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'Annie', ¡esto es criminal!

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Antes de nada os aviso que puede que la 'Annie' de John Huston de 1982 sea, junto a 'Cantando bajo la lluvia' ('Singin' in the rain', Stanley Donen y Gene Kelly, 1952), una de las películas que más veces vi de niña. Aunque para muchos esa niña huérfana pelirroja, optimista y llena de energía sea muy repelente para muchos de vosotros, para mí es parte importante de mi infancia y no puedo dejar de ver la cinta de Huston con ternura y confieso que me sigue encantando como entonces -de hecho hace poco la vi con mi abuela, y las dos encantadas-.

Dicho esto, es lógico llegar a la conclusión de que una versión cinematográfica actual de uno de los musicales más emblemáticos de Broadway podría llegar a hacerme cierta ilusión, a pesar de ciertos fallos en el cast en los que no perdía del todo la esperanza. Una vez vista la versión de Will Gluck que producen Will Smith y señora, me digo: ¿qué esperabas?. Y es que las comparaciones son odiosas y los musicales son emblemáticos por algo y las estrellas de Broadway lo son por algo —Carol Burnett, Bernadette Peters y Ann Reiking estaban en la versión de 1982—. Como diría la pequeña Annie: "¡Esto es criminal!".

Modernizar 'Annie', un error

Annie

Estamos en el Nueva York de 2014, donde Annie, una niña huérfana, vive bajo la tutela de la señorita Hannigan, que acoge niñas sin padres para recibir dinero del estado. Annie llegó al hogar de acogida cuando era apenas un bebé, con la promesa de que volverían por ella algún día. Sin embargo, todo está a punto de cambiar cuando un duro magnate y candidato a la alcaldía de Nueva York, Will Stacks -ya no queda bien decir 'Daddy Warbucks'-, aconsejado por su colaboradora Grace y su asesor de campaña, Guy, tome a Annie como su estrategia de campaña. Stacks cree que él es el ángel guardián de la niña, pero la seguridad en sí misma y naturaleza alegre y optimista de Annie parece que demuestran lo contrario.

Ya de entrada, la idea de ambientar 'Annie' en la actualidad cambia todo el concepto y la idea principal de la historia original, ambientada en 1933, año clave de la Gran Depresión, donde el contexto histórico describe la situación de los personajes: niña huérfana abandonada por sus padres poco antes de la crisis económica y magnate millonario republicano que tiene una relación cordial con el demócrata Franklin D. Roosevelt, presidente de la época.

En 2014, el mundo es muy diferente a pesar de la crisis económica internacional, y aunque la adaptación de la historia de la huérfana Annie a la actualidad podría haber funcionado, la 'Annie' de Will Gluck parece estar más obsesionada por mostrar la modernidad de nuestro tiempo -la inmensa ciudad, la casa inteligente de Will Stacks, etc.- que la esencia de la historia: el descaro y valentía de la niña y su relación con el millonario.

Un reparto equivocado

Annie3

Modernas son también las nuevas versiones de las canciones del musical -algunas desaparecen, otras son mezcladas, otras son nuevas y otras pierden toda su esencia-, que hacen más evidente la falta de entrenamiento musical de su reparto. Retoques electrónicos, voces corregidas e intentos de convertir los emblemáticos temas 'Maybe', 'Tomorrow' o 'It's a Hard Knock Life' en hits de radio, perdiendo toda la magia del sonido de Broadway.

La única que parece estar al 100% es la pequeña Quvenzhané Wallis que, aunque se nota el retoque en su voz en las canciones, su energía y carisma la convierten en una más que digna Annie moderna. Jamie Foxx, por su parte, está excesivo y caricaturesco, Rose Byrne de adorno y de Cameron Díaz, como la mítica Señorita Hannigan...rídicula y sosa -claro, que teniendo como referente a la enorme Carol Brunett, era díficil estar a la altura-.

Fallo en el cast, adaptaciones terribles de las canciones, guión al servicio de la ñoñería más absoluta -no es que la 'Annie' de Huston no lo fuera, pero lo hacía más agradable-, a veces sin ningún sentido, convierten lo que sus productores Will Smith, Jay Z y compañían pretendían que fuera un acercamiento a las nuevas generaciones al mítico musical, en algo casi criminal. Eso sí, nos quedamos con la pequeña Quvenzhane Willis, a la que queremos seguir viendo en cine y si es con títulos como 'Bestias del sur salvaje' ('Beasts of the Southern Wild', Benh Zeitlin, 2012), pues mucho mejor.

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