Un choque cultural que tienen los que vienen de fuera con España es al respecto de los horarios. No nos importa comer más tarde, cenar más tarde o quedarnos viendo la televisión hasta más tarde. Durante años esta ha sido una de las principales quejas hacia el prime time español, que lo hemos alargado como si fuera el late night. Pero en una era en la que la televisión tradicional sangra espectadores por culpa del streaming, ¿de verdad merece la pena arriesgarse a perder espectadores por la hora?
Acorde a los expertos, contra todo pronóstico la respuesta parece ser que sí. Hay una paradoja en el centro de la televisión española. Los programas que se plantean para más éxito son aquellos que se emiten hasta más tarde, potencialmente hasta horas en las que muy pocos ya están viendo la televisión. Como le cuenta el experto en audiencias José Antonio Cortés a La voz de Galicia, la razón parece tan evidente como contraintuitiva: "ninguna cadena está pensando verdaderamente en el espectador".
¿En qué se está pensando, entonces? En los anunciantes y sobre todo en los datos. Para los primeros es mucho más fácil invertir en una cadena que tiene lo segundo de su lado. La cosa se enmaraña cuando metemos a la televisión pública de por medio, que no tiene publicidad y por tanto debería estar ajena a estas jugadas. En noviembre, La 1 alargó su primera emisión del programa 'Hasta el fin del mundo' hasta las 2:30 de la mañana. En su caso es una cuestión de relevancia o incluso de supervivencia, manteniéndose competitiva contra las cadenas privadas que luchan por los datos de la madrugada.
Hay un dato que importa más que los demás, que es el famoso share o la cuota de pantalla. Esta mide el porcentaje de espectadores viendo un programa específico en un momento dado y con respecto al resto de televisiones encendidas que hay. Es una pelea por la atención, y una forma más amable de seguir midiendo la audiencia que el número de espectadores, que no para de bajar desde la llegada del streaming.
Tras años quejándonos de lo mismo, la televisión parece condenada a seguir confiando en la "hora golfa" para que su negocio siga siendo sostenible, perjudicando a una audiencia que es la que debería ser el principal foco de todo este tipo de decisiones. El de 'Hasta el fin del mundo' fue uno de esos raros casos de la cadena atendiendo a críticas y reculando, adelantando el fin del programa de la 2:30 a la 1:30, horario que aun así escandalizaría a cualquier europeo.
Portada: Danilo Rios (Unsplash)
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