Ya hemos hecho este viaje más veces, pero 'A 500 millas de casa' tiene un tramo final que compensa el trayecto. Y que podría considerarse terrorismo emocional

Ya hemos hecho este viaje más veces, pero 'A 500 millas de casa' tiene un tramo final que compensa el trayecto. Y que podría considerarse terrorismo emocional

Este drama dirigido por Morgan Matthews se guarda un as para el tercer acto

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'A 500 millas de casa'
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Belén Prieto

Editora

Las road movies familiares suelen seguir una fórmula que conocemos bien: tenemos un viaje, personajes que arrastran un trauma y una serie de encuentros que terminan cambiándoles la vida. De hecho, 'A 500 millas de casa' sigue precisamente de esa estructura, aunque consigue diferenciarse gracias a un giro en su tramo final que transforma por completo la historia. 

Dirigida por Morgan Matthews y a partir de la novela del mismo nombre, la película sigue a dos hermanos que escapan de casa tras enterarse de que el divorcio de sus padres podría separarlos y emprenden un largo viaje hasta la costa oeste de Irlanda para reencontrarse con su abuelo. Se estrena el 10 de julio en cines.

Un viajecito por Irlanda

'A 500 millas de casa' arranca cuando Finn descubre que el divorcio de sus padres podría separar definitivamente a la familia. Decidido a reencontrarse con su abuelo John, con quien llevan tiempo sin hablar, acaba huyendo de casa junto a su hermano pequeño Charlie (interpretado por el pequeño Dexter Sol Ansell de 'El caballero de los siete reinos') para recorrer más de casi 800 kilómetros hasta Dingle, que está en la costa oeste de Irlanda. Durante el trayecto conocerán a Kait, una joven artista callejera interpretada por Maisie Williams, que acabará convirtiéndose en una aliada.

Pero más allá del viaje, la película encuentra su mayor atractivo en los paisajes de Irlanda. La fotografía convierte la costa de Dingle en un lugar espectacular, con imágenes que funcionan como una auténtica carta de amor al oeste de Irlanda. Aunque en algunos momentos recurre a tópicos culturales -los pubs, la Guinness o la música tradicional-, el escenario aporta una belleza constante que eleva toda la película.

Además, el filme también explora la complicada relación entre los miembros de la familia a través de los recuerdos de Finn y del carácter de los dos hermanos. Mientras el adolescente carga con el peso de la separación de sus padres, Charlie afronta la vida con un optimismo contagioso pese a los problemas de salud que arrastra desde su nacimiento. Y esta dinámica es la esencia de la historia.

Un final que cambia por completo la película

'A 500 millas de casa'

Aunque pueda parecer un dramón sentimentaloide, hay algo consigue distinguir 'A 500 millas de casa' de otros similares: su final. Tras dos actos relativamente predecibles, la historia introduce un último giro que obliga a reinterpretar todo lo que hemos visto. Justo esto es lo que consigue que la película cale tan hondo cuando termina.

Y gran parte de ese impacto se debe a su reparto. Roman Griffin Davis vuelve a demostrar el talento que ya había mostrado en 'Jojo Rabbit', Bill Nighy aporta la calidez que exige el personaje del abuelo John y Dexter Sol Ansell convence como el incansable Charlie. Gracias a ellos, la película logra que, incluso cuando fuerza las emociones más de la cuenta, resulte difícil no dejarse llevar por este viaje tan conmovedor.

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