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'El hombre del Klan', cuando Lee Marvin y O.J. Simpson se liaron a escopetazos contra los supremacistas blancos
Críticas

'El hombre del Klan', cuando Lee Marvin y O.J. Simpson se liaron a escopetazos contra los supremacistas blancos

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Los que hagan memoria a la época del revival del cine grindhouse gracias a la película homónima de Tarantino y Robert Rodríguez, recordarán el aluvión de tráilers falsos, y verdaderos que mostraban posibilidades de películas alucinantes que enseñaban todo lo que nadie se atrevía a imaginar en una pantalla de cine. Situaciones inverosímiles, escenas salvajes, picantes o sencillamente ocurrencias demasiado aberrantes para ser ciertas.

Bien, si alguien hubiera colado un tráiler de ‘El hombre del klan’, con sus momentos de violencia, castración o escenas climáticas de Marvin a tiros contra encapuchados de blanco, habrían pensado que era una de aquellos delirios. Hay casos similares, muy sorprendentes como 'The Black Klansman' (1966) pero en este caso la película iba muy en serio. También era una apuesta más modesta que mayoría de los años 70. Pero tenía una inexplicable combinación de grandes actores como Richard Burton, Lee Marvin y tan célebres como O.J. Simpson.

The Klansman

Sexo, violencia gratuita e incorrección política con “buen fondo”

Lo asombroso es su mirada hacia sobre un asunto incendiario, el racismo asimilado en los pequeños pueblos del sur de Estados Unidos, no muy contentos con el cese de las leyes de segregación. Lo que contaba no es ahora inverosímil. En una pequeña ciudad meridional poblada de negros pobres y blancos racistas rabiosos, el sheriff, Track Bascomb (Marvin), trata de mantener las tensiones entre las dos facciones en equilibrio con medidas como intermediar en violaciones a negras y mandar a los autores a su casa como si fueran chiquillos que están jugando al balón donde no deben.

Tenemos también a un terrateniente local, Breck Stancil (Burton), que provoca las iras del grupito local del Ku Klux Klan porque no permite ciertas concesiones de propiedad a sus miembros y por ocultar a una mujer repudiada por el pueblo por haber tenido relaciones con un negro. Vamos, como si tuviera la peste. Además tenemos a O.J. Simpson, en modo pantera negra, actuando como vigilante y cargándose a miembros del clan en solitario. Las diversas fuerzas de la historia convergen en un clímax explosivo y violento.

The Klansman1

Todo recuerda a una especie de Western desquiciado, con un tono árido y lleno de testosterona. Dirigía el veterano Terence Young, conocido sobre todo por su buen hacer en ‘Desde Rusia con amor’ (From Russia With Love, 1963), sobre un guión, nada menos, de Sam Fuller sobre una novela de William Bradford Hule, en la que el héroe era un miembro de Klan que aprende poco a poco el significado de la tolerancia. El estudio pidió algo más suavecito, y Fuller dio algo de aire, pero deja suficiente ambigüedad en el sheriff de Marvin como para llevarse las manos a la cabeza.

¿Alegato valiente o racismploitation?

Tanto Burton y Marvin rodaron en un estado alcohólico alarmante. Poco después, Burton ingresaría en un centro de desintoxicación. Con todo, sus expresiones hieráticas son mejores que el trabajo de un Cameron Mitchell haciendo de villano de dibujo animado. Ninguno de ellos tiene mucho que hacer con los diálogos de perogrullo que se les pone en la boca, que llegan a ser tan surrealistas que se hacen divertidos. Aunque es difícil tomársela a broma con escenas tan desagradables como la violación de la joven negra que interpreta Lola Falana.

Hija de una de las empleadas de Stancil, los paletos suponen que tiene relaciones con él, por lo que la asaltan e intentan culpar a algún negro, para justificar posteriormente su tarea de limpia. Sorprende y llama la atención el contraste entre la consideración de la lucha racial de la película, básicamente, una solución armada, y la tremenda ingenuidad de la que hace alarde explicando consignas del momento real de los Estados Unidos de forma casi didáctica. Como si no se las acabara de creer. No. Esto no es ‘Loving’ (2016) ni ‘Arde Mississippi’ (Mississippi Burnin, 1988)

Y es que se nota que estamos ante una película de otro tiempo cuando casi pide perdón por poner en duda el juicio de todo un pueblo que se indigna cuando una mujer se acuesta con un negro. Pero pronto retoma su discurso como mejor se le da, a balazo limpio. La recta final es bastante memorable, bizarra y sin escala de grises. Un drama de acción hilarante que no se supone que debe serlo, es decir una anomalía de cine bis que va de lo gloriosamente absurdo a lo reaccionario, de alguna manera, justificado.

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