En los años sesenta, Clint Eastwood aceptaría una oferta de trabajo que sin saberlo le cambiaría la vida. Viajaría a Europa para producir la trilogía del dólar con Sergio Leone. Tres películas en las que interpretaría a tres antihéroes sin nombre, llenas de fechorías y heroicidades que harían que pasase de ser un rostro más del western a uno de los iconos incombustibles del género.
Fue entonces también cuando Eastwood comenzó una tortuosa relación profesional con Sergio Leone, que concluiría en 1989 con el fallecimiento del director, tras el cual Eastwood le dedicaría múltiples dedicatorias en documentales, entrevistas y discursos. El italiano ha pasado a los anales de la historia como uno de los pilares del spagetti western. Su estilo sucio y audaz sobrepasaba los límites de Hollwood, y cambiaba el género para siempre.
El problema era que estos dos hombres tenían personalidades muy fuertes que a menudo chocaban. Leone se tuvo que "conformar" con Eastwood, ya que otros actores de más alto perfil de Hollywood de la época como Henry Fonda no aceptaron su oferta. Tampoco lo tuvo nunca en mucha estima, lo veía como un mero intérprete sin nada que aportar a sus historias más que su rostro. Eastwood, por su parte, tuvo que lidiar con un mentor complicado y un estilo nada ortodoxo de dirección del que se fue desenamorando con los años.
Para más inri, el idioma era un severo problema en set. Sus repartos eran multiculturales y carecían de idioma común. Leone apenas juntaba dos frases en inglés, y a menudo se limitaba a hacer mímica con lo que quería que Eastwood replicara. Esto tenía como consecuencia producciones caóticas y a menudo hasta inseguras para los actores. Tal era el panorama que el primer consejo que le dio el actor a Eli Wallach al empezar a rodar 'El bueno, el feo y el malo' fue precisamente que se guardara las espaldas.
"Lo digo con todo el respeto del mundo, pero sé de lo que hablo cuando digo que nunca hay que confiar en nadie en una película italiana. Mantente alejado de los efectos especiales y los explosivos".
Se puede decir que estas fricciones fueron parte de lo que hizo que la emblemática trilogía funcionara, pero el tiempo ha demostrado que Eastwood hizo bien emancipándose del italiano. Había una última colaboración planeada para una película de gangsters que nunca llegó a ocurrir, y que acabó convirtiéndose en 'Érase una vez en América' con De Niro. Eastwood, por su parte, acabó brillando en solitario como un narrador más complejo de lo que Leone lo fue, trascendiendo las fronteras del cine de género con dramas tan potentes como 'Gran Torino' o 'Million Dollar Baby'.
En Espinof | Las 15 mejores películas de Clint Eastwood
Ver 0 comentarios