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'Foodie Love': Isabel Coixet hace un precioso pero indigesto homenaje a la comida en la primera serie de HBO España
Críticas

'Foodie Love': Isabel Coixet hace un precioso pero indigesto homenaje a la comida en la primera serie de HBO España

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Él, ella y comida de por medio. Así de conceptualmente sencilla es 'Foodie Love', la "serie cocinada" por Isabel Coixet ('La librería', 'Elisa y Marcela') y que se ha convertido en la primera serie de ficción de HBO España, adelantándose a dramas más esperados como 'Patria', y se estrena con dos nominaciones prematuras a los Premios Feroz 2020.

En los ocho episodios, disponibles en la plataforma desde este mismo miércoles 4 de diciembre (en otros territorios se lanzará el 26 de diciembre), vemos la historia de dos personas, interpretados por Laia Costa y Guillermo Pfening, amantes de la comida, que se conocen a través de una app.

La premisa es esa, pero termina siendo de lo más incidental. Es más, ni siquiera es un factor relevante para Coixet a la hora de construir las citas y la relación de esta pareja. A la realizadora no le interesan las tecnologías ni lo superfluo del "match". Ella ha venido a jugar con su nuevo juguete, con su primera serie.

En este sentido, 'Foodie Love' puede ser muchas cosas, pero es innegable que tiene el sello de Isabel Coixet por todos los poros. Y esto hace que eche para atrás a muchos espectadores mientras se quedan los seguidores de la directora.

Pero también tiene el sello de HBO muy presente. La HBO de las dramedias de media hora como 'Girls' y tantas otras que se alzan con el título de voz para una generación o para su público. Escenas de desmelene y de celebración de la vida y comida e intensidad. Mucha intensidad.

Subtexto, ¿para qué?

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Los mayores problemas de la serie están en su guion. Concretamente en su necesidad de que sepamos en todo momento lo que pasa por la cabeza de él y ella. Ya sea con voz en off o con unos bocadillos de pensamiento (bastante más presentes en los primeros episodios que en el resto de la serie) que se notan como unos pegotes innecesarios que despojan a la serie de todo atisbo de interpretación subtextual.

Un juego de pensamientos que resultan redundantes cuando se insertan entre las frases de los diálogos de los protagonistas y que solo responden a una especie de horror vacui de la pista de audio correspondiente. Coixet es buena narradora y tanto Costa como Pfening dotan a cada frase de una intención repleta de matices y sutilezas que hacen innecesarias esas voces en off.

Esto, unido a la tranquilidad con que Coixet se plantea cada episodio (que normalmente es una cita en un restaurante) y que el foco solo se aleja de la pareja puntualmente para mostrar la cotidianeidad del universo alrededor del suyo, otorgan a la serie de una intensidad que, a tramos, se vuelve algo indigesta.

En cada episodio de 'Foodie Love' nos movemos, pues, por toda una gama de sensaciones culinarias. Hay buenos entrantes con alguna que otra sorpresa (la aparición de Yolanda Ramos en el episodio 2 es lo mejor que le podía pasar a la serie) pero el plato principal no termina de sentar bien, provocando algo de empacho en algún caso y empalague (no deja de ser una serie romántica) en otros.

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La sensación que dejan estos ocho episodios de 'Foodie Love' es la misma que deja, por ejemplo, la premiada 'La libería'. Coixet, como cineasta es excelente, y en la serie no pierde pulso. Pero al crear un canto de amor a algo que le gusta tanto (los libros en el caso del filme, la comida en este caso) se olvida de lo demás.

Parafraseando a nuestro director "es un maravilloso homenaje, pero la serie me aburre". Visualmente fascina, Laia Costa me tiene enamorado y prácticamente cada episodio tiene un momento bastante inspirado. Pero se hace cuesta arriba. Muy cuesta arriba.

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