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El síndrome de Ulises

El síndrome de Ulises
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En la noche del martes Antena 3 estrenó en el prime time una de sus nuevas apuestas por la ficción, El síndrome de Ulises. Con Míguel Ángel Muñoz (antes conocido como MAM y portada de todas las revistas de adolescentes que se precien) haciendo el papel de Ulises, un médico pijo que se ve obligado a integrarse en un centro de salud de un barrio popular. Y las primeras sensaciones son... regulares, tirando a malas. ¿Por qué? La factura técnica de la serie es aceptable, muy en línea con la ficción nacional, combinando interiores y exteriores... nada nuevo pero nada fuera de sitio, vamos, que en ese sentido la serie es correcta. Pero una de las cosas que menos me gustó es la sensación de que los personajes son demasiado caricaturescos: el yonki (con chandal y todo) que ayuda en el centro de salud, el mariquita (con abanico y todo), la "joven idealista"... también los secundarios son de trazo grueso (la señora inmigrante que no paraba de gritar en todo el capítulo era agotadora). Es obvio que estamos en el primer capítulo y que se trata sobre todo de presentar a los personajes, pero la primera impresión es que están diseñados así adrede, sin ninguna arista, respondiendo a los estereotipos más básicos, y que su evolución a futuro no les va a permitir salir de ahí.

Y luego está Míguel Ángel Muñoz, MAM. Que es un actor flojete, en el mejor de los casos. Ni tiene vis cómica, ni tiene demasiado registro dramático. El resultado es una interpretación bastante plana, sin fuerza y poco creíble. Lo cual, para ser el personaje principal de la serie, es un obvio problema. Y aquí, a diferencia de en Un Paso Adelante, no va a tener demasiadas ocasiones (salvo que los guionistas fuercen la máquina, que seguro que acaban recurriendo a ello) de enseñar "tableta de chocolate" o biceps.

¿Qué pasará entonces con esta serie? Pues tampoco me atrevería a pronosticar que se vaya a caer al precipicio. No es una serie "mala de solemnidad" y puede que acabe encontrando su público. Desde luego, su apuesta de comedia costumbrista simplona no tiene nada que ver con RIS (con un tono policiaco y más oscuro), con Cuestión de Sexo (humor "inteligente" para urbanitas modernos) o con Herederos (folletín a la antigua usanza), las otras apuestas de ficción con las que compite el martes. Así que... quizás encuentre su hueco.

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