Antes de empuñar el látigo de Indiana Jones o pilotar el Halcón Milenario como Han Solo, Harrison Ford fue un hombre más bien común. Un aspirante más que se paseaba entre los pasillos de los estudios de Columbia Pictures. Un actor joven que cobraba 150 dólares a la semana por hacer papeles en películas que no recordaría nadie.
'Ladrón y amante' ('Dead Heat on a Merry-Go-Round'), por ejemplo, le colocó en la pantalla en 1966. Actuó como el botones de un hotel pero no aparecía en los créditos y el actor empezó siendo más bien un satélite de aquella galaxia que era y sigue siendo Hollywood. Y aunque el mundo hoy lo ve como uno de los gigantes del cine, Ford no olvida que sus raíces están más cerca del anonimato que del estrellato.
En aquellos años, se limitaba a permanecer atento, a la espera de que le llamasen. Aunque fuera para rellenar escenas. Pero esa etapa, lejos de apagar su vocación, templó una actitud que aún conserva, la de alguien que no se conforma.
Mientras las puertas del éxito se cerraban, él tuvo que recurrir a la carpintería, una ocupación que se convirtió en necesidad. Y fue en ese paréntesis donde forjó la actitud que más tarde le convertiría en el actor inolvidable que es a día de hoy. Su mirada irónica, su humor seco y su instinto de no tomar nada demasiado en serio surgieron, quizás, de aquella primera desilusión.
Ahora, con más de 80 años, el actor ha sido nominado al Emmy por primera vez en su carrera gracias a la comedia 'Terapia sin filtro' y sigue activo en la industria, sin olvidar nunca de dónde viene. De hecho, Ford se animó a mirar hacia atrás en una entrevista para Variety donde repasa su recorrido, recordando que, sin aquellos años de frustración, no sería el actor que es ahora.
Aprender a gestionar el fracaso
Harrison Ford repasó aquella época con honestidad y con algo de ironía, revelando qué fue lo que le animó a ser actor.
"Había ido a la universidad y no había tenido éxito académico. Al principio de mi penúltimo año, busqué algo en el catálogo de cursos que me ayudara a subir mi media, y el teatro vino a mí. La primera línea del párrafo que describía el curso decía: 'Lees y comentas obras de teatro', y pensé: 'Puedo hacerlo'. No leí toda la descripción (algo típico de mí en aquella época) porque las últimas líneas indicaban que el curso también requería participar en las obras de teatro de la escuela durante ese año académico. Nunca había hecho algo así, así que me impactó esa parte."
Sin embargo, terminó quedándose, una de las decisiones que cambiaron para siempre su trayectoria profesional.
"Pero pronto me di cuenta de que me encantaba contar historias. Me gustaba disfrazarme y fingir ser otra persona. Y la gente que conocí tenía una inclinación similar, gente que quizá había pasado por alto. Eran personas que probablemente no se habían visto antes, tal como son, tal como eran, y eran narradores."
Reconoció que actuar le "hizo sentir realmente invisible", porque "pude esconderme detrás del personaje, y esa fue la primera vez que sentí la libertad".
Esto es algo que contrasta con sus inicios como actor. Harrison Ford recuerda que al principio no fue nada sencillo y que no creían en él como actor.
“Me llamaron a la oficina del director del programa de nuevos talentos y me dijeron que no tenía futuro en la industria, lo cual me pareció bien”.
Aunque además de la negativa, también le dieron algunas sugerencias sobre cómo mejorar sus posibilidades en Hollywood: cambiando de nombre y de corte de pelo.
"Quería que me cambiara el nombre. Pensó que Harrison Ford era un nombre demasiado pretencioso para un joven, y luego me pidió que me cortara el pelo como Elvis Presley. No acepté".
Por otro lado, Harrison Ford comentó que incluso necesitó ayuda para reconciliarse consigo mismo, y que la terapia fue esencial en ese proceso:
"Fui a terapia para entender por qué me sentía tan mal por no tener éxito. Me ayudó a dejar de odiarme a mí mismo por no estar triunfando y a entender que la frustración no te da derecho a castigarte."
Harrison Ford acaba de cumplir 83 años y aunque todos esperamos que la salud le guarde muchos más, y se le ve aún con mucha energía, es inevitable pensar si la jubilación entra en sus planes. Por lo visto, no es así, todavía le apasiona actuar y no tiene intención de retirarse:
"No. Una de las cosas que más me llamaron la atención del trabajo como actor es que también necesitan a gente mayor para interpretar papeles de gente mayor."
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