En un momento en el que la televisión sigue fascinando por su capacidad de reflejar y exagerar la vida real, pocas series logran capturar la intensidad de ciertos mundos profesionales como lo hace 'Industry'. La historia nos ha enseñado que los medios tienden a malinterpretar la fantasía del poder masculino, confundiendo espectáculo con glorificación. Y lo mismo ocurre con la serie de HBO, que lleva años desarrollándose y que ahora, en su última temporada, sigue generando debates sobre cómo se representa la ambición, la codicia y la competitividad en el sector financiero.
La confusión no es casual: los creadores Mickey Down y Konrad Kay han explicado en una entrevista con el Wall Street Journal que muchos mensajes de fans -e incluso profesionales del sector- muestran que no todos comprenden que la serie no celebra, sino que critica lo destructivo que es ese estilo de vida. La serie engancha y nos seduce desde el principio, pero el verdadero golpe llega cuando queda claro que todo esto no conduce a la felicidad, sino a la autodestrucción.
Del parqué al mundo tecnológico
'Industry' está diseñada para atrapar al espectador. Como dice Mickey Down:
"Cualquier cosa de este tipo, cualquier cosa ambientada en este mundo, tiene que resultar muy seductora en el primer acto, porque, básicamente, tienes que convencer al público de que esta gente se lo está pasando genial, y tienes que apoyarla. Y luego, el tercer acto suele ser cuando todo se va al garete y se revela que la búsqueda de esa persona no va a ser edificante; de hecho, la va a destruir. Y muchos magnates financieros solo ven el primer acto y piensan: Bueno, esto parece divertido, puedo consumir drogas y tener mucho sexo, y eso parece rock and roll. Y no ven realmente el tercer acto, donde todo se desmorona"
La serie, en efecto, es un reflejo de cómo la ambición sin límites puede seducir y luego arruinar. Konrad Kay aporta otra perspectiva sobre la reacción de los espectadores: "Creo que también hay cierto nivel de deshonestidad en la forma en que la gente interactúa con este tema. Miran Wall Street o Industry y dicen: Esta gente es sociópata, tiene la mirada perdida, cuando en realidad lo que dicen es: Reconozco aspectos de mí que no he cultivado o que me da demasiado miedo pensar en ellos. Pero esos rasgos -la avaricia, la ambición ciega- existen en todos".
Y en la ficción no solo se cuenta una historia sobre jóvenes profesionales, sino que funciona como un espejo de comportamientos humanos universales, cuestionando la forma en que cada uno enfrenta sus deseos de poder y éxito.
Desde su estreno en 2020, 'Industry' ha crecido junto a sus personajes. Al principio se centraba en jóvenes graduados que entraban al implacable mundo del banco de inversión londinense Pierpoint & Co. Y en esta cuarta temporada, la trama da un salto y enfrenta a los personajes a un nuevo desafío: la empresa de tecnología financiera Tender. Este cambio refleja cómo los creadores, Down y Kay, buscan mostrar que el mundo financiero es un ecosistema de poder en constante transformación, donde los conflictos éticos y personales se multiplican a medida que cambian los escenarios profesionales.
Los creadores reconocen que la serie ha atraído a muchos espectadores de Wall Street, y admiten que: "Es raro porque todavía recibo mensajes de LinkedIn y suele haber un montón de gente que dice: Tío, me encanta tu serie. Me introdujiste en las finanzas".
Sin embargo, la verdadera intención de 'Industry' no es enseñar finanzas ni celebrar la vida de excesos, sino mostrar cómo la ambición y la competitividad pueden ser seductoras y destructivas al mismo tiempo.
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