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'Coma', otra conspiración de garrafón

'Coma', otra conspiración de garrafón
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Tras el tremendo éxito de ‘Lost‘ han empezado a abundar las producciones televisivas que toman una gran conspiración como punto de partida. Puede ser el intento de iniciar una guerra nuclear como sucede en el caso de ‘Last Resort‘, un evento interplanetario inexplicable como pasaba en ‘FlashForward‘ o cualquier cosa que pueda ser la fuente de un misterio que llame la atención de los espectadores, importando poco si al final todo acaba teniendo sentido o no.

El caso que nos ocupa ahora es el de ‘Coma‘, miniserie que ha gozado de cierta notoriedad porque su estreno casi ha coincidido en el tiempo con la muerte de Tony Scott, productor de la misma junto a su hermano Ridley. Sin embargo, ‘Coma’ no es la primera adaptación de la novela de Robin Cook, ya que el también escrito Michael Crichton dirigió su versión cinematográfica en 1978. Se ve que, pese a la moda actual por hacer cuantos más remakes mejor, nadie tuvo suficientes ganas por hacer otra película, por lo que A&E se ha contentado con hacer una miniserie de dudoso interés.

Un arranque aceptable

Imagen de la miniserie

No voy a negar que ‘Coma sabe cumplir con dignidad a la hora de presentar a los personajes y hacer saber al espectador que algo raro está pasando en el hospital Peachtree. Recuerdo especialmente en el momento en el que conocemos a Agnetta Lindquist, la doctora interpretada por Geena Davis, ya que no tardé ni dos segundos en verla como una especie de Victoria Grayson (’Revenge‘). Esa sencillez expositiva se traslada al resto de protagonistas, donde predomina el uso de caras conocidas para intentar dar más caché a esta miniserie.

Al menos en apariencia, es Lauren Ambrose, la hija de la familia Fisher en ‘A dos metros bajo tierra‘, la que cuenta con un rol más definido y dramático, pero realmente sólo es una ilusión para justificar que ella sea la protagonista. Cierto que cumple con corrección como novata idealista que empieza a tener dudas sobre varios pacientes que entran en coma y una serie de casualidades que invitan a la sospecha. El problema es que la cosa empieza a empeorar de forma alarmante al de poco más de media hora, ya que el esquematismo de los personajes y la mediocridad de los diálogos van ganando fuerza.

Los fallos son cada vez más abundantes

Imagen de Richard Dreyfuss en

Llega un punto en el que el guión se olvida de varios personajes, centrando el foco de la historia en los descubrimientos de la protagonista, no tardando en llegar las amenazas contra ella. ¿Por qué no la matan sin más? Obviamente porque la historia se quedaría ahí y jamás se satisfaría nuestra curiosidad sobre qué está pasando realmente, pero ‘Coma’ decide dar vueltas sobre sí misma para rellenar metraje y conseguir completar la primera mitad de miniserie sin desvelar al espectador el alcance de la conspiración. Estoy convencido de que sabían que de hacerlo muchos iban a dejar de ver la segunda y última entrega.

Y es que todo se va al traste cuanto más se adentra la trama en dicha conspiración: James Woods es asesinado con un facilidad tremenda (y una ausencia de emoción alarmante), pero deciden que para acabar con Lauren Ambrose, la gran amenaza para su experimentación ilegal, mandar a un triste lacayo que no consigue su objetivo. No ayuda nada que Michael Weston, encargado de dar vida al demente secuaz, se vuelva casi robótico en sus intentos de liquidar a la protagonista, ni tampoco el alargar tanto un enfrentamiento que todos sabíamos perfectamente que iba a terminar como acaba.

En este punto, ‘Coma’ se ha convertido ya en un espectáculo tedioso con personajes desdibujados (¿A alguien le interesa en algún momento el que está interpretado por un soso Steven Pasquale?) en el que mi interés como espectador estaba en que la tortura se acabase lo antes posible, pero todo puede empeorar…

Un desenlace lamentable

Imagen de Ellen Burstyn en

‘Coma’ termina su degeneración para convertirse en un despropósito a partir del momento en el que Ellen Burstyn muestra su verdadera cara como peligrosa psicópata. No tengo granes quejas respecto a su actuación (es la única que realmente transmite algo), pero sí sobre la alarmante absurdez que abraza el guión con ella contando todo el plan como si fuera un villana cualquiera de la franquicia Bond. ¿Y qué pasa siempre en esas películas cuando dejas a solas al protagonista cinco segundos? Apenas previsible.

Valoración de la miniserie

Obviamente, los acontecimientos se precipitan, se recurre al montaje paralelo, gente muere, otra es arrestada. Ya da todo igual, pero aún así hacen un esfuerzo adicional para incluir una escena final delirante en su absurdez para dejarnos con la idea de una hipotética segunda entrega que, por fortuna, jamás existirá. ¿Importa lo más mínimo que no tenga sentido alguno? Se ve que no.

En ¡Vaya Tele! | Calle 13 estrena rápidamente ‘Coma’, la nueva miniserie de A&E

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