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'El Príncipe', una gran idea que se pierde en la actuación

'El Príncipe', una gran idea que se pierde en la actuación
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El pasado miércoles, el evento Birraseries cumplía dos años de vida en Madrid; para celebrarlo, Mediaset invitó al "grupo de la cerveza" (como quedó en llamarnos Paolo Vasile) al preestreno de su nueva serie, 'El Príncipe'. Unas cuantas decenas, entre blogueros y profesionales del medio, nos citamos en el Barrio de Salamanca de Madrid para ver el primer episodio (que no es un piloto) y comentar la jugada con sus creadores y el mandamás de Mediaset, Paolo Vasile. Independientemente de que haya gustado más o menos, quedan claras un par de cosas: no va a ser la serie que revolucione la ficción en nuestro país, y probablemente tampoco la que reconcilie a su audiencia con el drama.

'El Príncipe' cuenta la vída del barrio ceutí del mismo nombre, donde el narcotráfico y la corrupción policial se mezclan con fluidez. José Coronado interpreta a Fran, un policía veterano corrupto metido hasta las cejas en líos oscuros; y Álex González es el nuevo comisario Morey, infiltrado en la comisaría para destapar los sucios asuntos de corrupción que la asolan. La extraña pareja se ve obligada a trabajar codo con codo, cada uno con intereses ocultos, y todavía no me queda claro si la combinación funciona o resulta catastrófica. Lo que sí tengo claro es que 'El Principe' es una idea exquisita mermada, sobre todo, por las catastróficas interpretaciones de su reparto.

Písale la cabeza, jefe.

José Coronado está pasadísimo de rosca en su papel de policía corrupto asqueado de la vida ceutí, y sus salidas de tono con la población local vienen a ser lo peor de toda la serie. No mucho mejor está Álex González, cuyas miradas de intensidad en los primeros minutos ya aventuran que nada bueno va a salir de ahí. Su intervención más destacada involucra a su personaje, Morey, saliendo de la ducha, con el iPhone sujetado entre la toalla y salva sea la parte donde el ombligo inicia el camino de la perdición. Una escena tan patética como hipnotizante.

También utilizan el reclamo de la carne con Rubén Cortada, que ya en su primera escena nos regala unos cuantos planos con el torso descubierto. El cubano interpreta a Faruq, uno de los grandes jefes del narcotráfico en la zona y principal "empresario" de la gente que vive allí. El papel de malo malote le viene que ni pintado a Rubén, y sorprendentemente no es la interpretación que más chirría. Aquí no doblan su voz, como sí hacían el 'El tiempo entre costuras', así que para algunos quizá sea complicado ajustarse al tono de este galán.

La única que se salva de la quema es Hiba Abouk, que con unos dejes muy a lo Paula Echevarría consigue que nos creamos su papel de damisela en apuros atrapada en una familia de locura donde su hermano (Cortada) es el que parte el pastel. Su personaje, Fátima, se verá atraído por el nuevo comisario, y entre ambos se iniciará un tonteo muy mal introducido en la trama, pero que servirá para atraer la atención de ese público femenino tan codiciado. Como siempre, un guirigay tremendo de situaciones para abarcar a todos los targets posibles.

No todo es malo en 'El Príncipe', ojo. La serie se rueda casi exclusivamente al aire libre, con decorados naturales, planos aéreos y persecuciones que le dan una dosis de realismo muy agradecida. Consigue meterte con facilidad en el mundo oscuro del barrio, son las interpretaciones de mercadillo las que acaban con ella. Podrían haber hecho, salvando las distancias, la 'Bron/Broen' española; en su lugar, 'El Príncipe' se acerca más a la atmósfera de 'Sin tetas no hay paraíso'. Dicen, por supuesto, que mejora con el paso del tiempo. Los que quieran acercarse a ella podrán hacerlo todos los martes desde el 4 de febrero a las 22:30 en Telecinco.

En ¡Vaya Tele! | 'El príncipe': lo que necesitas saber

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