Nota: Este texto contiene spoilers de '28 años después: el templo de los huesos'.
Hace 24 años, el clásico moderno en el que hoy se ha convertido '28 días después' alejaba sus criaturas iracundas del trillado palabro "zombi" a través de un tecnicismo. Gran Bretaña colapsaba por culpa de un virus experimental que convertía a los animales en criaturas asesinas sin conciencia, y que no tardaría en propagarse entre los humanos. No eran "zombis" o no muertos, eran humanos infectados.
En '28 años después: el templo de los huesos' Sir Jimmy Crystal, el carismático y diabólico lider de la banda de los Jimmy no tiene ningún problema en decir la palabra "zombi" pese a que la saga lleva evitándola lo máximo posible todo este tiempo. El año pasado, el reboot '28 años después' que empezaba la nueva trilogía también rompía la estricta norma de la saga de no usarla. Era un soldado sueco de la OTAN el que la pronunciaba para referirse al bebé nacido por una madre infectada.
Recontextualizando el término "infectado"
En ambos casos parece una decisión consciente. En esta distopía el mundo se ha parado en Gran Bretaña pero sigue girando para los demás, haciendo que el soldado haya normalizado el término a través de la cultura popular del mismo modo que ha normalizado los teléfonos móviles. El personaje de Jack O'Connel también basa su identidad entera en referencias a la cultura popular, y en su caso el término parece especialmente deshumanizante. Para él y su banda de torturadores, es parte de su cruzada religiosa hacer daño de manera ritual a los humanos y totalmente indiscriminada para los infectados.
Quien no la pronuncia en ningún momento es el doctor Ian Kelson. Quizás el mayor hallazgo de esta nueva trilogía es un espectacular Ralph Fiennes y el único individuo que mira a los infectados con otros ojos. Su osario, un enorme monumento en memoria de los muertos, alberga por igual huesos tanto de sanos como enfermos. Su juramento hipocrático se ve puesto a prueba al extremo en un mundo distópico, en el que se pasa los días sedando a un macho alfa que ha apodado como Samson, convencido de que así lo apaga de su dolor aunque sea por unos momentos.
Es esta trama la que se guarda una de las mayores revelaciones para la película, la trilogía y la saga en general. El perfecto recordatorio de que la palabra "infectado" no cae en saco roto. Porque las infecciones tienen cura. Después de días observándolo, Kelson piensa que puede haber dado con la clave del virus. Uno que no solo afectaría a los humanos de forma motora, sino también induciendo una suerte de psicosis. Como cualquier otra psicosis, existe medicación que puede anularla.
Su intuición resulta ser correcta. En una emotiva secuencia, descubrimos que el cerebro de Samson aún no está perdido del todo. Una vez se retira el velo de la psicosis, tiene acceso a sus recuerdos y a parte de su humanidad. Su cuerpo sigue hiper-desarrollado, machacado, infectado, no hay ningúna transformación física de vuelta, pero su cabeza le permite volver a encontrar paz por un tiempo. Esta no parece una vuelta a su humanidad permanente, el efecto de la medicación se irá su psicosis rabiosa volverá. Con Kelson muerto al final de la película, las esperanzas de encontrar una solución permanente a Samson y al resto de infectados se complica.
La búsqueda o no de una cura es un tropo que el género zombi ha tratado durante años, así como la idea de zombis inteligentes, pero raras veces con esta sensibilidad. Tanto los Jimmys como los habitantes de la isla de '28 años después' parecen satisfechos con el estado de las cosas e incluso se recrean en la nueva normalidad de un mundo primitivo y desesperado. Unos han vuelto a tiempos más sencillos, a la caza, a la recolección y a las facciones, otros están guiados totalmente por una misión sagrada ultraviolenta. En ambos casos parece más fácil amoldarse a la realidad de las cosas que tratar de hacer un cambio permanente en el mundo. Esta es precisamente la base de todo el género. De 'The Walking Dead' a 'The Last of Us' y tantos otros, son relatos que siguen anclados en un fuerte "nosotros contra ellos" que justifica acciones extremas y el espíritu de supervivencia.
'El templo de los huesos' se atreve a mirar adelante en el género zombi, y a humanizar un villano fácil que hasta ahora solo ha servido de atrezo para el gore. Mientras tantas otras historias más o menos convencionales se jactan de "ir más allá de los zombis" a través de usarlos de metáfora o simplemente como telón de fondo para miserias humanas, Alex Garland y Nia DaCosta se lanzan a la piscina de verdad, estudiando el zombi como la enfermedad que durante tanto tiempo han dicho que es. Es una deconstrucción real de un mito del terror que lleva décadas estancado, una película de fuertes contrastes y un relato brutal que entiende que el horror es más eficaz cuando sabe usar la empatía.
En Espinof | Las 41 mejores películas de terror de todos los tiempos
Ver 0 comentarios