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'El León de Esparta', la película que inspiró a Frank Miller su '300'

'El León de Esparta', la película que inspiró a Frank Miller su '300'
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Este próximo viernes se estrena entre nosotros la esperada adaptacióndel cómic de Frank Miller, '300', que ha llevado a cabo, y dicen que muy bien, Zack Snyder. Pero todo esto tuvo un principio, cuando Miller era pequeño, y visionó una película cuya historia le dejó impresionado. Esa película era 'El León de Esparta', 'The 300 Spartans' en el original, que narra la famosa batalla de las Termópilas entre espartanos y persas, y en la que un grupo de solamente 300 espartanos se enfrentó a un ejército de más de 250.000 persas, teniéndolos en jaque un buen período de tiempo. Miller siempre dijo que esa parte de la historia era la que más le llamaba la atención (y a quién no), y quiso plasmar su visión particular en viñetas, y vaya si lo hizo, aunque personalmente no considero este cómic como lo mejor de Miller, ni muchísimo menos.

La película está dirigida por Rudolph Maté, un viejo artesano que primero trabajó como director de fotografía al lado de muchos de los grandes, en películas como, agárrate Lorenzo, 'Vampyr' de Dreyer, 'La Dama de Shangai' de Welles, 'El orgullo de los Yanquees' de Wood, 'Tú y Yo' de McCarey o 'Ser o no Ser' de Lubitsch, por citar sólo unos pocos ejemplos. Luego se pasó a dirigir sus propias películas, especializándose sobre todo en relatos de aventuras, aunque para un servidor una de sus mejores películas es 'Con las Horas Contadas', un excelente thriller de suspense, que fue objeto de un buen remake titulado 'Muerto al Llegar'.

Sin embargo, y a pesar del buen hacer de Maté, que nunca formó parte de los grandes directores antes mencionados, 'El León de Esparta' es uno de sus films más flojos, por resultar algo que sorprendemente no resultaban las películas de este director nacido en Polonia y refugiado en los USA: es aburrido. La película data de 1962, cuando el peplum y cine de romanos estaba en plena efervescencia gracias a películas como 'Ben-Hur' o 'Hércules', que generó en dos vertientes, una, la propiamente llamada peplum, films de fantasía ambientados en la Antiguedad, bastante discretos y faltos de pretensiones; y otra, que aprovechaba el tirón e interés por parte del público, para rodar películas mucho más ambiciosas y espectaculares, llenas de grandes estrellas en sus repartos. 'El León de Esparta' puede que pertenezca a este segundo grupo, aunque con la carencia de actores conocidos por todos. Eso sí, los medios son deslumbrantes. Recordemos, por si hace falta, que en 1962 no había efectos digitales con los que multiplicar a un pequeño grupo de extras para que parezcan muchos más. No, en aquellos años todo aquél que salía en pantalla era real. En la película hay muchas escenas de masas, y hay que decir que son simplemente impresionantes. Pero al igual que hoy en día, la espectacularidad no es suficiente, ni de lejos, para hacer una buena película.

El ritmo es bastante cansino, y todo suena como demasiado forzado, como algo irreal, no creíble, aunque no en todo su metraje. Hay que reconocer que el film visto ahora, ha perdido todo su esplendor si es que alguna vez lo tuvo, es una de esas películas dañada enormemente por el paso del tiempo, indiscutiblemente el gran amigo o enemigo del Séptimo Arte. A esto hay que sumar lo poco efectivo de su reparto, salvando quizá a Ralph Richardson, quien sí hace una buena interpretación de su personaje, al igual que David Farrar, quien da vida a un Xerxes realmente temible. Sin embargo, a su lado, desentona el actor principal, Richard Egan, que da vida a un Leónidas muy, pero que muy sosete; e incluso Diane Baker no parece estar a gusto en su papel.

De la película destacaría, eso sí, esa fuerte impresión que causan sus escenas finales, cuando pasa lo que todos sabemos que pasa, y que sabíamos desde el principio que era inevitable, entre otras cosas porque las matemáticas nunca fallan. Queda ese recuerdo de 300 guerreros enfrentados a un ejército descomunal, un acto de valentía inolvidable. Una pena que para llegar a ello haya que presenciar cine demasiado convencional. Ni que decir tiene que Zack Snyder lo tiene chupado. Yo, por otro lado, tendré que volver a ver 'Con las Horas Contadas' para reconciliarme con Maté.

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