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Sexo, pero no pornografía

Sexo, pero no pornografía
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El sexo en el cine es un tema que ha traído cola. Se ha hablado más de él para censurarlo y criticarlo que para analizarlo.

Habitualmente, las películas que muestras relaciones sexuales, las incluyen como algo gratuito. Esto no quiere decir que no te cobren entrada cuando vas al cine a verlas, sino que se introducen en el guión con la única intención de mostrar algo de carne, no porque sean necesarias para contar la historia o retratar a los personajes. Únicamente en películas como ‘Instinto básico’, ‘Átame’, ‘Showgirls’ y unas cuantas más, las relaciones sexuales son imprescindibles para la película pues es en esos momentos en los que se muestra la dominación, la competitividad, la evolución en los sentimientos de los protagonistas.

Además de que el sexo suele ser gratuito en el cine, es muy irreal. Es habitual que las mujeres copulen con el sujetador puesto, que los movimientos sean mecánicos, que se exageren las reacciones y que todo sea demasiado limpio y perfecto para ser de verdad. Sólo algunos filmes muestran los momentos íntimos con realismo, como por ejemplo ‘Intimidad’, de Patrice Chéreau.

El sexo puede estar muy patente en una película y en las mentes de sus personajes, puede ser el tema subyacente en un filme, sin que se vea ningún desnudo y ningún plano de coito u otras prácticas sexuales. Puede ser un arma de dominación, puede ser una carencia que impulse a alguien a actuar de determinada manera, puede ser el móvil de un crimen. En estos filmes, el sexo está más presente, sin estar presente, que en los que he mencionado antes, que simplemente incluyen escenas gratuitas de interacción carnal. Un buen ejemplo sería ‘La gata sobre el tejado de zinc caliente’. En otras, es sólo el camino para algo más espiritual, emocional, incluso social, como en el caso de ‘Sexo, mentiras y cintas de vídeo’.

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En cuanto al tema de qué es y qué no es pornografía, resulta difícil delimitarlo. Normalmente se determina que lo erótico muestra casi todo menos el órgano sexual masculino y la pornografía muestra falos y penetraciones. Evidentemente, esta forma de distinguirlo no es suficiente porque existen escenas de películas porno en las que sólo participan mujeres. Pero, además de no ser suficiente, es una definición muy técnica, pues entrando en otras consideraciones, se podría llamar porno a mucho más. Por ejemplo, las películas que, como el ‘Crash’ de Cronenberg de 1996, utilizan el sexo con la única intención de excitar a sus espectadores.

La página web Fuego en el cuerpo analiza las escenas de cama de una serie de películas, para encontrar las motivaciones que llevaron al director o guionista a incluirlas y los resultados que obtuvo gracias a ellas. Organizada por temas, como el adulterio, la prostitución, el exhibicionismo, la homosexualidad, etc… la web estudia no sólo los contenidos sexuales de algunos filmes, sino también la sociedad y la época en las que surgieron, tanto para ver cómo los tabúes de determinados tiempos y determinados lugares afectaron a esas producciones, como también el efecto que tuvieron éstas en el público y las generaciones que vivieron sus estrenos. Es precisamente ‘Fuego en el cuerpo’, la película de la que toma el título esta web, la que para mí tiene menos mérito. En ella el sexo sí que está empleado sólo como atractivo para la taquilla y es un filme vacío y sumamente aburrido. Por algo no es uno de los filmes tratados en la página. Sí se analiza la mayoría de los que he mencionado anteriormente.

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