes. Hay cosas que sólo se pueden rodar desde un sitio y te obligas a hacer una coreografía en la que intervienen la cámara, los actores y el espacio. Es un desafío y tiene su dificultad, pero también su riqueza y su recompensa.

Supongo que a ti, Almudena, también te influyó que fuese una localización real.

A.A.: Sí, y al final me ayudaba mucho, porque la casa existía y pasábamos muchas horas dentro. Rodábamos noche durante el día con las ventanas cerradas, y pasábamos muchas horas dentro de esa casa a oscuras. A mí me acercaba la historia, porque si tenía un rato de descanso me iba a la habitación de Susana y me tumbaba en la cama de Susana a descansar. Hicimos la casa nuestra y, en ese espacio, me sentía en mi casa, como el personaje. Creo que sumó a que estuviésemos más metidos en la peli y, en mi caso, a entender mejor el personaje.

Dicen que un rodaje es un microcosmos, y si encima es una casa real...

A.A.: Mola mucho ahora pasar por la calle y verla. Si hubiese sido un plató, ya no podríamos volver a la casa. Pero, aunque el interior ahora sea distinto, puedes ir al portal y ver que sigue allí.

Es igual que aquí en Barcelona cuando bajas por Rambla Cataluña y sigues viendo el edificio de '[REC]'. Es como el 35mm, lo tangible lo hace mágico.

A.A.: La casa está ahí, y eso es muy guay.

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