El mundo del anime nos ha dado alegrías incalculables, y de paso ahora mismo es una de las industrias más lucrativas del mundo. El año pasado 'Kimetsu no Yaiba' se ingresó casi 800 millones de dólares tras su paso por los cines y el anime es uno de los negocios más jugosos del momento.
Por desgracia, la otra cara de la moneda es bien turbia: la explotación laboral de aquellos que hacen posibles nuestras series y películas favoritas.
Pasos pequeños, pero en la dirección adecuada
Por desgracia los casos de explotación laboral y de calendarios imposibles son más bien la norma en lugar de la excepción. Hace unos años a MAPPA le salpicó la polémica a lo grande cuando les pilló el toro con su segunda temporada, pero no es un caso aislando y se ha normalizado que incluso los animadores de ciertos proyectos terminen durmiendo en el estudio.
Recientemente en Japón se han ido poniendo las pilas para mejorar las condiciones laborales en la industria, y uno de los pasos clave ha sido la aprobación de una nueva ley que proteja a los trabajadores.
En concreto, se dará cobertura a los autónomos contra lesiones y enfermedades derivadas de su trabajo, un primer paso destinado a mejorar los estándares de salud en la industria del anime. Este nuevo programa viene respaldado por la asociación Arts Workers Japan, y busca crear "una red de apoyo" para animadores, directores, productores y todos aquellos empleados que no son contratados por los estudios, sino que van rotando entre diferentes proyectos sin un contrato fijo. Algo bastante habitual en la industria, y que supone una inestabilidad tremenda para los trabajadores.
Sunao Katabuchi, el director de 'Black Lagoon', reflexionó recientemente en una conferencia de prensa celebrada por el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, celebrando la aprobación de la nueva ley:
"He visto a muchos compañeros veteranos morir cuando apenas pasan de los 50 años. Aunque no es necesariamente el resultado de accidentes en el entorno de trabajo, creo que el trabajo ciertamente ha creado una acumulación de una fatiga mental y física", dijo Katabuchi, como recogen desde Automaton.
El director también sentenció que para que la industria se mantenga a flote, hay que tener en cuenta que los veteranos que ahora mismo forman la gran mayoría de los trabajadores se retirarán en algún momento. Lo que causará un incremento aún mayor del número de freelancers que tomarán el testigo (y eso que ahora mismo suponen entre en 50 y el 70% de los trabajadores), por lo que se tiene que dar mejores condiciones laborales para que la rueda pueda seguir moviéndose.
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