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La cautivadora temporada 4 de 'The Magicians' la confirma como una de las series del momento para fans del fantástico
Críticas

La cautivadora temporada 4 de 'The Magicians' la confirma como una de las series del momento para fans del fantástico

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Cuando 'The Magicians' debutó en 2015, pronto se ganó un buen puñado de etiquetas estereotipadas. Entraba en ese club de novelas adaptadas para televisión, que tan buenos resultados han dado. Más específicamente, en las de género fantástico. Ya sabéis, desde que 'Juego de tronos' demostró que lo mágico podía ser para todos los públicos, todas las cadenas y plataformas buscan su gallina de los huevos de oro.

Así, Syfy apostó por las novelas de Lev Grossman, que prometían fantasía al estilo de Harry Potter con un tono más adulto que enganchara a todos los targets. Y lo que empezó como un entretenimiento sin complicaciones, se ha convertido en una ficción de referencia para la cadena y para fans de todo el mundo, que han visto cómo la serie ha ido creciendo temporada a temporada.

A partir de aquí, podéis encontrar SPOILERS de la primera mitad de la cuarta temporada

El peso de cada personaje

The Magicians

Después de una frenética tercera temporada, nos encontramos a mitad de su cuarta entrega. Los chicos han conseguido recuperar la magia, se esconden de los McAllister y lidian con lo que ya vienen a ser sus problemas cotidianos, como puede ser enfrentarse a un Monstruo.

Una de las bazas de esta serie, creada por Sera Gamble y John McNamara, es cómo ha sabido jugar el protagonismo coral. Al principio, teníamos a un Quentin que, por muy sensible y amable que fuera, podía resultar un tanto cansino. Esta quiere ser una serie de acción y diversión y el personaje interpretado por Jason Ralph era de todo menos vitalista.

Alice (Olivia Taylor Dudley) o Julia (Stella Maeve) ofrecían complementariedad a sus acciones, un contrapunto tanto de aventura como de interés romántico. Conseguían mover la trama hacia otros temas y ayudar a que Quentin evolucionara. Aún así, seguía habiendo mucho peso dramático, demasiada trascendencia.

Para mí, ha sido la presencia de personajes como Penny (Arjun Gupta), Margo (Summer Bishil) o Josh (Trevor Einhorn) los que han hecho que 'The Magicians' creciera para convertirse en una serie desenfadada en la que todo es posible. Sus personajes pueden ser cobardes, egoístas, viciosos o corruptos, y ahí radica una mayor identificación por parte de un público que ya no busca héroes blancos y radiantes, sino personas con las que poder empatizar.

'The Magicians' sabe darle a cada personaje su trama y su espacio, para jugar todas las posibilidades de una partida de magia millennial en la que lo políticamente incorrecto es básico.

Todas las virtudes

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La serie combina muchos elementos y en ese equilibrio está su éxito. Por un lado, tenemos las tramas mágicas, que pueden resultar un tanto infantiles en algunos puntos, pero que sacian nuestra sed de fantasía. Nos gusta ver a los dioses, a las criaturas mágicas y sus dones, Fillory y todas sus posibilidades... O ese Santa Claus encerrado en la biblioteca junto a Alice, un guiño muy divertido.

Los efectos que usa la serie me parecen espectaculares. La forma que recrea mundos nuevos, los seres que muestra, los colores y la atmósfera que reproduce son un derroche de imaginación. Hay un gran diseño de producción detrás de 'The Magicians' que debemos agradecer a Margot Ready o Rachel O’Toole.

Y cuando la serie puede empezar a caer en el lado de la ñoñería, se aliña con una potente mala leche. Con drogas, alcohol, sexo, enfermedades o brutales asesinatos. No olvida la tragedia y la muerte. Aunque nunca es tan fiero el lobo como lo pintan, porque esta no deja de ser una serie en la que la amistad, el amor, la justicia, la honestidad y todos esos buenos sentimientos siempre vencen al mal.

Otro de los recursos que juega muy bien es la velocidad de sus tramas. 'The Magicians' te podrá gustar más o menos pero no te aburres nunca. En cada capítulo pasan cientos de cosas, se recuperan subtramas de temporadas pasadas que no habían caído en el olvido... Los poderes mágicos de los chicos (eso de poder saltar en el espacio, por ejemplo) son una buena herramienta para ahorrarse tiempos muertos.

Incuso las pequeñas tramas episódicas, que tengo que reconocer que no suelen gustarme mucho y me impacientan, resultan aquí curiosas y entretenidas. Por ejemplo, esa partida de cartas que Quentin ha de jugar para conseguir las monedas mágicas. Quería ver cuáles eran las reglas de juego y, aunque demasiado bien sabía que Quentin vencería, me interesaba saber cómo lo haría.

Lo que no termina de funcionar en 'The Magicians'

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Paradójicamente, en esa velocidad de las tramas puede radicar, para mí, uno de los problemas de esta serie. 'The Magicians' siempre va al meollo del asunto y muchas veces nos oculta cómo los personajes han conseguido llegar hasta ahí. Les dejamos en un momento determinado de la acción y a la secuencia siguiente han conseguido solventar el problema sin dar más explicaciones.

Está bien que nos libre de secuencias vacías pero, a veces, puede ser un poco tramposo que no enseñe todo el proceso, sino solo lo que le interesa. Por ejemplo, no acabé de entender demasiado bien cómo Alice escapaba de la biblioteca. Pero, al menos en mi caso, es un "defecto" que le perdono por toda la diversión que me da. No me da tiempo a reflexionar cómo los personajes han llegado a una situación en concreto, porque ya estamos lanzados a nueva trama.

Algo que sí echo de menos en estos capítulos es la presencia de la Universidad de Brakebills que, al inicio de la serie, parecía la panacea de todas las tramas y que en esta cuarta temporada apenas está jugando un papel siquiera secundario.

El Monstruo

Es el gran villano de la nueva temporada y lo más probable (o al menos es de suponer) es que sus últimos capítulos nos lleven a su destrucción. De momento, el dramatismo está servido, pues está dentro del cuerpo de Eliot (Hale Appleman) y los chicos creen que este ha muerto. Pero Eliot sigue vivo, dentro de un complejo universo que ha construido con sus propios recuerdos, una de esos espacios-joya que 'The Magicians' sabe regalarnos.

El Monstruo tiene una interesante dualidad. Su naturaleza es atroz, vil, sádica y sin remordimientos. Pero está empezando a despertar ciertos sentimientos hacia los humanos, o más concretamente, hacia Quentin. "¿Quieres jugar conmigo?" es una frase que lo identifica con el espíritu de un niño, un niño solo y desprotegido que ha usado el mal como escudo protector.

Aunque el Monstruo también es un poco inestable como trama: es peligroso pero se dedica a recorrer los lugares que le da la gana sin sembrar mayor caos. Deja en paz a nuestros personajes cuando el argumento lo necesita y solo es un asesino implacable a ratos. Espero que su final esté a la altura de la brillante tercera temporada...

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