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'Paddington 2': tierna, mágica, sensible... puro cine
Críticas

'Paddington 2': tierna, mágica, sensible... puro cine

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Dentro de todas las formas de expresión artística existentes, el cine, cuando aprovecha todo su potencial y ejecuta su discurso como es debido, es muy probablemente la más efectiva a la hora de evadirnos del gris mundo que nos rodea y, a su vez, de llegar a lo más profundo de nuestros corazones para exprimirlos y hacerlos latir con fuerza alimentados por todo tipo de emociones.

Este último fenómeno no es algo especialmente habitual, pudiendo considerar como hermosas anomalías todas las ocasiones en las que, sin ningún tipo de agresividad ni excesos lacrimógenos, un largometraje penetra poco a poco hasta el fondo del alma del público para retorcérsela con mimo y transportar el patio de butacas a un lugar infinitamente más cálido que el que espera en el exterior de la sala de cine una vez acabe la proyección.

La primera aventura cinematográfica del entrañable Paddington nos sorprendió en 2014 alzándose como una de estas necesarias singularidades gracias a su fantástico ejercicio de cine familiar, brillante y dulce como la mermelada. Tres años después, el plantígrado que debutó sobre el papel en 1958 vuelve para robar nuestros suspiros en esta 'Paddington 2': un nuevo derroche del encanto, la sensibilidad y el buen hacer de la original que, una vez más bajo la batuta de Paul King, se convierte por méritos propios en una de las mejores películas de este 2017.

'Paddington 2' trasciende a su aparente naturaleza de cine infantil para, además de abrazar sin miramientos a los espectadores más jóvenes —que disfrutarán con las andanzas y la simpatía del peludo protagonista—, tratar con especial deferencia a un sector adulto que sabrá apreciar con mayor perspectiva las virtudes del cautivador relato, tanto a nivel temático como en lo estrictamente cinematográfico.

Paddington 2

De este modo, los más entrados en años encontrarán, entre mensajes edificantes y un humor con varias capas de lectura adecuadas a todas las edades, un filme sobresaliente rebosante de cinefilia —impresionantes los múltiples guiños a pioneros de la comedia en el medio como Chaplin, Keaton o Laurel y Hardy— y con un tratamiento formal al que tan sólo se puede calificar como "de ensueño".

Más allá de la ternura inherente al tono de la cinta y a sus personajes, es la portentosa apuesta visual de King la que termina de poner la guinda en este delicioso pastel que es 'Paddington 2'. La colorida Londres en la que transcurre la acción cobra vida como una extensión del libro pop-up sobre el que pivota la historia, recorriendo los diferentes escenarios haciendo gala unas técnicas que nos hacen pensar en el ánima de un George Mélies contemporáneo; todo ello aliñado con una narrativa impecable y un reparto entregado a la causa encabezado por un Hugh Grant desatado.

Paddington 2

Una vez 'Paddington 2' toca a su fin, y antes de que comiencen a circular por la pantalla los títulos de crédito, puede leerse un escueto texto que dedica el largometraje a Michael Bond, creador del úrsido devorador de sandwiches, tristemente fallecido este mismo año. Sin lugar a dudas, el escritor británico no podría haber recibido mejor homenaje que esta catedral del cine familiar; una de esas piezas que, a base de pura magia, bondad y algo de genio, consigue dejarte los ojos empapados de lágrimas y el corazón tan suave como el pelaje de un osezno del más oscuro y recóndito Perú.

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