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'The Whole Truth', nada más allá del procedimental

'The Whole Truth', nada más allá del procedimental
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El nuevo procedimental sobre abogados de la ABC ha empezado con muy mal pie. Menos de cinco millones de espectadores y un 1,6 en los demográficos convierten a 'The Whole Truth' en una de las candidatas a ser cancelada de forma prematura; y teniendo en cuenta que las series tienden a bajar de audiencia en el segundo capítulo, existe una alta probabilidad de que la serie no vuelva la próxima semana. Y lo raro es que la serie tampoco es tan mala como para obtener estos datos.

El nuevo procedimental de Jerry Bruckheimer es un producto muy entretenido, dentro de las limitaciones que el género ofrece. La serie sigue la evolución de un caso judicial desde dos perspectivas diferentes: la defensa y la acusación, para desembocar finalmente en el juicio común. No es que la serie haya reinventado el género, pero valorándola sólo como procedimental, lo cierto es que se muestra medianamente interesante.

'The Whole Truth' tiene un ritmo rapidísimo que no hace decaer la atención en ningún momento, aunque reconozco que en muchas ocasiones se alcanza unos niveles de drama tan exagerados como innecesarios. El caso evoluciona de forma caótica y continuamente se aportan nuevas pruebas que favorecen a uno u otro bando, manteniendo la intriga en el espectador sobre si el acusado es realmente culpable o no. Es decir, lo mismo que hacen todos los procedimentales de abogados.

El problema aquí es que no hay ninguna trama serializada que atraiga la atención. Se han querido inventar una historia de amor entre la fiscal (Maura Tierney, 'Urgencias') y el abogado (Rob Morrow), los actores principales que no tienen ningún tipo de química entre ellos. Salvo una pequeña pincelada en el último minuto, apenas se habla de esto en todo el capítulo, y desde luego no es suficiente para mantener el interés.

Con unos personajes tan planos y una evolución tan rematadamente procedimental no pueden esperar que la audiencia ansíe cada semana un nuevo capítulo. Como entretenimiento casual es perfecta, pero ni engancha ni tiene el tirón suficiente para mantenerse. Tendrá suerte si consigue seguir en antena más allá del segundo capítulo, pero en cualquier caso yo me bajo en el piloto.

En ¡Vaya Tele! | Otoño 2010: Nuevas series ABC

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