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'Rake', una serie de abogados de premisa turbia pero resultados ligeros

'Rake', una serie de abogados de premisa turbia pero resultados ligeros
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La abogacía es una de las profesiones que mejor se presta a ser representada en televisión. El protagonista puede cambiar de caso cada semana y, como ocurre con las series de asesinatos y médicos, las emociones están a flor de piel porque las vidas de personas suelen estar en juego. Normal, entonces, que la televisión americana vuelva una y otra vez a este género, por más que cada vez cueste más que calen entre el público las series legales. Cuando se acierta, hay historias para años, lo que sería un alivio para FOX ahora que ha estrenado ‘Rake’. Desde que ‘American Idol’ perdió fuelle y no les sirve para maquillar audiencias y lanzar series, su programación es un coladero.

‘Rake’ es el enésimo caso de serie que los americanos adaptan de otro país. Pero aquellos que odien el concepto remake y quieran tirar por los suelos la propuesta, primero deben tener en cuenta que su creador es Peter Duncan, que voló desde su Australia natal para introducir a su abogado protagonista a la legalidad norteamericana. ¿Y qué tiene de especial este tipo que han preferido comprar los derechos y el talento en vez de optar por un concepto original? Pues que su protagonista, Keegan Deane, es un tipo bastante inmoral, mujeriego, ludópata y endeudado hasta la médula.

¿FOX se busca otro 'House'?

Por su perfil, no le han parado de llover comparaciones con ‘House’ pero hay que salvar las distancias. Gregory House era un tirano que vejaba constantemente a sus seres queridos mientras que Keegan sólo es un canta-mañanas obsesionado consigo mismo e incapaz de mejorar como persona. El típico amigo que sabes que no es exactamente buena persona, que no va por el buen camino pero cuyo carisma hace que le acaben invitando a todas las fiestas. A House, en cambio, sólo le invitarían a barbacoas mediante una terapia de choque.

De hecho, Keegan (Greg Kinnear) es un hombre muy social. Es tan desastre y tiene tantas deudas que vive en el sofá de sus mejores amigos, Ben y Scarlet, su secretaria le perdona la demora en las nóminas, su prostituta particular parece estar enamorándose de él y tiene una buena relación con su ex mujer, una psiquiatra que se divierte etiquetándole como un narcisista. Y lo es. Le pueden las mujeres, el póker y las apuestas y, cuando tiene un caso delante, sólo puede pensar en toda la repercusión mediática que le puede suponer. ¿El bien de su cliente? Eso ya es otra cosa menos interesante.

Miranda Otto y Greg Kinnear en
Miranda Otto interpreta a la ex mujer.
Este componente inmoral, no obstante, les ha dado más de un quebradero de cabeza a los productores. Sam Raimi dirigió un piloto y procuró ser fiel a este doble rasero del protagonista, haciendo énfasis en estos defectos, y finalmente lo descartaron (probablemente lo emitirán un día de estos, pero no quisieron que fuera la carta de presentación). En su opinión era demasiado triste y querían algo más desenfadado, y esto se nota en el resultado final.

Derecho en clave ligera

Puede que no hayamos visto este episodio en cuestión pero sí los dos emitidos y hasta se nota una diferencia allí. En el primero, él tiene sus defectos y cuando debe salvar a un hombre de la cadena perpetua sólo puede pensar en sí mismo, a ratos ni escucha a su cliente. Pero en el segundo parece interesarse por el bienestar de unos jóvenes inocentes a quienes quieren mandar a la cárcel por defender a una amiga y encima ayuda a Scarlet en un momento muy importante. Vamos, que deciden que sus defectos son algo casi entrañable y que en el fondo es una bellísima persona que tiene bondad dentro de sí.

Entre su obsesión por reducir la crudeza de la situación personal de Keegan y lo protagonista que es él, ya sea con sus amigos o sus trapos sucios (esas quedadas con la prostituta pueden dar mucho de sí), los casos quedan bastante diluidos y se perfila una serie muy ligera. En este aspecto, tiene sentido para FOX, a quien le ha funcionado tan bien ‘Bones’ durante todos estos años y que encontró en ‘Sleepy Hollow’ a otro caballo ganador. Otra cosa es que acabe siendo suficiente. Si tienes unos casos tan flojos y encima a un protagonista tan extremo (y suavizado, por paradójico que parezca), tienes que lubricar muy bien las piezas y la química del reparto. Y esto probablemente lo tendremos que comprobar más adelante, sólo si la idea de una serie ligera de abogados tiene sentido en nuestra dieta televisiva.

En ¡Vaya Tele! | Estrenos midseason 2014

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