Qué ver en HBO Max: 'A Scanner Darkly (Una mirada a la oscuridad)', Richard Linklater adapta magistralmente a Philip K. Dick en formato animado
Críticas

Qué ver en HBO Max: 'A Scanner Darkly (Una mirada a la oscuridad)', Richard Linklater adapta magistralmente a Philip K. Dick en formato animado

Tenemos de regreso a Richard Linklater, esta vez vía Netflix con la nostálgica 'Apolo 10½: Una infancia espacial', donde repasa su infancia desde la técnica de animación por rotoscopia. No es la primera vez que se ha valido de esta técnica para hacer una de sus películas. Es más, esta es la tercera, y casi se le puede denominar como principal patrocinador de este tipo de animación a un nivel popular.

Linklater ha explicado en el pasado que le encanta la cualidad de "ensoñación" que esta animación le aporta a la imagen. Tiene sentido aplicarla para intentar desarrollar visualmente la difusión de los recuerdos de la infancia, que casi se confunden con los sueños, o en una película como 'Waking Life', donde la idea principal reside en el concepto de "el sueño es el destino". También resulta interesante como reflejo de una realidad perturbadora y confusa, casi pesadillesca, como trató de hacer en la que podríamos considerar su mejor obra rotoscópica: 'A Scanner Darkly (Una mirada a la oscuridad)', disponible en HBO Max.

Hipervigilancia y esquizofrenia

Todo el proyecto surge de la sugerente obra de Philip K. Dick, que llevaba tiempo llamando la atención de cineastas interesados en los difusos estados de la mente y el cuerpo como Terry Gilliam, David Cronenberg o Charlie Kaufman. Nunca se llegó a materializar con ninguno de esos nombres, aunque los recientes éxitos de adaptaciones de Dick como 'Minority Report' o 'Paycheck' reactivaron el interés en 'Scanner Darkly'.

Linklater vio aquí una oportunidad para hacer algo diferente a sus otras obras más relajadas en sus reflexiones vitales. En un principio fue ligado a una adaptación de 'Ubik', aunque era 'Scanner Darkly' la que verdaderamente le llamaba, y sintió que su nuevo amor por la animación rotoscópica podría ser de mucha utilidad aquí. Le costó convencer a las herederas de Dick, que no veían claro hacer una adaptación "de dibujos animados", pero consiguió venderles la necesidad de hacer más proyectos de animación enfocados a los adultos.

El director realizó esfuerzos para ligar el contenido de la novela a la actualidad, escrita por Dick en pleno descontento con el gobierno autoritario de Richard Nixon unido a las experiencias personales del autor con la esquizofrenia y el abuso de drogas. Linklater emplea de marco la paranoia por la hipervigilancia de la era de George Bush hijo, introduciendo también su fracaso en la lucha contra las drogas psicoactivas (en ese momento había estallado la crisis de los opioides y Purdue Pharma se encontraba en proceso judicial por su comercialización del OxyContin).

Una estimulante obra de animación para adultos

Todo esto queda reflejado en una película de atmósfera turbia y angustiosa, en la que un individuo (Keanu Reeves) participa de este estado de hipervigilancia gubernamental, y la única manera de poder sobrellevarlo es con el abuso de una popular droga que le ayuda a dividir su psique.

Eso le lleva incluso a dudar -quizá con razón- de todo su entorno, de sus amistades y relaciones personales. La difusión que aporta la técnica animada a la imagen ayuda a transmitir esa sensación pesadillesca y de cuestionamiento de la realidad.

Aquí podemos encontrar una película oscura y profunda, aunque no renuncia al peculiar humor de Dick, que el director logra introducir muy hábilmente, como ese inesperado cameo del conspiracionista Alex Jones al que veía como algo "bastante gracioso". Es un complicado equilibrio, pero Linklater consigue que el tono no se le vaya de las manos, consiguiendo en el proceso una de sus películas más singulares y estimulantes.

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