Cannes 2021: 'Tout s'est bien passé' nos deja un Ozon correcto y 'Ahed's Knee' un Lapid extremo
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Cannes 2021: 'Tout s'est bien passé' nos deja un Ozon correcto y 'Ahed's Knee' un Lapid extremo

Entre PCRs diarias y un sistema de control de accesos que solo valida negativos testados en Francia (o directamente en el laboratorio del propio festival), páginas webs oficiales caídas el día uno, el bloqueo total del sistema de solicitud de tickets diseñado para evitar las colas y colas para todo, comenzaron las primeras proyecciones oficiales de una edición de Cannes que apela al vacío de la anterior, y que Juan Luis y yo vamos tuiteando desde el principio. Pasen y lean.

'Tout s'est bien passé' ('Everything went fine')

El realizador francés François Ozon, un casi abonado de la Sección Oficial de Cannes, presenta su trabajo anual a competición menos de un año después de su último gran éxito, ‘Eté 85’, que, a falta de Cannes, competía el año pasado por la Concha de Oro en San Sebastián. Lejos del ambiente festivo y veraniego de aquélla, el nuevo trabajo de Ozon entrega ahora un drama familiar más acorde a las circunstancias actuales, aunque manteniendo en segundo plano algunos de los temas recurrentes de su filmografía.

Tout S'Est Bien Passe

André ha decidido que no quiere seguir viviendo después de sufrir un infarto cerebral repentino que le ha dejado secuelas permanentes. Incisivo y determinado, como parece ser que ha vivido su larga y bien aprovechada vida, pide a su hija que le ayude a terminar sus días lo antes posible. Después de una primera reacción de rechazo, sus dos hijas inician la búsqueda para acomodar, una vez más, los deseos de su padre, igual que han hecho el resto de su atípica vida en familia.

En ese terreno pantanoso entre la ilegalidad y el cuestionamiento moral sobre una decisión personal unilateral, la película abre la discusión sobre la necesidad de legislación de la eutanasia, al parecer causa de arresto en el país vecino. En un tono irónico muy ácido, aunque aparentemente ligero, el francés firma una obra abiertamente controvertida en su discurso, aunque absolutamente clásica en su forma, en la que quizá sea una de las películas más acomodadas dentro de su filmografía.

Riesgo contenido, pues, en una película sin embargo correcta y coherente que entrega lo que promete, manteniendo la provocación que acostumbra la autoría de Ozon.

'Ahed’s Knee'

La verdadera provocación en los primeros días de la Sección Oficial de Cannes llega con el film de Nadav Lapid. 'Ahed’s Knee', título homónimo de la película que un cineasta israelí está preparando sobre la historia real de una activista detenida por desacato que se hacía viral por la reacción desproporcionada del Parlamento israelí, es un ejercicio estridente de metalenguaje.

Protagonizada por lo que parece ser un alter ego de Lapid, un director de cine altivo y cruel, aterriza en el epicentro del país, en pleno desierto, para presentar su última película ante lo que considera un público inculto, desinformado y manipulado por una división del gobierno que controla la distribución del arte en sus varias formas a través de la red de bibliotecas nacionales.

La propuesta supone una continuación radical de su anterior obra, ‘Synonimes’ que cuestionaba profundamente el concepto de identidad vinculada a los orígenes, por oposición a la cultura adquirida por decisión propia. El israelí de ciudadanía francesa, se revolvía entonces contra su cultura israelí para ahora cuestionar la educación recibida, con una tesis que apunta al absolutismo como base que rige los principios de un estado militarizado, según su dura visión. Una obra absolutamente política, pero de nuevo estética y simbólica.

Todavía muy física en la transmisión de sus ideas, aunque a diferencia de su anterior y brillante trabajo, menos estilizada visualmente y esta vez más áspera como manera de hacer hincapié en un discurso incisivo y subrayado predominante sobre la forma.

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