Eurovisión da la reprimenda más pequeña posible a Israel esperando calmar los ánimos. Solo su expulsión inmediata servirá para hacerlo

Exactamente lo que estábamos pidiendo: medidas más suaves que acariciar un gatito

Israel
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Randy Meeks

Editor

En tan solo dos años, Eurovisión ha pasado, en el imaginario colectivo de gran parte de la población, de ser un festival kitsch muy tuiteable y LGTB-friendly a ser refugio de países en proceso de genocidio. Tras perder 35 millones de espectadores este año (un 21%) y ver cómo Israel se acercaba por segunda vez consecutiva a la victoria gracias a un televoto puesto en tela de juicio, la UER ha decidido tomar por fin medidas y acercar posturas con Irlanda, Países Bajos, Eslovenia, Islandia y España, los países que decidimos retirarnos por pura dignidad. Son absolutamente insuficientes.

Desde el río hasta el mar

En su cambio de normas oficiales, Eurovisión no hace mención explícita a Israel y las más de 73.000 personas que ha matado en Palestina desde el inicio de la guerra, entre los que se encuentran más de 20.000 niños (sin contar los cientos de miles de heridos) y que continúan aumentando incluso después del alto el fuego, de manera impune. Por supuesto, tampoco indica que los países en pleno conflicto armado con sus vecinos no deben participar en un aparente espacio de paz y concordia: más que tender la mano a los desertores, se nos ha dado el dedo meñique.

La nueva normativa, simplemente, explicita que un país con "un conflicto armado, una situación geopolítica delicada o cualquier otra circunstancia que afecte de manera significativa a la seguridad, la protección o la estabilidad de la región" no podrá organizar la siguiente edición si su país resulta ganador. Una dureza bajo mínimos, vaya. 

De hecho, incluso en esos casos la organización ha abierto una escotilla de salvamento unilateral: "La UER podrá, no obstante, determinar, a su entera discreción y tras consultar al Grupo de Referencia, que la emisora participante en cuestión siga siendo elegible para acoger el evento, siempre que la UER considere que la seguridad, la protección, la integridad, la continuidad y el buen desarrollo operativo del evento pueden garantizarse razonablemente". Que cada cual saque sus propias conclusiones.

Esta nueva normativa entrará en vigor en 2027, junto a la entrada de Canadá en la competición. España, salvo maremoto político, no tiene pinta de que vaya a participar tampoco este año, y menos aún con movimientos tan tímidos como estos. De hecho, en las propias normas revisadas, recalca que "una decisión de este tipo afecta únicamente a la organización de la siguiente edición; no afecta a la participación de la cadena participante en el Festival de Eurovisión ni al resultado del mismo". Cabe destacar que en 2023, incluso sin estas reglas en vigor, Ucrania ya no pudo presentar el festival tras vencer debido a estar sumidos en plena invasión rusa, y la responsabilidad pasó a Reino Unido.

Israel

Israel supone un problema de peso para Eurovisión, que no sabe bien cómo acercar lazos con los países en contra del genocidio pero, al mismo tiempo, mantener el patrocinio de Moroccanoil. Personalmente, creo que va a costar que el festival vuelva a vivir una época dorada y recupere al público preocupado por el mundo que le rodea, y sus movimientos claramente están siendo insuficientes para restablecer la confianza. Cuando están matando gente y maltratando a los ciudadanos de Gaza, a muchos se nos atraganta ver a Israel haciendo gorgoritos. Y todo lo que no sea una norma prohibiendo su participación explícita no va a cambiar nada.

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