30 años de 'Rocketeer': cómo la genial película de superhéroes de Disney perfiló sin saberlo la futura fórmula del éxito de Marvel
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30 años de 'Rocketeer': cómo la genial película de superhéroes de Disney perfiló sin saberlo la futura fórmula del éxito de Marvel

Era muy difícil imaginar en 1991 que el cine de superhéroes fuera a reinar en el mundo del entretenimiento desbancando a grandes autores y directores como protagonistas absolutos. Hace 30 años, mientras Martin Scorsese triunfaba con su remake de ‘El cabo del miedo’ (Cape Fear, 1991), Walt Disney Pictures pasaba por una fase de resurrección en animación, pero su turbulenta década de los 80 dejaba paso a propuestas como ‘Rocketeer’ (1991).

Tras mucho experimento con cine infantil de intenciones adultas y dar otros palos de ciego, la casa del ratón decidió apostar por el cine de superhéroes, poco menos como lo había hecho una década antes con la genial ‘Condorman’ (1991), con la misma premisa de concebirlos con la idea de una persona corriente con algún tipo de artilugio que le permite volar, casi rozando en el concepto de ambas con el cine de espías tradicional visto como un tebeo.

Una plantilla clásica con origen aventurero

El cine basado en cómics no era lo que es hoy, pero tras el éxito de ‘Batman’ (1989) de Tim Burton los estudios buscaban sus propios héroes para adaptarlos a lo grande, dando una época dorada para el género en el que se puso de moda rescatar a los protagonistas de las tiras de los 1930 como Dick Tracy, The Shadow, The Phantom... un caldo de cultivo pulp en el que incluso Sam Raimi desahogó el disgusto de no poder dirigir ‘Batman’ creando de la nada ‘Darkman’, la versión de terror Universal de todo ese revival retro.

Puede que la razón de todo esto resida en el brutal éxito de la tercera entrega de Indiana Jones y su influjo de admiración por una época dorada de Estados Unidos y, aunque la aventura de Bruce Wayne traía modernidad e irrealidad salida de las viñetas, su influencia en el tono y el planteamiento de la acción era aplastante en la mayoría de estas adaptaciones. Probablemente, ‘Rocketeer’ sea la que más se parece en forma y fondo a las películas de Steven Spielberg.

No solo por un atuendo de cuero marrón, un sentido del humor y la acción parecidos – tan solo hay que ver su escena del club, prácticamente una extensión del prólogo de ‘El templo maldito’–, o en sus enemigos nazis, que hasta se parecen al Toht de ‘En busca del arca perdida’, sino porque su director, Joe Johnston, fue responsable de los efectos visuales y dirección de arte de dos obras de la trilogía y comparte esa fascinación de mirada dorada al pasado.

Villanos

Un modelo luminoso que no encontró su público

Pero no todo lo que brilla se traduce en dinero, y pese a las buenas críticas, ‘Rocketeer’ no fue muy bien en taquilla, ganando solo 46,7 millones de dólares con un presupuesto de 40, mientras el amigo de Marvel, Scorsese, llegaba casi a los 200 con solo 35 para su violenta ‘El cabo del miedo'. Aunque, por alguna razón, la reina de los cómics no había encontrado su hueco en un escenario comercial alérgico a las mayas de color, con pobretonas películas para televisión y vídeo muy alejadas del espíritu de las viñetas.

Repasar hoy ‘Rocketeer’ es irónico, porque parece totalmente una película que podría formar parte del Universo Cinematográfico de Marvel actual, especialmente de la época en la que aparecían spin-offs televisivos tan deliciosos como ‘Agent Carter’. Quizá la razón de su fracaso comercial radique en su tono mucho más jovial y colorido que el de los más apagados y góticos de ‘Batman’ o ‘The Shadow’, justo el que hoy se le puede achacar al MCU, cuyo uso de chascarrillos cada pocas líneas de diálogo se pone en cuestión de cuando en cuando.

Adaptada de una serie de cómics de 1982 del autor y artista Dave Stevens que homenajeaba los seriales de aventuras de los años 30, su historia retrataba el mundo de Hollywood anterior a la Segunda Guerra Mundial con el piloto de acrobacias Cliff Secord, interpretado por Billy Campbell, involucrado en una trama de gángsters, armas experimentales y la casualidad de encontrar un dispositivo de propulsión que le convierte en una especie de precedente de superhéroe dependiente de la tecnología.

La semilla de Iron Man

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Sin dejar de ser un producto con los ojos puestos en el público juvenil, lleno de la ingenuidad del cine de la época y de la que puede derivarse de retratar con nostalgia un pasado idealizado, el director Joe Johnston dio con la receta ganadora de humor, acción y heroísmo que haría distintiva al MCU 17 años antes de que ‘Iron Man’ (2008) disparara la franquicia cambiando el panorama de la pantalla grande en los años venideros.

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Hasta cierto punto, hay incluso similitudes con una historia de orígenes de película Marvel, ya desde el punto de partida, cuando Secord encuentra el cohete robado que le permite volar, tiene el mismo ADN que la historia de Scott Lang deAnt-Man’ (2015) y la idea de “héroe por accidente”. En este caso, el aparato está desarrollado nada menos que por el mismísimo Howard Hughes, productor de cine, genio de la aviación y bicho raro que es aquí interpretado por Terry O’Quinn, en una variación de ciencia ficción que usa al personaje real como si fuera… Tony Stark.

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Y es que el magnate de Stark industries, un dandy ingeniero, multimillonario y empresario con bigotillo de paladín está inspirado nada menos que el propio Hughes y, para dejar constancia, Stan Lee bautizó a su padre Howard. De hecho, la iteración de su padre en la serie ‘Agent Carter’ se ajusta aún más a la visión que propone Johnston en ‘Rocketeer’, puesto que en ella busca alejar sus inventos de los nazis, incluso mostrando una asombrosa propaganda alemana en dibujos animados sobre lo que sucedería si el Tercer Reich tuviera el cohete que podría aparecer en cualquier film de Marvel actual.

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El toque de uno de los arquitectos del cine Marvel

De hecho, podría verse ‘Rocketeer’ como una especie de precuela de ‘Iron Man’ en la que el padre diseña un bosquejo de lo que más adelante su hijo perfeccionará – el casco tiene incluso un diseño parecido al del prototipo inicial de Stark–, aunque el papel de Hughes aquí equivale al de Hank Pym y hasta cierto punto el de Stark en las películas de Spider-Man del MCU, ya que en ellas Parker también hace uso del traje como algo adquirido e independiente a sus poderes.

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Como tantos héroes Marvel, Cliff encuentra con el dilema de un gran poder y una gran responsabilidad, e incluso su mecánico (Alan Arkin) funciona como una figura paternal de amistad parecida al tío Ben. Incluso en su voluntad ingenua y pura tiene algo del Steve Rogers que se alista sin intenciones de convertirse en el Capitán América. Y ahora es cuando a nadie debería extrañarle que Joe Johnston fuera la mejor opción para dirigirCapitán América: El primer vengador’ 20 años más tarde.

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Todo el tono retro de aventura clásica, los tonos sepias y de fotografía antigua en movimiento del origen del gran icono de Marvel coinciden con ‘Rocketeer’, aunque la partitura de James Horner sea incluso demasiado retro, un dándole un toque cursi que echa raíces en un cine verdaderamente añejo. Además, ambos héroes luchan contra el fascismo y los nazis y en ambos universos hay traidores y espías y la búsqueda de estos se centra en un ingenio técnico que permita mejorar a su ejército para ganar ventaja en la guerra.

Referencias a la cultura pop... de otra era

Las bromas ingeniosas y referencias constantes a la cultura pop en las películas de MCU se traducen en ‘Rocketeer’ en detalles geniales y desmitificadores como el uso de chicle para arreglar una fuga del invento, o alusiones a personas de la vida real y películas de los años 30. Obviamente, hoy son referencias menos frescas, pero está llena de detalles como Hughes, ver a actores como Clark Gable y W.C. Fields ensayar u otras bromas cinéfilas como poner de villano a un tal Neville Sinclair (Timothy Dalton), un ídolo matinal de cine aventuras cortado obviamente sobre la figura de Errol Flynn.

Timoty

No solo está rodando la ‘Robin Hood’ (1938) de Michael Curtiz, sino que se hace un perverso juego con la leyenda negra del actor de ser simpatizante del régimen nazi, para el que habría ejercido de espía en la Guerra Civil Española, como doble agente de la República. Aunque hay quienes afirman que hay documentos del MI5 que pruueban cómo Flynn trabajó para los servicios secretos británicos defendiendo la causa aliada. Sea como sea, la fantasía de jugar con Sinclair como un personaje real conecta también con los “cameos” de personajes reales de la saga Indiana Jones, especialmente la serie.

Su secuaz, el gigantesco Lothar, también es una fantasía intertextual ya que el maquillaje trata de imitar al actor Rondo Hatton, famoso por interpretar a un siniestro personaje llamado The Creeper en películas de horror noir de la década de 1940 como ‘La mansión del mal’ (House of Horrors, 1946) y ‘The Brute Man’ (1946). Donde ‘Rocketeer’ no acaba de cuadrar en el MCU a día de hoy es en la actualización de su principal protagonista femenina, Jenny (Jennifer Connelly) una actriz en apuros que a pesar de ser el primer personaje suficientemente astuto para darse cuenta de que Sinclair es un nazi, no es precisamente Black Widow ni Carol Danvers.

Rondo

Las desventajas de un héroe retro

Jenny es el interés romántico del héroe, tampoco fuera de sintonía con otras mujeres de Marvel como Pepper Potts o Jane Foster, pero el toque idealizado de estrella de Hollywood de otra época definen su personaje por el glamour y la belleza. Lo gracioso es que Connelly ha ido encajando en el cine Marvel de distintas formas, desde ser la Betty Ross en el ‘Hulk’ (2003) de Ang Lee, a ser la inteligencia artificial del traje de Stark de ‘Spider-Man: Homecoming’ (2017), seguro que una broma interna al estar casada con Paul Bettany, la Visión, que no deja de ser una evolución de Jarvis, la IA de Tony Stark.

Pero más allá de que algunas escenas de acción como las acrobacias en avión y cómo interactúa con el hombre cohete sean primas de las de la primera ‘Iron Man’, la energía de ‘Rocketeer’ es el de una fantasía limpia y llena de ingenuidad –aunque ojo a cómo caen a tiros los nazis– muy propiamente Disney, sus efectos son un avance impresionante para la época, y sus persecuciones, tiroteos y explosiones, especialmente en su final a bordo del zepelín, son secuencias grandes y muy bien ejecutadas que funcionan hoy con el añadido de saber que aún el CGI no lograba todo.

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Hoy Disney posee Lucasfilm y su Indiana Jones, y en cuanto funcionó ‘Iron Man’ compraron los estudios de cine Marvel, así que todo queda en casa, pero la percepción de ‘Rocketeer’ como un ejemplo temprano de un modelo de cine con superhéroes más mundanos, de clase obrera y alejados de la oscuridad de sus propios demonios que todavía tardaría mucho tiempo en llevar a la gente a las salas de cine, es hoy sorprendente, quizá sea el momento de recuperarlo para una de esas series de Disney+ que no parece que vayan a parar de producirse los próximos años.

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