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'Al filo del mañana', reseteando

'Al filo del mañana', reseteando
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‘Al filo del mañana’ (‘Edge of Tomorrow’, Doug Liman, 2014) es uno de los mejores blockbusters estrenados en los últimos años. No hay nada original en él, pero su director ha debido encontrar en el libreto de Christopher McQuarrie, Jezz Butterworth y John-Henry Butterworth, que adapta la novela de Hiroshi Sakurazaka, el material suficiente para dar rienda suelta a su nervio, sólo visto con anterioridad en ‘El caso Bourne’ (‘The Bourne Identity’, 2002) y mucho menos en sus otros films olvidables. Nervio que se traduce en puesta en escena rabiosa, frenética, nunca mareante, con determinados instantes para el descanso, ese que realmente sólo se produce en su discutido desenlace.

‘Al filo del mañana’ es uno de los mejores blockbusters estrenados en los últimos años. No hay nada original en él, pero Doug Liman ha vuelto por sus fueros iniciales en la saga Bourne, y sin alcanzar la maestría ha combinado a la perfección elementos vistos en otras películas, incluso demasiados, proponiendo un puzzle temporal —recordemos que el cine en sí mismo ya manipula el tiempo a su antojo— burlando y jugueteando con el principal mal del cine mainstrean actual, el disfrute inmediato y el olvido rápido.

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‘Al filo de mañana’ es uno de los mejores blockbusters estrenados en los últimos años. No hay nada original en él, pero el director que dio a conocer a Jason Bourne conjuga con sorna, y bastante inteligencia dos medio tan diferentes y al mismo tiempo tan hermanados en los últimos tiempos, el cine y los videojuegos. En mi caso es un verdadero placer observar cómo una película acoge con cariño el habitual esquema de un videojuego, adaptándolo a una trama de viajes temporales partiendo siempre desde el mismo punto, para luego jugar con el montaje y simular lo que bien podría ser un jugador guardando su partida para continuar desde el punto más avanzado en el juego.

‘Al filo del mañana’ es uno de los mejores blockbusters estrenados en los últimos años. No hay nada original en él, porque la originalidad en la actualidad sólo es patrimonio de Richard Linlklater, pero Liman y sus guionistas se apoyan en una premisa de lo más atractiva, desarrollándola mucho mejor que Harold Ramis en el film al que más recuerda. Pero no sólo del día de la marmota vive el cinéfilo referencial. Existen además reminiscencias de ’Código fuente’ (‘Source Code’, Duncan Jones, 2011) y un episodio titulado ‘Monday’ de la serie ‘Expediente-X’ (1993-2002).

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Inteligencia y diversión

‘Al filo del mañana’ es uno de los mejores blockbusters estrenados en los últimos años. No hay nada original en ella, incluso su principal estrella, Tom Cruise, reitera dos de los elementos más comunes de su cine: le encanta chupar cámara, y demuestra su buen olfato para rodearse de buenos compañeros y artistas en productos casi siempre interesantes. Su personaje en el film de Liman cae muy mal, sobre todo al principio, pero su evolución está muy bien marcada por un actor que controla en todo momento su rostro, su voz, y cuando llega el momento dejar a un lado su condición de superestrella. A su lado también brilla la siempre estimulante Emily Blunt, y el mítico Bill Paxton evoca tiempos pasados con James Cameron.

‘Al filo del mañana’ es uno de los mejores blockbusters estrenados en los últimos años, muy por encima de otros films incluso más publicitados. Además de aunar cine y videojuego sin faltar al respeto al espectador —no llega con una idea buena de una novela, cuyo final por cierto, es otro muy diferente que se tantea en el film, hay que plasmarla con eficacia—, al que le ofrece toda una odisea, que procura no dejarse nada en el tintero, asumiendo su condición de blockbuster, con todo lo que ello supone, concesiones al espectador incluidas.

‘Al filo del mañana’ es una muy disfrutable y excelente cinta de ciencia-ficción en la que sólo me chirrían algunos puntos de humor y un enemigo no demasiado tratado —tal vez intencionadamente—, males menores en un film que ofrece todo cuanto puede, e incluso va más allá. Me declaro defensor absoluto de su desenlace, probablemente una de las concesiones a la galería mejor paridas que se han dado últimamente —si el omega tiene la capacidad de controlar el tiempo, su destrucción puede significar la victoria a más niveles de lo pensado—. Por no hablar de la historia de amor entre Cage y una mujer que por fin no es un florero en una película así. Una mujer guerrera, guía, punto de apoyo y única razón para soportar lo que parece una eterna maldición.

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