Sigue siendo relativamente desconocido, pero Gregg Araki es un cineasta vivo y necesario. Tiene una trilogía de películas que no te puedes perder

Sigue siendo relativamente desconocido, pero Gregg Araki es un cineasta vivo y necesario. Tiene una trilogía de películas que no te puedes perder

Considerado por muchos el “Tarantino gay”, su manera de replantear el cine a martillazos no hace prisioneros

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Gregg Araki Nowhere
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Pedro Gallego

Editor

La reciente polémica ante la ausencia de sexo en una película romántica de estudio como ‘Una noche al año’, teniendo en cuenta que va de la única noche en la que los solteros pueden tener sexo, refleja la tensión existente en Hollywood para reflejar la intimidad y la sexualidad. No es especialmente nuevo, aunque ahora se haya acentuado por un sistema de estudio preocupado en exceso por las notas del público en pases de prueba y por eliminar cualquier elemento que pueda parecer de riesgo.

Pero, como ya he dicho, no es especialmente nuevo. No se puede contar con que algo con ambiciones mayoritarias pretenda incomodar o mostrar aquello que socialmente se considera tabú, y el sexo entra todavía en algo que no se comenta abiertamente. Las agencias de calificación ya se encargaban en el pasado de cortar el paso a aquellas películas que se pasaban de contenido explicito, así que no podemos esperar que una obra de ambiciones especialmente comerciales se meta, digamos, en harina.

Gregg Araki: lo alternativo como militancia

Es a eso a lo que responden los circuitos alternativos, intentando plasmar en pantalla todas esas realidades humanes habitualmente cercenadas por puritanismo o por falta de viabilidad comercial, aunque puedan ser interesantes en lo artístico. La clase de contenido que impulsa a directores con visión como Gregg Araki, que por querer mostrar determinadas cosas sin tapujos ha quedado mayormente relegado a ser cineasta indie militante.

Lo estamos comprobando con su último estreno ‘I Want Your Sex’, lanzado en salas estadounidenses a un nivel extremadamente modesto mientras que aquí mismo en España vamos a tener que esperar mínimo al 4 de diciembre para poder verla. Y probablemente no cuente con la distribución más grande, pero ya es mejor que nada que parecía un destino bastante probable.

No es necesario tener que esperar a esta nueva obra para poder disfrutar del cine de Araki, un cineasta excitante y único dentro del circuito alternativo estadounidense que sigue siendo un desconocido para muchos. Alguien que por temáticas atrevidas, ejecución descarnada e influencias del cine extranjero y clásico le ha llevado a ser considerado en ciertos círculos como un Quentin Tarantino gay (lo LGTBI atraviesa profundamente sus historias, además de ser él miembro del colectivo), aunque sea una etiqueta inexacta por ser capaz de contener sus propias multitudes.

Araki cuenta además con una trilogía de películas bastante sensacional que puede servir de interesante entrada a su universo cinematográfico. Uno marcado por crímenes, drogas, sexo y hasta relaciones de amistad, más desplegadas en la que es considerada su “Trilogía del apocalipsis adolescente”, condensada como tal en algunas colecciones de formato físico.

Totally Fucked Up 1993 Gregg Araki 'Totally F***ed Up' (1993)

Totally F***ed Up’ (disponible para ver en MUBI) es la primera de estas obras, en las que muestra una serie de tendencias. Desde mantener todo alrededor de los 85 minutos de metraje hasta escoger en el casting al James Duval, pero ante todo explorar historias de juventudes perdidas y descubrimientos sexuales a través de lo extremo.

Todo con influencias que incluyen la Nouvelle Vague o el avant-garde americano. que decide emplear para replantear diferentes formas de cine a martillazos. ‘Totally F***ed Up’ es un coming of age en formato de cine de guerrilla, que salta alocadamente entre formatos cinemáticos o de vídeo, entre blanco y negro o el color, entre lo documental y la ficción melodramática. Una amplia paleta que refleja una mirada viva e inquieta, que trata de mirar la juventud cara a cara e indagar en las miserias en las que retozan por un entorno desolador o poco estimulante.

Maldita Generacion 1995 Gregg Araki 'Maldita generación' (1995)

Esa puede ser una de las muestras más densas de su cine por estilo y estructura, no tanto por dejar de tener sentido del humor o capacidad de empatizar con sus personajes. Más reconocibles son los códigos con los que se mueve en ‘Maldita generación’ (’The Doom Generation’, disponible en acontra+), pieza central de su obra y de las más conocidas gracias a la presencia de Rose McGowan y por su estilo de thriller criminal muy ligado a la época de ‘Pulp Fiction’ y sobre todo ‘Asesinos natos’.

Con su habitual sarcasmo y mala baba, nos introduce en un triángulo turbulento con el eslogan “una película heterosexual de Gregg Araki’. Su desparpajo se traslada también a cómo refleja la inestabilidad de las relaciones centrales y captura la violencia sangrienta. Una road movie implacable, inestable y muy impactante en cuanto entras en sus códigos.

Nowhere 1997 Gregg Araki 'Nowhere' (1997)

El cine de Araki es muy exigente, pero al mismo tiempo es de lo más arrebatadoramente creativo que surgió del indie americano de esa época. ‘Nowhere’ (disponible para ver en Filmin) es una explosión narrativa gracias a un incremento de su confianza y sus ganas de explorar más profundamente en la cultura del momento, marcada por el consumo de drogas, la insatisfacción con el sistema, la exploración y hasta la fascinación por lo extraterrestre.

Sus historias cruzadas hacen también un cruce de géneros casi impredecible, pero con ello forma una imagen caleidoscópica y compleja de su percepción de una realidad juvenil desamparada por un sistema imperante desinteresado en la misma. ‘Nowhere’ es incorrecta, rebelde y muy refrescante, el mejor reflejo de un cineasta tan vivo como necesario que es bueno que siga haciendo películas.

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