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'Antidisturbios': la serie de Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña para Movistar+ es una demostración de poderío y alta tensión
Críticas

'Antidisturbios': la serie de Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña para Movistar+ es una demostración de poderío y alta tensión

Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen ya formaban el mejor tándem de nuestro cine. Sus trabajos en 'Que dios nos perdone' y 'El reino', dos de las mejores películas nacionales de, yo qué sé, este siglo, eran aval suficiente para apostar por estos 'Antidisturbios' de Movistar+ como un valor seguro. Y así ha sido.

Los hombres de Osorio

BA-LON-CES-TO. Aquellas cuatro sílabas inmortalizadas por Pepu Hernández  tras el oro de la selección española en el Mundial de Japón en 2006, explicaban mejor que cualquier teoría cuál era el secreto de aquel equipo invencible. Bien, con el trabajo de Peña y Sorogoyen (aquí ayudados por Eduardo Villanueva, otro viejo colaborador) podríamos cambiar esas cuatro sílabas y explicarlo igual de bien: PER-SO-NA-JES. 'Antidisturbios' es el trabajo más ambicioso de la pareja, y eso que estamos hablando de los responsables de 'El reino'.

Lo que ofrece la nueva serie de esta pareja artística que tantas horas de alta tensión nos ha ofrecido viene a ocupar un espacio que se ha ido quedado vacío con los años. A pesar de los esfuerzos de series como 'Policías, en el corazón de la calle', 'El comisario', 'Los hombres de Paco' o 'Cuenta atrás', uno tiene la sensación de que no hemos tenido un policíaco digno, negro, adulto y doloroso desde los días de 'Brigada central'.

Antidisturbios critica

Tras un desahucio en el centro de Madrid que terminará con un fallecido, un equipo de antidisturbios estará en el punto de mira de todo el país. Será entonces cuando el departamento de Asuntos Internos hará acto de aparición para investigar el incidente por el que han sido acusados de homicidio involuntario. A través de los ojos de Laia Urquijo (inmensa Vicky Luengo), la otra figura clave de esta historia, las piezas de este rompecabezas empezarán a moverse hasta rematar una jugada sorprendente.

Realista, con una cámara constantemente encima de sus personajes, 'Antidisturbios' consigue meternos no solo en medio de la acción policial, también nos abre las puertas de esta familia completamente disfuncional que debe lidiar con la justicia. Con la que imparten y con la que reciben. Pero tal vez esa sea la palabra que mejor define este relato coral: familia. La que tienes en casa y la que tienes en el trabajo. La presión y las decisiones a tomar tanto dentro como fuera, el retrato psicológico de unos personajes completamente rotos son el motor de este lujoso vehículo con el que Movistar nos recuerda que no tiene rival a la hora de producir originales.

Un reino corrompido

El reparto de 'Antidisturbios' es el más acertado y espectacular de la temporada. Raúl Arévalo, Álex García, Hovik Keuchkerian, Roberto Álamo, Raúl Prieto y Patrick Criado son la alineación de lujo del equipo y los protagonistas centrales de una trama que irá asomando las patitas, tentáculos en realidad, que salpicarán mucho más que su propio tiesto. La mencionada Luengo y un puñado de secundarios alucinantes irán aprovechando su dosis de protagonismo, como David Lorente y Tomás del Estal. Pocos actores más eficaces y reconocidos encontrarás juntos este año.

Antidisturbios

A lo largo de sus seis episodios, de entre 45 y 55 minutos cada uno, las imágenes de Sorogoyen nos recuerdan que estamos ante un trabajo de autor. El cineasta se rodea de su equipo habitual para ofrecer una puesta en escena hiperrealista. Olivier Arson repite a la hora de musicar la asfixia vital que transmiten las imágenes de Alex de Pablo y Diego Cabezas. Miguel Ángel Rebollo se marca otro espectacular diseño de producción lleno de pequeños grandes detalles y la edición de Alberto del Campo, presente en todos los trabajos de Sorogoyen (y ahora también en 'Patria'), escudado por Miguel Doblado y Pedro Collantes, es feroz y directo como un pelotazo en la cara.

Con ese equipo técnico y artístico cualquiera podría pensar que lo de menos es el tratamiento de la historia, pero es que ahí sus creadores también van a toda máquina. El thriller de cocción lenta, la olla a presión habitual de los trabajos de Sorogoyen y Peña se mantiene intacta, así como sus agradecidos brochazos de humor negro (el mood del equipo de la investigación paralela es increíble, casi comedia pura), que se enriquecen mientras su apasionante trama se retroalimenta al tener lugar en este flamante Universo Expandido Persika. Una joya.

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