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39 escalones hacia la maestría

39 escalones hacia la maestría
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Hace poco salió en las librerías la edición remasterizada de '39 Escalones' editada por Filmax a un precio ridículo, oportunidad que aproveché, evidentemente. Así volví a ver este clásico que ya tenía bastante olvidado.

Antes de irse a los Usa a realizar algunas de las mejores películas de la Historia del Cine, el conocido como el maestro del suspense, Alfred Hitchcock, fué preparando su camino en una prolífica etapa británica donde también realizó alguna que otra maravilla. '39 Escalones' fué dirigida en 1935 y en ella ya se encuentran bien claras algunas de las constantes que Hitchcock perfeccionaría tiempo después.

Cuenta cómo un hombre conoce casualmente a una mujer que es asesinada al poco tiempo; antes de morir le revela que es una espía que tiene que impedir que un importante secreto salga del país. A partir de ese momento, él será perseguido tanto por la policía (pues lo creen culpable del asesinato) como por los asesinos. Nos encontramos pues, ante la historia de falso culpable que es perseguido durante toda la película. Este esquema se ha usado en infinidad de famosas películas durante décadas. Ésta es de las primeras, y también de las mejores.

Está protagonizada en sus prinicipales papeles por Robert Donat y Madeleine Carroll, que están más que correctos aportando una gran credibilidad, al igual que el resto del reparto, a unos personajes que con un par de rasgos quedan perfectamente definidos; es una gozada ver el desfile de unos personajes secundarios, con los que se va encontrando el protagonista en su aventura, todos maravillosos y aportando algo a la historia. El guión quizá peque un poco de tener un par de situaciones forzadas, sobre todo al principio, pero Hitchcock se encarga inteligentemente de suavizar dicho defecto con su excelente puesta en escena, dotando al film de un ritmo frenético que engancha de principio a fin de una forma increíble. La verdad, recuerdo pocas películas de acción/suspense que me tuvieran pegado a la pantalla de la misma forma que ésta. Uno se lo pasa en grande, continuamente en tensión, casi mordiéndose las uñas con lo emocionante que resulta la historia.

Y es que Hitchocck es la auténtica estrella del film, su labor es impresionante. A lo ya citado sobre el ritmo, hay que añadir el excelente uso de la cámara, haciendo planos sutiles y descriptivos en ocasiones, y en otras, planos-secuencia majestuosos, y que dejan con la boca abierta, y todo ello al servicio de la historia. Pocos directores sabían hacer bien eso. Por algo era grande, y lo sigue siendo, pues sus películas siguen ahí, enseñándonos lo que es el CINE.

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