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'Interstellar', el amor nos salvará

'Interstellar', el amor nos salvará
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"El amor es lo único que podemos percibir que transciende el tiempo y el espacio." (Dra. Brand / Anne Hathaway)

Christopher Nolan lo ha vuelto a lograr. 'Interstellar' (2014) no tuvo el arranque esperado en taquilla, cosechando las peores cifras para un estreno del director desde 'Insomnio' (2002), pero poco a poco este ambicioso drama de ciencia-ficción está consolidándose como un rotundo éxito en todo el mundo (acumula casi 600 millones de dólares) y, ante todo, es una de las películas que más está dando que hablar este año. El estilo de este autor de blockbusters cautivará más o menos, como evidencia el reciente ninguneo de los Globos de Oro; su triunfo como cineasta es incuestionable.

Tanto la recaudación como los premios son asuntos secundarios, alimento y publicidad para los insaciables estudios de Hollywood que poco o nada tienen que ver con el cine. Debe interesarnos el impacto de la obra. Tras cerrar la trilogía de Batman con la entrega menos afortunada (aun así superior a la media de entretenimientos actuales), Nolan se atreve con el mayor reto de su carrera: su propia '2001'. La meta no era imitar a Stanley Kubrick sino crear una experiencia similar, sumergir al público en una desafiante aventura espacial. Solo por eso merece un aplauso.

Entre 'Origen' y '2001, una odisea del espacio'

Ambientada en un futuro próximo, 'Interstellar' plantea el inevitable final de la Tierra. Nuestro planeta se muere y mientras unos se preocupan por el presente, otros miran al futuro. Por una razón misteriosa que será desvelada más adelante, Cooper (Matthew McConaughey) llega hasta una base secreta donde la NASA busca un nuevo hogar para la especie humana. Están desesperados y le necesitan; Cooper acepta. Promete a su hija que volverá... pero deberá afrontar inimaginables peligros y terribles secretos (OJO a quiénes elige Nolan para los papeles de "villanos").

'Interstellar' fue durante años un proyecto para Steven Spielberg, y una vez vista es comprensible su interés en los temas que se tocan. Claro, habría resultado algo muy diferente, entre otros factores porque el guion original de Jonathan Nolan (en colaboración con el astrofísico Skip Thorne, acreditado como asesor científico y productor ejecutivo) fue reescrito cuando su hermano mayor tomó el mando. Christopher Nolan afirma que su principal trabajo fue seleccionar entre una vasta cantidad de ideas pero la película lleva su sello desde el primero hasta el último minuto.

Arranca con un plano muy similar al que abría 'El truco final: El prestigio' ('The Prestige', 2006) si bien es en 'Origen' ('Inception', 2010) donde encontramos mayores similitudes con 'Interstellar'. Sus protagonistas son padres viudos que, para volver con sus hijos, se ven obligados a liderar una misión prácticamente suicida donde traspasan los límites del tiempo y el espacio, en una frenética carrera con líneas de acción paralelas donde el amor es una de las claves para resolver el puzle. El propio Nolan confiesa que son casi reflejos: “una se expande del mismo modo que la otra se contrae”.

'Interstellar': la película más humana (y vulnerable) de Nolan

McConaughey en Interstellar

"La historia me interesó como padre, por encima de todo. Tener hijos afina totalmente tu sentido del tiempo y de su transcurso. Hay un deseo desesperado por aferrarse a momentos conforme tus hijos van creciendo." (Christoher Nolan)

Si queremos hundir la película, podemos. Con las superproducciones es sencillo; por mucha autoridad que tenga el director, la inversión depende de arrasar en taquilla y eso implica concesiones como simplificar conceptos, aumentar la dosis de acción o recortar metraje (algo que puede arruinar la atmósfera o la verosimilitud). 'Interstellar' pasa de puntillas por un primer acto plagado de pistas, información y motivaciones que pedía un tempo más relajado, en lugar de convertirse en un acelerado repaso a los antecedentes que llevan a la misión y condicionan a los protagonistas.

Hay numerosas escenas donde los personajes se comportan de manera absurda y artificial, forzados a decir o actuar de una forma determinada para que la película no se desvíe, Nolan vuelve a caer en el abuso de explicaciones, algunas tan obvias que provocan vergüenza ajena, esa locura del giro sorpresa que lo ata todo, el sentimentalismo exacerbado... Todo eso puede suponer una carga que impida disfrutar la odisea. Pero si das el salto de fe que te pide el cineasta, solo es ruido que queda en segundo plano (para ser analizado y discutido luego, si se quiere, fuera de la sala).

Para mí, todo lo que 'Interstellar' tiene de flojo, inverosímil, torpe o ridículo es barrido cuando Nolan concentra la atención en el drama y el dolor expresado vivamente por los actores (da en el clavo con la tragedia del paso del tiempo y la separación familiar, algo que todos compartimos) o cuando pisa el acelerador. Como en sus últimos espectáculos, las reservas a aceptar lo que sucede en pantalla se desvanecen ante el despliegue de una vibrante secuencia de acción precedida por un momento de crisis donde el protagonista afronta la posibilidad del fracaso...

Apelando a nuestro espíritu de lucha, a nuestra capacidad para superar límites, a soñar con lo que parece inalcanzable y mantener viva la esperanza en los instantes más difíciles, lo imposible se convierte en necesario (como dice Cooper) y de pronto estás subido a una montaña rusa donde no cuestionas nada, solo lo disfrutas. Con el potente apoyo musical de Hans Zimmer, Nolan logra que nos creamos una de las escenas más inverosímiles del año (algo así como un cowboy en un rodeo espacial) porque estamos clavados a la butaca, con los ojos como platos.

Cuando un solo visionado no es suficiente

'Interstellar' reúne lo mejor y lo peor de Nolan. Orquesta un viaje asombroso, estimulante tanto visual como emocional e intelectualmente, pero no puede evitar viejos vicios. Dentro de su filmografía queda un peldaño por debajo de 'Memento' y 'El caballero oscuro' ('The Dark Knight'), pero estamos ante uno de los mayores espectáculos de los últimos años, una experiencia para ser vivida en el mejor cine que tengáis disponible. Al menos una vez, porque es de las que "necesitan" más de un visionado. Solo el tiempo dirá si hemos asistido al nacimiento de un nuevo clásico.

4 estrellas
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