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'Muchachada Nui' 3x11 - Bud Spencer

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¿Se puede hablar de 'Muchachada Nui' sin decir nada del Celebritie (ayer Bud Spencer) o de las presentaciones (Georgie Dann? Es complicado, porque son dos de las secciones que más minutos ocupan y a las que más atención se les presta, a veces incluso dejando de lado otras igualmente interesantes, que acaban por pasar desapercibidas.

No es el caso, desde luego de una de las pocas secciones fijas que que nunca me fallan. 'Mundo Viejuno' es un hito, programa tras programa mantiene el nivelazo y siempre, siempre me hace soltar una buena carcajada. Muchas de las gracias de 'Muchachada Nui' son más para disfrutar después o para sonreír e irlas acumulando programa a programa. Los chanantes son expertos en los guiños cómplices con el espectador fiel, pero Mundo viejuno es otra cosa: va de partirse el pecho desde lo más absurdo.

La aparición de Sánchez Drago (o su "acrónimo") en el de ayer por la noche es otro triunfo más de esta sección: un Mundo Viejuno amoral, con acento de Torre Pacheco y la guía bien encuadernada.

Y eso que el programa de ayer fue más de sonreír que morirse riendo. Hay cosas que, aunque diviertan, causan sensaciones ambiguas. Por ejemplo, el bonico del tó, que da más miedo que risa, por lo real que es; y también Montgomery y Clift, dondo yo mismo soy un poco Clift: no me sale decir nada respecto a lo que veo. Lo cual no sé si es bueno o malo.

Bueno, sí lo sé y ellos mismos también. De hecho, el sketch de los Mierdachis es la demostración de que quienes hacen Muchachada Nui son muy inteligentes aunque a veces quieran aparentar lo contrario. Un chiste absolutamente trillado, destinado a pasar sin pena ni gloria, consigue al final meter al espectador en el juego de quienes crean el programa. Seguramente no te ríes a carcajadas con ellos, pero ese quiebro "No tiene remate, no tiene final" deja entre perplejo y satisfecho de saber que lo que ocurre en Muchachada Nui no es precisamente producto de la casualidad.

Sí, aquí en concreto se ríen de nosotros, ¿y?

La idea de la fortaleza de la soledad no se agota por mucho que la usen. Ver a Superman Sevilla entrando con las botas en la mano para no despertar a Papá no tiene precio, como tampoco el fino retrato de las relaciones padre-hijo más tradicionales. "¿Te crees muy guay? ¡Pues si sigues así vas a ser un desgraciao!". Quizás los haya habido mejores en la serie, pero el concepto sigue funcionando. Y la pinta del Sevilla vestido con mallas y relleno en el pecho no ha perdido ni un ápice de la coña inicial.

Así que sí, se puede hablar de este programa sin dos de sus principales ganchos. Y de lo que se haya quedado en el tintero, hablamos en comentarios. Y recordad antes de poneros a escribir: "Una persona que merece una hostia, que gusto da cuando se la das". Y si vais a darme palos, que sea "transmitiendo".

En ¡Vaya Tele! | Muchachada Nui

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