'Miércoles' acierta dando más protagonismo a Morticia. La serie de Netflix logra un mejor equilibrio entre lo fantástico y lo emocional en su temporada 2

'Miércoles' acierta dando más protagonismo a Morticia. La serie de Netflix logra un mejor equilibrio entre lo fantástico y lo emocional en su temporada 2

Ser adolescente es muy complicado

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Miércoles
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Belén Prieto

Editora

La segunda temporada de 'Miércoles' no solo regresa con la misma oscuridad y el humor ácido que nos conquistaron al principio, sino que también ha aprovechado para explorar su lado más emocional. En su temporada 2, la serie de Netflix convierte la relación entre la protagonista y su madre en el eje central de la historia, y lo hace con una riqueza dramática que sorprende viniendo de una serie de corte sobrenatural.

Lejos de quedarse en una simple trama adolescente, la serie consigue que el conflicto entre madre e hija sea el vehículo para explorar temas universales como la independencia, la sobreprotección y la herencia emocional. Y lo que podría ser un choque repetitivo acaba transformándose en un estudio delicado sobre el amor, el control y el miedo a repetir los errores del pasado.

Además, la incorporación de Hester Frump, la madre de Morticia, eleva la apuesta narrativa. Aquí tenemos a tres generaciones de mujeres que conviven cada una con su propia visión de la maternidad y sus propios fantasmas, dando como resultado una historia que combina el magnetismo visual característico de Tim Burton con un retrato más íntimo y humano, capaz de conmover incluso a los espectadores más reacios a las tramas familiares.

Con este enfoque, 'Miércoles' alcanza un equilibrio entre lo fantástico y lo emocional y hace de su segunda entrega un viaje tan entretenido como revelador.

Un pulso constante

A lo largo de la temporada (o, al menos en los cuatro primeros episodios que he podido ver hasta ahora), Miércoles y Morticia pasan el tiempo intercambiando indirectas, puede que fruto de que ambas tienen que lidiar con la adolescencia. Una de forma directa y la otra a través del recuerdo de sus propias vivencias, que la llevan a querer proteger a su hija. Así lo explicaba el cocreador de la serie Alfred Gough en una entrevista:

"Creo que la tensión radica en el control. Miércoles siempre intenta controlar la situación. Intentó controlar su poder, lo que la llevó a perderlo. Y Morticia, a pesar de todos sus sermones, es una especie de madre sobreprotectora, muy preocupada por ella. Tiene esas preocupaciones maternales, especialmente las de: ¿Está abusando de esta habilidad?"
"Pero en parte se debe a que no puede soltar a Miércoles del todo. Tiene que dejarla ir y encontrar su propio camino. Esto es algo que la abuela le dice. Si Morticia es una madre helicóptero, la abuela claramente era una madre zángano. Estaba ahí arriba, y nadie la veía. Pero probablemente deberían estar en el centro, y creo que ha sido interesante explorar eso en esta temporada."

De hecho, fue algo que también le gustó abordar a la propia Jenna Ortega, según cuenta en una entrevista en vídeo para Blavity.

"Está furiosa e increíblemente molesta. Justo cuando creía haberse librado de ella, se muda a la cabaña de la escuela. Me encanta la dinámica entre nuestros dos personajes, es muy auténtica y real. Y poder integrar eso en una historia tan sobrenatural es una gran oportunidad como actriz. Aporta gran complejidad y profundidad, y hace que los días sean más emocionantes. Pero como cualquier adolescente, Miércoles busca espacio para crecer y ser lo más independiente posible, y a veces es difícil sentirse uno mismo cuando tienes a tus padres encima”.

Por otro lado, la llegada de Hester Frump (Joanna Lumley) hace que la poca estabilidad emocional que había salte por los aires. Su relación con Morticia arrastra heridas del pasado y plantea un espejo incómodo para la propia Miércoles.

Morticia y Miércoles en una escena

"Lo que le tengo con mi madre [como Morticia], esa relación conflictiva a veces, es precisamente lo que no quiero tener con mi propia hija [Miércoles]. Y la historia se repite. Mi madre, Hester Frump, es un poco más cruel que Morticia, y Morticia siempre prioriza a la familia, a diferencia de su madre", contaba Catherine Zeta-Jones en el mismo vídeo.

Más humanidad en terreno sobrenatural

Miles Millar, también cocreador de la serie, contaba en el mismo medio que Gough que la clave de esta temporada ha sido buscar más autenticidad.

“Para nosotros, esta es una versión realista de estos personajes. Somos padres de cuatro hijas, así que hemos visto y vivido en primera fila las relaciones madre-hija. Son muy diferentes a las relaciones padre-hija, y es algo universal. Creo que era algo que realmente queríamos explorar más en la segunda temporada”.

Y es precisamente ese anclaje emocional lo que hace que la serie sea mucho más que un espectáculo visual. Entre visiones, cuervos y poderes psíquicos, 'Miércoles' nos deja una historia de vínculos familiares, heridas heredadas y reconciliaciones. Con todo ello, la segunda temporada es más madura y emotiva, y aunque no renuncia a la estética gótica ni al ingenio, le añade una capa más que resulta imposible de ignorar.

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