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'Rocketman': por qué la película sobre Elton John funciona mejor que la mayoría de biopics recientes
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'Rocketman': por qué la película sobre Elton John funciona mejor que la mayoría de biopics recientes

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Todos los años llegan multitud de películas biográficas a nuestros cines, pero siguen siendo minoría aquellas que merecen realmente la pena por la forma de abordar el caso real que adaptan. ‘Rocketman’ es una de ellas. La cinta sobre la vida de Elton John llegó a los cines españolas este pasado viernes sin armar tanto ruido como ‘Bohemian Rhapsody’, y es una pena, porque es una obra mucho más inspirada.

A continuación vamos a repasar los motivos por los que ‘Rocketman’ destaca por encima de la media habitual en los biopics, convirtiéndose así en una de las películas más estimulantes de la cartelera actual.

Una adaptación sin edulcorar

La mayoría de los biopics pecan de enaltecer a su protagonista y de obviar o maquillar de forma exagerada los aspectos más espinosos de su vida. A veces es consecuencia de un repaso superficial para intentar abordar todos los grandes éxitos de sus carreras -y no necesariamente de artistas musicales como demostró 'Pelé, el nacimiento de una nación'-, pero en ‘Rocketman’ se esquiva ese problema abordando sin tapujos tanto la homosexualidad de Elton John como sus problemas con las drogas.

De hecho, la película arranca con la llegada de su protagonista a una reunión de alcohólicos anónimos que servirá como hilo conductor para repasar diferentes etapas de su vida. Una solución bastante ingeniosa para que sea él mismo quien muestre cómo le ha ido afectando su pasado para convertirse en la persona que era entonces. Y es que hasta él mismo intenta vender una versión para todos los públicos de su vida para no tardar en descubrir que era todo mucho más complicado.

Escena Rocketman

Desde la falta de amor de su padre, reforzada de forma notable en el forzado reencuentro ya de adulto, hasta el desinterés de su madre, más preocupada por endosárselo a su abuela que por cualquier otra cosa, no faltan los apuntes sobre su talento innato para la composición y el inevitable repaso a cómo vieron la luz algunos de sus temas más celebrados, pero también cómo su vida personal va hundiéndose y él se refugia en las drogas y el alcohol para seguir adelante.

El propio Elton John dijo que él había llevado una vida así y que no quería prescindir de nada. Este detalle resulta esencial para ofrecer una visión mucho más completa de su persona, aunque luego todo lo relacionado con su homosexualidad haya países que opten por censurarlo. Es digno de elogio que se trate algo así de forma tan directa cuando Hollywood había mostrado una notable resistencia y esperemos que no se quede en un oasis en el desierto.

Obviamente se han quedado por el camino más detalles escabrosos y la historia detrás de multitud de canciones. Ahí sí que era imposible abarcarlo todo en tan poco tiempo, pero la película funciona muy bien con lo que sí se incluye. A fin de cuentas, es una película, no una traducción en imágenes de su vida. De hecho, hay momentos en los que la película casi parece desconectar un poco de la realidad para captar mejor esa magia del talento de Elton John. Eso es lo que hay que hacer y no optar por el enaltecimiento excesivo como en 'Snowden'.

Una transformación interior

Rocketman

En su momento acabé encantado con la transformación de Rami Malek en Freddie Mercury, pero mi entusiasmó se enfrió a medida que lo fui revisando escenas y descubriendo algunos trucos que se usaron en las canciones. En ‘Rocketman’ se prefiere que la metamorfosis de Taron Egerton en Elton John sea algo interior. Sí, se modifica algo su pelo y luce su característico look, pero el verdadero logro del protagonista de ‘Kingsman: Servicio secreto’ está en convertirse por dentro en John.

Lo primero que transmite Egerton es que realmente ha entendido quién y cómo era John en esa época, asimilándolo en todo momento a la actitud que transmite a su interpretación. Eso se traslada después a las reacciones gestuales, donde se prescinde de grandes alardes más allá del vestuario para conseguir que todo se amolde perfectamente a su referente. Y por último, Egerton borda las canciones, siendo él quien realmente las canta. Todo un reto a la altura de muy pocos.

Un musical y no un biopic con canciones

Imagen Rocketman

Había dos opciones preferenciales a la hora de hacer una película como ‘Rocketman’. Por un lado, un biopic convencional -el cómo se cuenta puede lastrar una historia potente como sucedía en el caso de 'La espía roja'- con canciones aquí y allá para tener los temas más conocidos, pero también se podía optar abiertamente por el musical como género preferencial, que es exactamente lo que hace Dexter Fletcher.

Aquí las canciones sirven en la mayoría de ocasiones para hacer avanzar la trama en lugar de servir como un hecho aislado más o menos memorable. Eso permite a Fletcher un trabajo de puesta en escena muy diferente al de 'Bohemian Rhapsody', donde fue él quien ayudó a terminar la película tras la “salida” de Bryan Singer.

Aquí eso afecta a la estructura de la película y su propio estilo visual, quedando claro que hay un mayor ímpetu en todos los números musicales, incluso cuando Egerton no está en escena y son Kit Connor y Matthew Illesley quienes dan vida a versiones más jóvenes de John. Eso sí, es a medida que John va adquiriendo confianza en el escenario cuando la vertiente musical llega a otro nivel y además se normaliza dentro de una progresión argumental más normalizada.

Unos secundarios con poso

Taron Egerton es el protagonista omnipresente y habría que cambiar muchas cosas para que no fuese el caso. En otras ocasiones -pienso por ejemplo en 'Joy'- eso se traduce en que todo está al servicio del lucimiento personal del actor protagonista -aunque en ‘Bohemian Rhapsody’ algún integrante de Queen también se reservaba su momento o momentos de forma algo mejorable- y se descuida al resto del reparto de forma difícil de justificar.

En ‘Rocketman’ sí que está todo pensado para que Egerton dé lo mejor de sí mismo, pero eso no quita para que los secundarios dejen cierto poso, empezando por su mejor amigo interpretado por Jamie Bell, pasando por su despreciable agente interpretado por John Reid -menuda diferente entre la interpretación de ## Richard Madden aquí y la de Aidan Gillen en ‘Bohemian Rhapsody’ del mismo personaje- e incluso sus padres -Bryce Dallas Howard y Steven Mackintosh-, transmitiendo perfectamente cómo han influido para moldear la personalidad de John.

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